domingo, 17 de noviembre de 2013

El tiempo esta loco... y nosotros también

Más allá de polémicas sobre cambio climático, lo que no podemos negar es que sí ha habido un cambio en el tiempo. Consideramos como tiempo a las condiciones atmosféricas de un determinado lugar en un determinado instante, y el clima a la media de estas características en un período suficientemente largo como para que sea significativo.
En mi corta experiencia, que mis recuerdos remontarán hasta quizá treinta ciclos estacionales, sí he percibido un cambio en el tiempo. Los inviernos de mi juventud eran más rigurosos, con más hielo y niebla. Del mismo modo, los veranos eran más calurosos, de modo que las estaciones eran algo más extremas. Pero esta es la “sensación” y el recuerdo de un período muy corto. No puedo saber si llovía más o menos a ciencia cierta, pues para esto es necesario contar con las mediciones en un mismo lugar durante un tiempo, y de este modo poder caracterizar un clima.
Los animales también perciben esos cambios de tiempo, así que ya veis en el encabezamiento de esta entrada a mis tortugas tomando tranquilamente el sol el día 17 de febrero de 2013. El día 14 de noviembre siguen haciendo lo mismo. Parece no obstante, que ya llega el frío. No son sólo mis tortugas las que están haciendo esto. En la piscina municipal donde trabajo, las palomas están construyendo nidos y poniendo huevos, cosa que aprovechan las urracas para obtener una ración extra de alimento. (izquierda)
Vemos pues que es seguro que estamos ante un cambio del tiempo, pues en un período muy corto, los cambios de las condiciones atmosféricas son perceptibles. Pero esto no es un cambio climático. El cambio climático debe de tener en cuenta una serie de años suficiente como para que se demuestre que a lo largo de mucho tiempo, lo que se percibe es una elevación o bajada de las temperaturas o precipitaciones. Las mediciones en las estaciones meteorológicas, tampoco tienen series de registros demasiado antiguos. Si tuviésemos series de 2000 o 3000 años, la cosa sería más sencilla.
Es por ello, que estas series se han de buscar en otros sitios, y la forma de hallarlas es de forma indirecta. Todos hemos oído hablar de los sondeos en los hielos polares. Eso está muy lejos. Cerca de nosotros, hay personas que hacen reconstrucciones a largo plazo estudiando a los seres vivos… ¡o muertos!.
Los paleontólogos, estudian fósiles que, comparando con su distribución actual, nos indican la disposición antigua de bosques, desiertos, mares, hielos… por ejemplo, la aparición de renos en algunas cuevas, nos indica que en aquellos tiempos, el ecosistema de tundra-taiga se extendía hasta la misma península ibérica o tan cerca de ella que los hombres cazaban y transportaban los renos hasta las cuevas. Las temperaturas no podemos saberlas pero sí sabemos que el clima era diferente. En enlace al blog de Aragosaurus de esta misma página, podemos saber cosas sobre el interesante trabajo de los paleontólogos.
Los palinólogos, estudian el polen retenido en los fangos de algunos lagos endorreicos. De este modo, sabemos que en períodos de frío, las hayas (bosque típico Altántico) se extendieron hasta Castellón y Valencia, pues hay polen presente en las Turberas de Prat de Cabanes.
Los dendrocronólogos son capaces de afinar incluso más, ofreciendo con sus estudios unos datos de temperaturas medias y condiciones climáticas más concretas. Para ello utilizan el estudio minucioso de los anillos de crecimiento de las plantas, principalmente árboles. Comparando el comportamiento de crecimiento de los anillos de un árbol durante un período conocido y con registros fiables, se pueden extrapolar a otros árboles. Solapando unos con otros se ha llegado a obtener una serie climática de temperaturas medias de varios cientos de años atrás. En la página de Jesus Julio Camarero, podemos saber más sobre el trabajo de los dendrocronólogos.

Tengo la suerte de conocer personalmente a profesionales que usan estas técnicas. Los científicos de estas disciplinas dejan fuera de toda duda que los cambios climáticos ocurren, han ocurrido y ocurrirán. Estas condiciones no han de ser eternas.

Entonces, esto deja el debate del cambio climático únicamente en el lugar de si éste tiene origen en las actividades del ser humano o no. Aún en el caso de que el cambio climático no tuviese origen en las actividades del hombre, como los negacionistas opinan y argumentan, cabe preguntarse si es razonable el ritmo de destrucción y consumo de los recursos que estamos llevando a cabo. No sólo hay que pensar en la cantidad de CO2 que se emite (se emiten otras muchas cosas), hay que pensar que los bosques desaparecen a un ritmo salvaje, y con ellos otros muchos recursos naturales limitados.
Y quizá el problema al que nos enfrentamos no es sólo un problema de cambio climático. Quizá si llegamos a un cambio que acerca las playas a los lugares de interior, llevemos menos maletas de las que pensamos cuando vayamos de vacaciones.
Nos aproximamos a un cambio, que si no es climático seguro que será traumático. Lacantidad desmesurada de energía que obtenemos del petróleo y el carbón no es posible obtenerla de forma razonable de ningún otro lugar. Pensar que podemos seguir este ritmo de consumo utilizando huesos de oliva o leña porque son renovables es un error. También el petróleo y el carbón son renovables. Lo que ocurre es que en poco más de 70 años hemos consumido lo producido en quizá 350.000.000 de años. No sólo estamos acabando con los bosques de hoy, estamos acabando con los bosques de toda la historia de La Tierra.
El planteamiento, por tanto no es tanto si ponemos aerogeneradores o plantas solares, el planteamiento es que si no somos capaces de racionalizar nuestra existencia, el futuro no es muy halagüeño. Los bosques en España se han expandido en este último medio siglo a causa del menor consumo de leña a favor del carbón, el gas y el petróleo. Si se pretende la vuelta a la leña que eufemísticamente de denomina biomasa, con el nivel de consumo actual, el bosque, los huesos de oliva, las cáscaras de almendras y los restos de poda nos durarán un cuarto de hora.
El uso de los restos de las tareas de poda en los montes como leña, (o biomasa) me parece un disparate y tiene cualquier calificativo menos sostenible. Utilizar estos recursos se ha hecho siempre que se utilizaba la leña. No es un descubrimiento. Al fuego se echaba todo lo que podía arder. Y así llegamos a esta situación de bosques de encinas con pies “reviejados” y carentes entidad como bosque en algunos lugares y a los acampos (antiguas dehesas) sin un solo árbol. Todos estudiamos en la antigua EGB y espero que en la actual ESO, que la materia tiene un ciclo. Los seres que mueren en el bosque son necesarios para mantener la riqueza del suelo en un ciclo interminable. Si nos llevamos “todo pal fuego”, no sé en qué punto se supone que está esa renovabilidad. Plantar árboles como sumideros de carbono para luego cortarlos y quemarlos tampoco parece algo demasiado razonable. Ahora que el petróleo se agota, parece ser que vamos a volver a castigar nuestros bosques.
La energía nuclear es limpia, según dicen. Para eso hay que obviar que los depósitos de residuos van a permanecer escondidos a nuestra vista, (que no inactivos) más tiempo del que la humanidad lleva sobre La Tierra. En el futuro, los humanos no sabrán ni dónde se almacenaron estos residuos, y las condiciones de los contenedores que los alojen es fácil pensar cómo estarán. Si en unos pocos miles de años hemos perdido civilizaciones enteras engullidas por la selva o el desierto, y no teníamos referencia alguna de su existencia, es tonto pensar que dentro de 5000 años alguien sabrá donde se encuentran los depósitos de residuos nucleares actuales.
El problema del ser humano, es que actúa como si su existencia fuese a ser infinita en el tiempo. No se puede pensar en el infinito cuando todo lo que nos rodea es finito. Los recursos, el agua, la tierra… todo se acaba. 
Los nativos de las selvas amazónicas llevan cientos de años en el mismo lugar que permanece inalterado, o más correctamente, la alteración que producen “cicatriza” cuando cambian de sitio, de modo que en un futuro próximo pueden regresar a su antiguo asentamiento y comenzar de nuevo. La población de seres humanos se mantiene en unos números razonables de forma natural. Eso es una población sostenible. Estas poblaciones duran tanto como el ecosistema en el que viven. Tampoco son eternas, pero son sostenibles.
Los seres humanos tras el descubrimiento de la agricultura y el pastoreo, nos convertimos en civilizaciones que se desarrollan y extienden cada vez más. Esto es una civilización duradera. Estas poblaciones crecen tanto como espacio son capaces de cultivar y regar. Por encima de unos límites, la transformación colapsa los recursos (madera, tierra y agua) disponibles y acaba con la civilización que ha de abandonar sus asentamientos. (Pueblo Bonito, en el cañón de Chaco o Isla de Pascua). A menor nivel tecnológico, mayor duración en el tiempo.

La agricultura y ganadería industrial, apoyadas por la globalización, que dependen más del petróleo que del agua, (hoy voy a comer judías canadienses envasadas en Cuenca y posiblemente son más baratas que las producidas en la misma Cuenca) no puede ser ni tan siquiera duradero. Cuando los recursos de esta civilización se colapsan no cabe la migración, ya que colapsan en lugares remotos y tremendamente lejanos a la propia civilización. Nos encontramos frente a una civilización que podemos llamar civilización breve. A mayor nivel tecnológico, mayor brevedad.
Albert Einstein decía que no sabía cómo sería la tercera Guerra Mundial, sólo sabía que la Cuarta sería con palos. Yo creo además que esa guerra ni tan siquiera será necesaria para que debamos de usar los palos de nuevo.

Y mis tortugas asoman la cabeza por encima del agua para decírnos que el tiempo cambia, pero que al ritmo que vamos, colapsamos antes de terminar con el debate de si el cambio es de origen antrópico o no.

domingo, 10 de noviembre de 2013

¿Que pasa con el maíz?



Hace varios años, me sucedió un hecho curioso. Tenía unas gallinas a las que alimentaba con trigo y maíz en grano. El grano, lo compraba en un molino que hay en el pueblo donde vivo. Cuando se acababa un saco, compraba uno nuevo. Así siempre. Una vez, abrí un nuevo saco y les puse la comida como siempre. Al día siguiente se habían comido el trigo, pero el maíz seguía intacto. Como este hecho se repetía, decidí poner sólo maíz, pero seguían sin comerlo. Finalmente opté por no ponerles más maíz.
Algunos meses después, hablando con un vecino, me comentó que a él también le pasó, y es que el maíz que vendía el molino y que siempre habíamos comprado pasó a ser transgénico.

Hace un mes, estuve hablando con un agricultor que siembra maíz enfrente de mi casa. Cultiva alfalfa en nuestros campos que tiene arrendados y maíz transgénico en otros. Me dijo que si quería coger alguna pinocha (que es como se llaman las mazorcas en Zaragoza) para mi pony o para las gallinas  que la cogiese de las plantas que estaban en la zona más exterior del campo. En las partes exteriores del cultivo, había unos “palos” (que es como se llaman a las filas de plantas de maíz también en Zaragoza) que eran de maíz tradicional y que habían tenido que poner ya que los campos cercanos no eran de maíz transgénico y el departamento de agricultura les obligaban a hacerlo así. Según decía, “si les das de ese maíz se lo comerán, pero si les das transgénico has de molerlo un poco, pues si lo pones entero las gallinas no lo comen".

Hace años, no di importancia al hecho de que mis gallinas decidiesen un día dejar de comer maíz. Hoy, tengo unas nuevas gallinas, y sólo les doy trigo y cebada. El hecho de que gallinas de otras personas tuviesen el mismo comportamiento me llamó la atención, y más aún que dijesen que era porque el maíz era transgénico. Los nuevos testimonios de  un agricultor que sí sabía a ciencia cierta que lo que les daba a sus gallinas era transgénico porque lo cultiva él mismo y que asegurara que sólo lo comían si se molía me pareció que algo raro podría estar ocurriendo.

Mantuve una discusión en un blog donde comenté este hecho. Se estaba criticando en el mismo la falta de rigor científico del movimiento ecologista. Dije que en el mundo científico también se puede adolecer de falta de personal multidisciplinar, y que si bien la existencia de maíz transgénico muestra un éxito de los científicos genetistas, el pasar a cultivarlo sin estudios del impacto en el medio ambiente por parte de ecólogos en diferentes medios podría ser también un fallo, y comenté el raro caso de las gallinas. Allí manifestaron que les parecía inadmisible el hecho o directamente mentira. Decidieron que lo que ocurría era debido a un problema en el buche de las gallinas, al tamaño del maíz y a mi falta de rigor. Yo sólo quería relatar un hecho, no sembrar la polémica por lo que tras intentar explicar que no se podía deber al hambre, las piedras del buche o el tamaño del grano y que no sacaba nada más en claro que la pérdida de tiempo decidí dejar el tema.

Decidí entonces salir a dar una vuelta por el camino de mi casa que discurre entre los campos de maíz, transgénico a mi izquierda y convencional a mi derecha y contar cuantas pinochas habían sido atacadas por los estorninos en cada uno de los campos, y ver si se apreciaba alguna diferencia. Arriba la foto de una pinocha atacada por los estorninos.

Es imposible contar con un maíz 100% transgénico y 100% convencional en la misma zona debido a que el maíz se poliniza con el viento, y ya sabemos la polémica que hay con la "contaminación" de maíz convencional con transgénico. Las gallinas, al estar en cautiverio, están acostumbradas a comer cualquier cosa que se les da, por eso es tan raro ese comportamiento de no comer este tipo de maíz. Sin embargo, los estorninos son libres de volar y de comer aquello que más les guste mientras puedan elegir. No debería de haber mucha diferencia, pensé.
Para comparar un campo con otro, recorrí un camino que deja los campos de transgénico a la izquierda y tras un campo de alfalfa a cada lado, comienza el maíz convencional a la derecha. Hice un conteo de plantas de la primera fila tanto en un maíz como en el otro y anoté cuantas pinochas habían sido atacadas por los estorninos.
En el campo que se sembró con maíz transgénico y con maíz convencional en los márgenes, de un total de 2821 plantas, 38 estaban atacadas por los estorninos. Estas plantas atacadas corresponden con las de maíz convencional, pero que pueden haber sido polinizas con polen transgénico al estar en contacto directo con una gran masa de plantas transgénicas. El ataque se produjo sobre un 1,34% de las plantas
En el campo sembrado con maíz convencional, de un total de 1165 matas, 63 habían sido atacadas. El ataque se produjo sobre un 5,31% de las plantas.
Había diferencias a pesar de ser maíz convencional en los dos casos, pero el menos afectado estaba en contacto directo con el maíz transgénico como he dicho.

El pasado domingo 2 de noviembre, José Enrique Lobera, un colega en estas cosas de la naturaleza, me trajo dos cadavéricos souvenirs encontrados en la playa. Hablando frente a un café, no sé porqué salió el tema del maíz que se ve desde la ventana de mi cocina. Creo que fue a razón de un comentario sobre las coles de mi huerto y las pocas mariposas de la col que he visto este año. No sabía si el maíz transgénico tendría algo que ver, comenté, ya que si era del que sintetiza Bacillus turingensis, al ser una cepa agresiva con los lepidópteros podría haberles afectado.
Me dijo que algunos cazadores y agricultores de la comarca de las Cinco Villas en Zaragoza le manifestaron que los jabalíes, si pueden elegir, es decir, si hay varios campos de maíz, sólo entraban en los que no eran transgénicos o que en éstos entraban mucho menos. En un foro he leído un comentario de un agricultor que siembra transgénico para que el jabalí no lo toque, y que le daba resultado. Otro le contesta que los jabalíes también se comen en maíz transgénico pero menos que en el caso de tratarse de maíz convencional…

Yo no puedo distinguir un maíz del otro. ¿Pueden hacerlo los animales cuando está entero ya que molido lo comen sin problema?. A qué se debe este comportamiento en diferentes especies?. ¿Es fruto de la casualidad?. ¿Habrá más casos parecidos?... ¿pasa algo con el maíz?.
Intentaré ofrecer maíz a aves en libertad y observar su comportamiento. De todos los modos tengo un problema, y es que ya no queda maíz del campo de maíz convencional, por lo que todo procederá de los campos de transgénico, y el maíz convencional que rodea el núcleo de maíz transgénico tengo mis dudas de que no sea transgénico por la "contaminación" sufrida por polen transgénico. Las aves silvestres lo comen igual, de modo que lo que intentaré averiguar es si eligen un tipo antes que el otro.
Acepto direcciones donde obtener maíz ecológico para aportar en el "experimento" y certificar que las dos variedades son realmente dos variedades garantizadas, ya que no tengo la seguridad de que el maíz convencional recogido en este campo nio es transgénico. De momento, mis gallinas estaban hoy sin comida y el maíz que les eché ayer (un puñado) seguía en el suelo, a pesar de estar muertas de hambre.

jueves, 31 de octubre de 2013

Los dientes de los roedores. Famila Muridae.

Los roedores de la familia Muridae, tienen todos unos molares cuyas coronas presentan de numerosos tubérculos. Los ratones y ratas son los roedores que pertenecen a esta familia.
La fórmula dental para todos los Muridae de la península es I1/1, M3/3. Es por lo tanto una dentición muy reducida en la que faltan muchas piezas. Para conocer las distintas especies, hemos de observar de manera atenta los molares de las mandíbulas y del maxilar superior. La diferente disposición de los tubérculos en cada uno de los molares y las formas que el desgaste provoca son claves para la identificación. En la bibliografía del blog hay obras donde estas claves aparecen en detalle. En esta entrada daré algunas claves más sencillas aunque no reflejarán el total de especies.
Midiendo la serie molar superior, es decir la longitud de los tres molares juntos, si ésta es mayor de 5mm, podemos asegurar que el múrido que pretendemos identificar, es una rata.
En el caso de que la serie molar superior mida menos de 3mm, estaremos ante los restos de un ratón espiguero Micromys minutus. Entre estos valores máximo y mínimo, es decir si la medida resultante es de 3 a 5mm, estaríamos hablando de otras especies de ratones (Apodemus spp. o Mus spp. ).
Podemos afinar algo más la clasificación retirando el primer molar superior y contando el número de alvéolos (agujeros donde se alojan las raíces de los molares).
Si la serie molar mide 5mm. y el número de alvéolos es 5, se trata de una rata Rattus spp.
Si la serie molar es de 5mm. o ligeramente inferior, y el número de alvéolos es 3, se trata de un ratón Mus spp.
Si la serie molar es de 5mm. o ligeramente inferior, y el número de alvéolos es 4, se trata de un ratón del género Apodemus spp. Si disponemos de la serie molar inferior, y esta mide menos de 4mm., se trata de Apodemus sylvaticus o ratón de campo, y si mide más de 4mm se trata de Apodemus flavicollis o ratón de bosque. En el caso de encontrarnos en los 4mm justos, esta clave sólo nos confirma la pertenencia al género Apodemus spp. Y no podemos ir más allá.
Si la serie molar es de 3mm. o ligeramente superior, y el número de alvéolos es de 5, se trata de un ratón espiguero Micromys minutus.
En el caso de querer afinar más la determinación, es necesario mirar como ya he dicho la forma y disposición de los tubérculos de los molares superiores e inferiores o de otras partes del cráneo. Como ejemplo os muestro la diferente disposición de las crestas frontoparietales en los cráneos de Rattus rattus y Rattus norvegicus.



martes, 22 de octubre de 2013

Preparados para el invierno

Hace unos días hicimos una corta excursión. En un campo cubierto de helechos, encontramos el nido que fabrica la araña tigre (Argiope bruennichii) colgado entre los tallos y frondes. En este nido, los huevos pasarán el invierno resguardados del frío esperando las temperaturas suaves de la primavera siguiente cuando nacerán las pequeñas arañitas.

Esta cesta es tan característica que el aspecto de la misma sirve como identificativo claro de la presencia de esta especie. El sobrecogedor aspecto de esta araña es algo intimidatorio, si bien la literatura consultada nos dice que su mordedura es inofensiva. Para los que no sepan de que araña estoy hablando, a continuación os pongo una foto.

martes, 15 de octubre de 2013

Huellas de erizo ligeramente grandes

Hoy os muestro aquí una huella de erizo (Erinaceus europaeus). Este simpático animal tiene en cambio la horrenda costumbre de pisar siempre con el pie sobre el lugar donde estaba su mano, con lo que las huellas aparecen siempre como una única huella con muchos dedos. Como tiene cinco dedos en su mano y otros cinco en el pie, el lío de dedos en la huella es tremendo.
La huella que nos ocupa era de un tamaño considerable, casi 4cm. La huella del pie de un erizo que pesó casi 1500gr. medía 3cm. Las huellas de las manos suelen ser siempre algo mayores que las de los pies debido a que en las manos aparece la impresión de las almohadillas carpianas o de la muñeca y sin embargo en las del pie no aparecen las del talón. En cualquier caso, en esta huella no aparecen las almohadillas carpianas, lo que dificultaba la identificación.
Esto me tuvo ocupado y algo confundido ya que el tamaño como os digo era algo grande, pero la comparación con otras huellas de mi colección al final me llevaron a la identificación correcta.
Cuando encontramos huellas que se aproximan al límite superior o inferior de tamaño la identificación se hace complicada. A mí me ocurrió con una huella de nutria encontrada en Zaragoza el año 1992, cuando se supone que no debería de estar. Presentaba las dimensiones máximas o ligeramente mayores de la huella de una mano de garduña, pero el diámetro de las almohadillas de los dedos era claramente mayor que las que presenta una huella de garduña de ese tamaño. Debido a la importancia de la presencia de nutria en aquellos años, y la incredulidad de aquellos a los que comenté el hallazgo, la cautela me llevó a guardar la huella. Hoy, por comparación con las que tengo de nutria, ya está clasificada formalmente como de nutria.
Otro caso me ocurrió (y todavía no está definitivamente asignada), con una huella de gato montés hallada en el Pirineo. Se trata de una huella de 4.5-5 cm de longitud. Al parecer el tamaño de huella para gato montés es de 4cm. Las huellas de lince que yo tengo en casa, son de lince boreal (Lynx lynx) y son claramente mayores, de unos 7cm. Cuando Pedro Sáez, un colega de Sevilla al que no conozco en persona, me envió unos moldes de huellas de lince ibérico (Lynx pardina) me quedé de piedra. Eran de 5cm de longitud. Si comparo las huellas, son de un tamaño similar, pero el diámetro de las almohadillas de los dedos aparece ligeramente menor, al revés que me ocurría con la huella de nutria.

Hoy, en mi molde de dicha huella, aparece el nombre “gato montés” seguido de un interrogante. Además tuve la ocasión de ver un gato montés en esa misma zona, pero la duda razonable siempre estará presente. Y es que es tan grande…

miércoles, 9 de octubre de 2013

Los dientes de los mamíferos. Roedores

Los dientes de los roedores son los siguientes que vamos a tratar en estas entradas dedicadas a los dientes de los mamíferos. Los dientes de los roedores tienen todos un patrón común. Unos potentes incisivos y después de un gran diastema o zona sin dientes, un aparato masticatorio.
Los incisivos de crecimiento continuo son característicos de estos animales y son familiares a todo el mundo. Tanto los superiores como los inferiores tienen una gruesa capa de esmalte en la zona más exterior que provoca que su desgaste no sea uniforme, de modo que siempre están afilados a modo de cincel. Con este equipamiento, los roedores pueden romper las duras cáscaras de algunos frutos y las cubiertas que protegen las semillas de los frutos con hueso.
Si bien este grupo dentario de los incisivos es común a todos los roedores, los molares presentan algunas diferencias. De acuerdo con estas diferencias, que son muy evidentes, haré tres entradas.
Quería hacer una observación con respecto a los roedores europeos, en los que podremos apreciar como las series molares se sitúan paralelamente entre sí. En el caso de los roedores sudamericanos en cambio, las series molares se sitúan de forma oblicua, convergente hacia la entrada a la cavidad bucal (derecha). El coipú Myocastor coipus y la cobaya Cavia spp. son los roedores sudamericanos introducidos y la diferencia de tamaño entre ellos no ofrece dudas de identificación ya que el coipú sobrepasa ampliamente los 50mm de longitud craneal.


La primera de esas entradas es la que corresponderá con la familia Muridae. Se trata de roedores consumidores de semillas, y por ello los molares están especialmente adaptados a este trabajo. Son molares que presentan un gran número de tubérculos redondeados que en los ejemplares más viejos, al presentar desgastado el esmalte se traduce en una superficie de formas más o menos circulares u oblongas. (Izquierda).


En segundo lugar, tendremos a la familia Cricetidae, subfamilia Arvicolinae. Los molares de estos roedores a simple vista muestran el aspecto de molares en zig-zag. Se trata de formas triangulares salientes a ambos lados de un hipotético eje central del molar. Tendremos pues que los “vértices” de esos triángulos apuntan de forma más o menos alterna a la cara lingual y a la cara externa de la boca. (Derecha)
Son molares de crecimiento continuo o hipsodontos, y los roedores que los poseen son más consumidores de hierba que los múridos. Las crestas que forma el esmalte de estos molares superiores forma una lima que se acopla con la de los molares inferiores siendo una máquina perfecta para la molienda de vegetales altamente erosivos, de ahí que estos sean de crecimiento continuo.

En tercer lugar, agrupo a dos familias. La familia Sciuridae, que se caracteriza por que sus molares presentan tubérculos, pero estos no se sitúan por toda la superficie de la corona del molar, sino que se alinean sobre todo en la cara externa del molar y en la cara lingual. Puede dar la impresión de presentar alguna cresta transversal que une algún tubérculo de la cara lingual con los de la cara externa. (Izquierda).




La otra familia que trataremos será la familia Gliridae, y que se caracteriza por presentar unos molares con crestas transversales. (Derecha).

miércoles, 2 de octubre de 2013

Las termitas.

La actividad de las termitas pasa inadvertida para nosotros. Ellas, viven en un mundo de oscuridad y humedad bajo nuestros pies y es difícil encontrarlas allí. Se alimentan de madera. Tanto de árboles muertos, como de restos de maderas, como de árboles que permanecen vivos.
Nunca podremos observar una termita a la luz del día si no rompemos parte de su termitero. Generalmente, un golpe de viento que parte una rama, la tala de un árbol o la retirada de un trozo de madera que descansa sobre el suelo nos mostrará su actividad y a unas obreras que inmediatamente procederán a esconderse. La madera aparece roída en su parte interior formando complicadas galerías, pero no habrá ni un sólo agujero al exterior. La actividad se da tan en la oscuridad que en el caso de árboles que permanezcan en pie nada hace pensar que su interior está hueco y que ha sido comido por las termitas. En el caso de tratarse de árboles que viven en los parques esto es grave, puesto que las grandes ramas pueden ser partidas por el viento y caer sobre las personas que transitan por debajo de los mismos.

Cuando retiramos la madera o la rompemos para ver su interior, aparecen una especie de hormigas (no son hormigas ni están emparentadas con ellas) de color blanco. Son las obreras. Al poco tiempo, aparecerán los soldados, que tienen la particularidad de poseer una cabeza desproporcionadamente grande, roja y armada con poderosas mandíbulas. Ellos saldrán al exterior para defender el termitero entregando su propia vida.

Generalmente, en las casas son los marcos de las puertas, que están en contacto con el suelo y los marcos de las ventanas los que se verán atacados por las termitas, pero no hay que olvidar que la madera del tejado descansa sobre las paredes de la casa, y las termitas pueden construir galerías por el interior de las paredes para acceder a ella.
A pesar de que la madera no esté en contacto con el suelo, las termitas son capaces de encontrarla. Cuando la madera está a una cierta distancia del suelo, construyen túneles de barro durante la noche para acceder a la madera desde el interior de la tierra evitando el contacto con la luz. Una vez establecido el contacto, la madera será troceada y enviada al corazón del termitero subterráneo.
La madera, sin embargo, no puede ser digerida directamente por las termitas. Unos protozoos que viven en el interior de sus aparatos digestivos les permiten hacerlo. La madera, debe ser digerida por los protozoos para que pueda alimentar a las termitas, y por ello las obreras alimentan al resto de la colonia boca a boca. Es una forma de alimentación conocida como trofalaxia.


En el interior del termitero es donde se encuentra la reina, que se ha convertido en una máquina de poner huevos y que no puede desplazarse debido a que su abdomen adopta un tamaño gigantesco. En el caso de esta foto, que corresponde a una caja que utilizo en mis exposiciones, el abdomen está fabricado en arcilla y pegado a medio adulto alado, ya que no es posible ni razonable recolectar una hembra. Las manchitas negras del abdomen corresponden a la parte dura de los segmentos abdominales y la parte blanca sería el tejido que existe entre los segmentos que es tremendamente flexible.

Las obreras limpian, y retiran los huevos que pone esta reina, y posteriormente alimentarán a las larvas.
Las obreras pues, son las que realizan todas las tareas de la colonia y son las termitas que veremos al romper una parte del termitero. Como ya hemos dicho, su color es blanco y su caparazón quitinoso no es demasiado duro. Es por ello que han de vivir en un entorno húmedo, pues se desecan fácilmente. Es por eso que los ejemplares disecados se deforman enseguida, pero estos sólo son utilizados con fines divulgativos en mis exposiciones.
En la foto de la derecha vemos como el Anthrenus sp. o escarabajo de las colecciones se ha "merendado" tres de mis obreras que habré de reponer antes de realizar una nueva exposición... os tendréis que conformar con observar a la que queda.




Además, como ya os he contado, existe la casta que denominamos de soldados, con fuertes mandíbulas y cabeza de enormes proporciones donde se alojan los músculos necesarios para moverlas. Son ciegos al igual que las obreras.






 Por último unos individuos alados que son machos y hembras funcionales y cuya misión es realizar el vuelo nupcial para formar una nueva colonia. Cuando encuentran un lugar apropiado, se desprenden de sus alas y copulan, de modo que la hembra pronto comenzará a poner los huevos de los que saldrán las primeras hembras con las que formar una nueva colonia.






En las fotos adjuntas, hemos podido observar la labor de las termitas en la madera de algunos árboles. En este último caso se trata de un platanero que vive en la piscina municipal donde trabajo. Hace tres años, apareció una descortezadura pequeña, de un diámetro de unos cuatro centímetros. Las termitas, que ya han comido gran parte de la madera del tronco se pueden ver si retiramos la corteza que se desprende fácilmente. Las termitas, que se pueden ver a simple vista tras la retirada, se esconden prontamente huyendo de la luz, por lo que es difícil fotografiarlas.