El tema de los incendios es un tema bastante espinoso. Tanto como el de las inundaciones. Surge una especie de odio cruzado ante la impotencia que supone enfrentarse ante la vulnerabilidad cuando la naturaleza desata su fuerza. Se dice que los incendios se previenen en invierno. Realmente, los fuegos se previenen evitando que se inicien. Y existe un problema, porque siempre se habla del proceso posterior y no por el inicio.
Se producen incendios intencionados por actividades ganaderas en toda la cornisa cantábrica. Primero, porque si prolifera el arbusto, pierden la subvención de la PAC y quieren mantener los pastos y las subvenciones. Y segundo, porque es más cómodo esperar el período propicio, meterle fuego al monte, huir y esperar a que después salga la hierba. Con salir a la tele a decir idioteces sobre lo sucio del bosque y que la ganadería "limpia el monte" es suficiente. La pregunta: si la ganadería limpia el monte ¿para qué necesitas pegarle fuego al monte?. Porque la ganadería cambia el monte. Y selecciona las plantas que no son apetentes para el ganado que proliferan más. Más que leer, basta con ver con la impunidad que salen en la tele a decirlo. Se puede acceder al fragmento aludido en el enlace Tito Rojo en la tele. Estos incendios son evitables. Además los produce la persona interesada, porque nadie va a meterle fuego al monte si no tiene un beneficio. Con sacar lo quemado de la superficie pastoreable y recuperarla como forestal, es más que suficiente para evitarlos. Si hace falta quemar como modo de gestión, lo deben hacer los técnicos y contando con medios necesarios para hacerlo. No irresponsables que arriman mechero y se piran. Si le fuego se extiende a algún bosque aledaño, cosa de haberlo, podrán pastorearlo después. todo son beneficios. Los fuegos intencionados, deben de llevar detrás la investigación y sanción oportuna, además la inhabilitación para el oficio. Esta actividad se mantiene por intereses políticos.
Trabajos que producen chispa, como desbroces con cuchilla en cunetas y zonas de hierba alta, no se deben de realizar cuando existe un determinado riesgo de incendio. Y en el caso de las cunetas, nunca sin una cuadrilla con una cuba detrás. Estos requisitos, que corresponden al ámbito de lo público, no tienen excusa posible.
Otro aspecto, es el de las actividades agrícolas. Existe una necesidad que no se puede evitar. Comer. El sector agrícola es un sector estratégico como la gestión de la naturaleza y el agua. No se puede abandonar a su suerte. Y la cosecha del cereal, coincide con la época más sensible a los incendios. Es en este aspecto en el que se debe de realizar la prevención de incendios. Como evitar que un incendio fortuito de maquinaria se traslade a otros cultivos y al monte en general. Y la administración no se puede escudar en prohibir la cosecha en un momento determinado. Más que nada porque es una solución puntual y chapucera. Nuevos tiempos, requieren nuevas estrategias.
Existe la creencia y se dice mucho, que los incendios surgen porque ya no hay ganado en el monte. Para entender las situación cambiante, habrá que echar mano de los datos de los que se disponen. El número de hectáreas quemadas ha disminuido considerablemente desde hace 50 años. Aportamos un gráfico que habla por sí mismo. El año 2025, un año que consideramos especialmente negro con los incendios en el oeste peninsular, sería uno más en la serie si se consideraran las décadas de 1980-1990.Igualmente, si miramos la evolución de la ganadería, no encontramos una correlación sobre abandono de la ganadería y los incendios, como se asegura. El siguiente gráfico nos muestra que si bien hay un alza brutal del ganado porcino. el resto de la ganadería se encuentra en una situación más o menos estable al menos hasta hace 20 años.También es cierto que la ganadería no necesita patear kilómetros y kilómetros para encontrar comida, pudiendo ser suplementado el alimento con piensos y forraje deshidratado en paca o en cartucho.
Sí que encontramos en cambio una diferencia considerable en la superficie forestal de España. Como vemos, la zona arbolada ha crecido mucho en los últimos 50 años, más de 1/3. Si vemos la relación, se comprueba fácilmente que si aumentan los bosques, debe de aumentar también por fuerza la superficie afectada por incendio forestal, cosa que no ha ocurrido.
Aquí hemos de tener en cuenta la aparición de los bomberos forestales. Luego una medida adecuada y comprobada, es la necesidad de aumentar el número de efectivos y medios para combatir los incendios.
Entre 1950 en 1980, sólo en cuatro años se sobrepasaron los diez días con 20ºC de temperatura mínima por la noche en Zaragoza. Actualmente el promedio se encuentra en 30 días anuales y hay récord de 54 días. Actualmente se producen incluso noches tórridas, en las que la temperatura supera los 25ºC. Este es un factor nuevo. Y antes sucesos nuevos, se requieren mecanismos nuevos. Así pues, contamos con más bosques, de mayor calidad y con unas condiciones climáticas nuevas. La mayor calidad de los bosques, nos ha de tranquilizar en el aspecto de la perpetuidad de los mismos. En un bosque estructurado, un incendio no es una catástrofe sino un episodio más de la vida de un bosque. Los ojos expertos, cuando visitan un bosque determinado, pueden ver las cicatrices de incendios ocurridos varias décadas antes. En 1995, en Zuera se produjo un tremendo incendio que se llevó 4000 hectáreas de bosque. Hoy, todo cubierto de nuevo por la vegetación forestal, muestra las cicatrices de la lamentable actuación de aclarado en fajas sobre monte natural, una actuación peor que el propio incendio y la diferencia de edades de los pinos, los que sobrevivieron y que ahora tienen 30 años más y los que surgieron, todos en un rango muy cercano de edades.Así pues, hay que trabajar para que la cosecha no sea una actividad prohibida, porque es un sinsentido, sino cautelosa, para evitar los incendios. Vemos a los agricultores salir a labrar cuando se produce el fuego. La realidad es que se podía haber labrado justo después de cosechar. No todo el campo, pero sí una ancha franja en torno a las zonas aledañas que conectan con otros cultivos y el bosque. Aunque un cortafuegos, no suele servir en un incendio grande sí que puede hacer ganar un tiempo precioso antes de que pase a tener grandes dimensiones. Al ser esta actividad una actividad de interés general, debe estar costeada por la administración dentro del programa de prevención de incendios. Al fin y al cabo, una vez cosechado, el agricultor no tiene necesidad de labrar el campo hasta cuando toque, y el incendio, una vez cosechado, no afecta a la productividad del terreno agrícola. Así pues, es necesario hablar y decidir como se va a retribuir esta actividad.
El incremento de bosques, requiere el aumento de quienes lo vigilan. Y esto no tiene medias tintas. Quien no defiende esta medida, que es precisamente la salvaguarda del interés general, no busca el interés general sino el suyo propio a través de beneficios particulares. Su programa electoral no es digno de tenerse en cuenta.
La limpieza del bosque es un despropósito. La intervención en un bosque sólo tiene sentido si se produce un aprovechamiento planificado del mismo. Se pastoreará si hay pastor que lo haga, y en la forma que se estipule, pero para prevenir el incendio, no es el bosque donde hay que actuar, sino en los motivos que lo inician. El bosque no necesita que lo apaguemos, somos nosotros quienes queremos apagarlo. Si queremos que tras un incendio, que es seguro que se producirá se regenere por sí mismo desde el mismo momento en el que ardió, hay que facilitar su biodiversidad y que los diferentes estratos y elementos están presentes. Una repoblación necesita que se quiten árboles, sí. Pero para introducir otros y arbustos que le den la resiliencia necesaria. Se hablan maravillas de los "bosques" de algunos lugares, que tan sólo son lugares de producción intensiva de madera de pino.Es necesario, seguro que sí, evitar vegetación que provoque que un incendio llegue al pueblo, pero también para que un incendio salga del pueblo por alguna actividad humana descuidada. Los incendios, no se producen en los despachos, que dice alguna persona sin criterio ninguno. Los incendios se producen en el monte. Y es allí donde hay que evitarlos. Lo que se produce en un despacho, es la falta de contratación de medios de extinción y de dotación presupuestaria de medidas preventivas. Y lo que se vota de forma masiva, es a quien precisamente actúa en este sentido. Sí que hay responsables. Y no sólo es el dueño de una empacadora.






































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