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jueves, 11 de diciembre de 2014

Interesantes noticias sobre el Yeti.

           
 El otro día tuve ocasión de ver un programa documental de televisión que hablaba del Yeti. Ya sabéis por mi entrada de “El abominable oso de las nieves” que a mi parecer muchos de los indicios hallados correspondían a osos y que otros eran falsificaciones, que generalmente aparecen en EE.UU.
            El programa estuvo interesante. En primer lugar, un genetista, Bryan Sykes se dedica a analizar el ADN de los pelos de los supuestos yetis que se han capturado en la cordillera del Himalaya, en diversos lugares que distan entre sí 1300km. El objetivo es analizar de forma científica los indicios que existen de la supuesta existencia del Yeti. Se centra principalmente en tres hallazgos.
           
Uno es el de un supuesto yeti disecado que se encuentra en la población de los Alpes Italianos, en Bolzano. Es propiedad de Reinhold Messner, alpinista que fue pionero al ascender el primero al Everest sin oxígeno y también el primero en coronar todos los ochomiles del mundo. Este yeti fue cazado por el naturalista alemán Ernst Schäfer en el año 1939, durante el Proyecto Tíbet llevado a cabo por los nazis que intentaban demostrar que la “raza aria” apareció en la zona del Tíbet. Fue disecado al llegar a Alemania y la viuda lo regaló al montañero a la muerte del cazador alemán sabiendo la sensibilidad de éste con el asunto del yeti y su amor a la cordillera. El montañero tuvo un encuentro durante el atardecer con una criatura grande que se mantenía sobre dos pies pero no puede asegurar lo que era. Tan sólo recogió una fotografía de la huella que os reproduzco y que pertenece sin duda a un oso. Él también piensa que el supuesto yeti no es otra cosa que un oso, pero cree que debe de ser “especial” por el lugar donde habita.
            Otro se corresponde con el que manifiesta haber visto Cristophe Hagenmuller. Este naturalista estaba en la región de Ladack en el año 2003. En esta zona se le da el nombre de Tengmou. Se encuentra con una persona que había caído del caballo y que él acompañó de vuelta a casa. Hablando del interés que Cristophe tenía en fotografiar animales, la persona que había caído del caballo le llevó a casa de un cazador que había cazado y disecado a uno sobre el año 1970. A pesar del aspecto raro que presentaba, Cristophe lo identifica como un animal mitad oso y mitad lobo del tamaño de un hombre pequeño. Pide permiso para recoger unos pelos que se lleva a su casa y guarda durante diez años hasta que, enterado del proyecto de Bryan Sykes, le hace llegar los pelos que éste último añade a las muestras a analizar en su proyecto.
            El tercero proviene de una muestra recogida por una expedición en busca de indicios de yetis realizada a la región de bhutan en 2001. Los pelos fueron recogidos de un tronco hueco donde los lugareños aseguran que suele pernoctar un Migou, que es como se denomina a la supuesta criatura en la región de Bhutan.
           
En el caso del primero, dado que se conoce su ubicación y ésta se encuentra en Europa, el propio Bryan es quien recoge la muestra de pelo. El supuesto yeti es el que se muestra en la imagen de encabezamiento. Se ve que es una piel montada sobre un “cuerpo” prefabricado y que faltan restos del animal como las garras o los huesos del cráneo. Se deduce al ver las fotos que el cazador alemán debió de traerse sólo la piel, pues los dientes que vemos en primer lugar no están colocados sobre el hueso y en segundo lugar están colocados de forma bastante lamentable.
Se aprecian tres caninos superiores que por el tamaño debían ser de lobo, un canino inferior, y las muelas carniceras colocadas como si fuesen los incisivos. A simple vista, yo lo identificaría como un oso disecado por un taxidermista criminal. Se aprecia el hocico típico de un oso sólo que este está colocado en posición vertical y sobre una “cara” plana. La abertura de la boca está cerrada con masilla para que la boca tenga un aspecto más parecido a la de un primate, pero se aprecia el contorno de la boca que corresponde con una apertura bucal de un hocico. El ADN de la muestra de este ejemplar está deteriorado y no se puede llegar a la conclusión de a qué animal pertenece la piel.

En los otros dos casos, la prueba de ADN revela una gran sorpresa. Se trata de pelos de oso polar (Ursus maritimus). Una gran sorpresa por varias razones. La primera es por la ubicación, bastante alejada de las zonas donde este oso se encuentra. La segunda es porque en los dos casos se trate de oso polar y que estos lugares se encuentran separados por más de 1300 km. Y la tercera, por que el ADN, que es como digo de oso polar, muestra que la secuencia más parecida es la que se extrajo de una mandíbula de oso polar hallada en Noruega y datada de hace 40.000 años.
Estos Datos dejan ahora algunas preguntas en el aire. ¿Es posible que una población aislada de osos antiguos emparentados con los polares exista en la cordillera del Himalaya?. ¿Son híbridos de oso polar y oso pardo como sugiere Bryan Sykes?.
Tanto si se trata de osos polares como si se trata de un supuesto cruce, inevitablemente estos proceden de la zona de contacto de poblaciones a miles de kilómetros y a mi parecer es mucha distancia para un mamífero.
Los datos son fiables. El pelo analizado pertenece a oso polar. Es la primera vez (a mi parecer) que las referencias de yetis o como se les llame tienen un sustento firme que apunta hacia una hipótesis de trabajo clara. Confirmar con la recolecta de pelo de osos a lo largo de la cordillera que se trata de poblaciones relícticas de “osos polares” marrones que inexplicablemente se mantienen aislados en esta cordillera en la que quedaron refugiados al retirarse los hielos. Unos individuos se dirigirían hacia el norte al ritmo que los hielos se retiraban y otros, los que originaron esta población, se dirigieron hacia el sur al ritmo de la retirada de los hielos ascendiendo junto con los hielos a las montañas hasta quedar aislados, como los propios hielos perpetuos en la cima de las montañas. Un caso parecido al del urogallo del Pirineo y la Cornisa Cantábrica, aislados de las poblaciones que se retiraron con los hielos hacia el norte mientras otra población  seguía a los hielos hacia el sur ascendiendo en altura hasta quedar aislada.
El supuesto de que son individuos híbridos de oso polar y pardo errantes capaces de desplazarse miles de kilómetros para ir parar a la cordillera del Himalaya no me parece plausible debida la inmensa distancia a recorrer. Esperemos más trabajos sobre las poblaciones de osos de la cordillera que parece ser que pueden aportar interesantes resultados.



El trabajo completo de Bryan Kyles, donde estudia muestras de pretendidos yetis, bigfoots, etc., tanto de Asia como de América del norte se puede ver en este enlace:  http://rspb.royalsocietypublishing.org/content/281/1789/20140161.full.pdf+html y su título completo es “Genetic analysis of hair samples attributed to yeti, bigfoot and other anomalous primates”.

lunes, 6 de enero de 2014

El Gato-perro. Desentrañando el misterio del extraño animal

Hacía días que no encontraba una noticia de esas de animales extraños que se asegura se han encontrado en algún lugar. Hoy hablamos de lo que algunos llaman perro-gato. Aseguran que es una mezcla entre "perro salchicha" y gato, y además aportan algunas fotos.
Se afirma que no hay “un veredicto científico” todavía, y que la persona que colgó la noticia por vez primera aseguraba que era una mezcla de perro y gato. Algún usuario ya apunta a que podría tratarse de un cachorro de hurón.
Cualquiera que tenga una mínima noción sobre mamíferos, ya advierte en la primera fotografía la forma inconfundible de un mustélido. Cuerpo muy alargado, serpentiforme. Cabeza apuntada, sin frente y cola no demasiado larga, junto con unas patas cortas y fuertes. Un animal especializado para cazar animales en sus guaridas o en zonas herbosas. Poseen un gran parecido morfológico con los eslizones, salvando las enormes distancias claro. La selección natural ha tallado los cuerpos de ambos animales, el mamífero y el reptil para el desplazamiento entre vegetación y huecos angostos . Ambos han visto reducidas sus extremidades y aumentada la flexibilidad de su cuerpo.
En otra foto nos muestran el hocico, que aseguran se parece al de un gato, pero es claramente la cabeza de un cachorro de mustélido,. Hocico algo más grueso que el que tendrá el adulto en proporción y ausencia de frente, algo que no ocurre en gatos o perros. Los cráneos de los cachorros de los mamíferos son muy redondeados generalmente. Tanto la cara de un cachorro de gato como la de un perro presenta los ojos en una posición más frontal que aquí no se aprecia.
A pesar de que esta segunda fotografía lo que pretende es mostrarnos el extraño parecido con un gato, lo que nos muestra de forma inequívoca es que nos encontramos ante un mustélido como podemos advertir por los cinco dedos que presenta en su pata delantera y la típica almohadilla en forma de media luna. Ni el perro ni el gato tienen cinco dedos dispuestos de este modo. El primer dedo tanto en el caso de los perros como en el de los gatos, queda muy arriba, no toca nunca el suelo y es vestigial. Cualquiera puede comprobarlo.

Así pues, aunque en un vídeo sobre criptozoología que circula por la red se asegura que se había consultado con un veterinario para aclarar a que especie pertenecía este pequeño ser y que el veterinario no había sabido que decir, hemos de concluir que por las imágenes que disponemos este animal no tiene nada de extraño. 

sábado, 19 de mayo de 2012

Bigfoot y Yeti: los abominables osos de las nieves


Uno de los seres míticos de la criptozoología es un “hombre” de tamaño gigante, con el cuerpo cubierto de pelo y que habita en lugares remotos. En distintos lugares del planeta la tradición habla de este ser y en cada lugar recibe una denominación diferente. Bigfoot en EEUU, Sasquatch en Canadá, Yeti en el Himalaya, Yeren en China…
No hay más que testimonios verbales del encuentro con la especie y algunas huellas fotografiadas. El video más famoso no es de certificada autenticidad, y hay incluso una persona que asegura ser quien se disfrazó para hacer el vídeo. En el caso de huellas que están perfectamente diagnosticadas como auténticas huellas, nos encontramos claramente con huellas de oso. Es el caso de las fotos tomadas por el montañero español J.R. Bacelar, que tuvo la suerte de toparse con un rastro de oso perfecto (foto  a la derecha) aunque hay quien asegura que son de yeti. El rastro fue hallado, según sus palabras a 7000m. Otro montañero, algo más conocido es Jesús Calleja, que mantiene un programa de televisión. En el programa Cuarto Milenio, exhibió una pata de Yeti que recogió de un cadáver. O por lo menos, cuando encontró el cadáver congelado a más de 7000m. y enterrado en la nieve eso es lo que dijo el sherpa; ¡¡“Yeti, Yeti!!”. La pata en cuestión era de oso, y así se apreciaba desde el sofá de mi casa. No osbtante, el naturalista Luis Miguel Domínguez que estaba en el programa la identificó como pata de oso. El rastro hallado por J.R. Bacelar y el cadáver hallado por  J. Calleja, confirman el hecho de que estos animales pueden subir hasta los 7000 metros de altura. Es más que probable que todas las referencias al Yeti sean de hecho referencias a osos.
En otros casos, he encontrado fotografías de huellas que no son tales. En el caso concreto de la fotografía de la izquierda, podemos comprobar cómo la escorrentía de la lluvia ha modelado la caprichosa silueta que recuerda a un pie, pero claramente no es así, o por lo menos yo, que estoy muy acostumbrado a ver huellas veo claramente que no se trata de una.
Otra gran familia de huellas,  las más abundan, son las de la foto siguiente. Esta huella, de momento produce una extraña sensación. Si observamos las huellas de oso anteriores o las huellas que nosotros hacemos en la playa al caminar, comprobamos que no son perfectamente planas. La zona anterior, la de los dedos, al ser la última que se apoya en el suelo y donde se hace la fuerza para impulsar el movimiento aparece más hundida. Las fotos más abundantes que podemos ver de Bigfoot, no tienen ese patrón.
Si nosotros andamos en la nieve, la punta de las botas se hunden más que el talón. Para evitar hundirnos tanto podemos usar las raquetas. Al apoyar nuestros pies sobre las raquetas, aún en el caso de avanzar, la punta de la bota presiona sobre la raqueta, no sobre el suelo, lo que hace que esta se hunda de forma uniforme. Este patrón de huella plana y uniformemente hundida en toda su superficie, es el de una huella de raqueta de nieve y es el de las huellas que se atribuyen al Bigfoot. Mi conclusión es que las fotos de huellas que podemos contemplar en la red, o son de oso, o no son huellas. Las más abundantes son estas que digo que son falsas, y creo que se fabrican con una especie de raquetas similares a las chancletas de la última foto. No obstante, hay documentales que confirman que algunas personas hacían estos rastros como diversión para los turistas.
De todos los modos, la más famosa huella de Yeti fotografiada, es la fotografiada por Eric Shiptonn junto a su piolet. Una huella aislada en la nieve sólo dice una cosa… no es una huella. Cualquier movimiento que un animal realiza en la nieve deja un registro, por lo que el hallazgo de una sola huella es algo imposible. Siempre encontraremos el rastro completo durante largos trechos, más aún si consideramos el tamaño del supuesto Yeti.
Personalmente, yo pienso que la existencia del Yeti, Bigfoot etc., es un hecho bastante poco probable. A pesar del enorme beneficio económico que supondría cobrar una pieza como esa para un cazador, no se ha documentado ninguna captura ni se ha conservado un sólo resto. No hay ni un solo pelo. Cualquiera que haya rastreado animales habrá encontrado pelo de animales diversos en cortezas, espinos, barro, encames…
El ser humano, por propio gusto personal ha sido capaz de estar trabajando noches enteras haciendo círculos y formas en las cosechas para después escuchar en la televisión las explicaciones que se dan a semejantes hechos. En 1726, el decano de la facultad de medicina de Würzburg Johannes Bartholomäus Adam Beringer, llegó a hacer una publicación con unos fósiles falsos que le proporcionaron unos profesores jóvenes de esa misma universidad como venganza a su despótico trato. Hubo de reconocer su error. A pesar de ser médico no disponía de formación geológica o paleontológica, y tomó por fósiles cosas que no lo eran. No todas las actuaciones de un científico se pueden considerar ciencia, y esto es algo frecuente en algunos campos del denominado "mundo del misterio". El hecho de ser farmacéutico, no convierte en ciencia sus interpretaciones sobre "fantasmas" o "espíritus".
Las personas no tienen por qué mentir, aunque algunas lo hacen incluso a sabiendas. Algunas personas, cuando ven algo que no saben explicar, deciden tomar el camino menos probable e interpretar su experiencia con cosas inverosímiles. No olvidemos que hay gente que asegura haber visto incluso a la Virgen sobre un árbol. Del mismo modo,  otras personas afirman que han visto un bigfoot o un yeti.
Los naturalistas, cuando vemos algo que es extraño, como la presencia de animales en lugares donde no se conoce su presencia, ponemos en cuarentena esta cita y sólo si es realmente fiable la presencia de dicho animal es cuando lo damos a conocer. 
En el caso del montañero J.R. Bacelar, su trayectoria como montañero puede ser extensa, pero como naturalista no posee una formación demasiado buena. Es el mismo caso que el del médico con los fósiles falsos, su indiscutible buena formación médica no era tan buena como la paleontológica. He visto casos iguales de supuestas huellas o martillos de época de los dinosaurios. Jamás un paleontólogo se ha pronunciado sobre ellos. Son fraudes.
Las personas que hacen huellas falsas para luego darlas a conocer son simplemente mentirosos, no merecen más atención. Otras personas en cambio, han podido encontrar huellas hechas por un gracioso, y al no haberlas hecho ellos, aseguran que son auténticas. Si alguien insinúa que son falsas, pueden sentirse tildadas de mentirosas y esto provoca que sea difícil convencerlas de que han sido engañadas. En ningún caso que yo conozca se ofrecen mediciones de tipo de marcha ni nada por el estilo en una serie de huellas de bigfoot o similar. Mientras no se demuestre de una forma científica clara que los restos o huellas se han recogido con rigor, cualquier afirmación queda como la de la existencia del chupacabras u otros seres imaginarios.
Recientemente, los criptozoólogos mantienen la creencia de que este ser es un Gigantopithecus sp., homínido de gran tamaño extinguido y cuyos fósiles se han encontrado en China. De vez en cuando, incluyen en la criptozoología animales que para nada lo son, tratándose sólo de especies que se dan por extintas, como el lobo marsupial. El hallazgo de estas especies de nuevo, no es criptozoología, es el descubrimiento de poblaciones aisladas que no se conocían,
La posibilidad de que bigfoot se corresponda con Gigantopithecus sp. carece de fundamento, puesto que sólo un homínido ha colonizado el Continente Americano y ha sido el hombre en fechas recientes, unos15.000 años aproximadamente.
 Quedaría la duda en el caso de China y Vietnam. Los primeros fósiles de Gigantopithecus sp. fueron hallados en tiendas de productos de medicina china. Siendo tan grande la demanda para este tipo de medicina, que hubiese sido de esperar que de existir todavía Gigantopithecus sp. con vida, habrían sido capturados algunos ejemplares para darles este uso, y no es el caso. La existencia de osos tanto en estos países como en el resto de lugares donde se asegura la presencia de Yetis o Bigfoots, me hace pensar en que la confusión y la mala interpretación de los rastros es lo que da lugar a la leyenda, a la que se ha añadido algún mentiroso con ganas de hacer dinero y algún gracioso con ganas de reírse de los demás....

jueves, 23 de febrero de 2012

El chupacabras

No son pocas las veces que he oído en la televisión este nombre. El chupacabras. Lógicamente no he oído este nombre en ningún programa serio de zoología. Es uno de estos seres que estudia la disciplina pseudocientífica conocida como criptozoología. Los “investigadores” de esta pseudociencia, no es que no estén preparados para descubrir nuevas especies, es que no están preparados ni tan siquiera para identificar ni estudiar a las especies más comunes de nuestra fauna. Las fotografías o las películas que se muestran pertenecen a animales normales y corrientes, ni tan siquiera pertenecientes a especies raras. Lo que ocurre es que normalmente, no son animales que se presenten de la forma habitual en la que los encontramos. Voy a poner aquí unas fotos. La primera corresponde a un tejón muerto ahogado. Por eso se le ve hinchado y desprovisto de pelo. El hocico ha desaparecido posiblemente por la acción de algún carnívoro. Queda a la vista la parte anterior del cráneo con los caninos superiores ausentes. Esto fue identificado por los criptozoólogos como un pico. La dentadura de la parte inferior que se puede apreciar coincide con la típica de un tejón, al igual que la parte anterior del cráneo que está a la vista. Todo esto se ve en una única fotografía mala. Si un naturalista ve esto in-situ, no tarda ni tres segundos en descubrir la procedencia de este chupacabras.


En la segunda fotografía vemos otro animal. Parece ser un coatí como deducimos por su largo hocico puntiagudo, lo que ocurre es que este pobre animal está desprovisto del pelo, ya sea porque lo perdió debido a una enfermedad o después de muerto como le pasó al tejón. Las orejas aparecen anormalmente grandes por este mismo motivo. Puede ser que la foto de sensación de hocico más largo de lo normal y de que se trate de un simple coyote. Un vistazo a la dentadura si se encuentra un cadáver de este tipo despejaría todo tipo de dudas


En la tercera foto, falta la escala para saber de quién se trata concretamente. Sabemos que es un felino, claramente identificable por la fórmula dentaria y por la forma de su molar carnicero inferior.


Aparentemente se trataría de un felino del tamaño de un lince o similar. Aparecen cráneos de ratas u otro tipo de roedor en la parte inferior de la imagen. Es un felino seguro, y el tamaño es decisivo para identificar la especie.
Lógicamente al no disponer de una escala podría ser incluso un gato...


Estas fotos proceden de internet, y son las que se han hecho a supuestos monstruos o chupacabras. Además añado dos de ejemplares de animales que pronto serán chupacabras si son avistados por un criptozoólogo. Un perro y un zorro con sarna, enfermedad que llega a dejarlos sin un solo pelo y que al dejarlos con un aspecto chocante son los que se identifican como chupacabras.

Esto debería ser perro por delante, chupacabras por detrás...

Zorro con pelaje anormal. Yo he llegado a ver en el monte algunos zorros sarnosos con bastante peor aspecto...

miércoles, 18 de enero de 2012

El Garadiábolo.














La criptozoología es una pseudociencia que se dedica al "estudio" de unos supuestos animales que al parecer quedan fuera del estudio científico. Dentro de las especies consideradas como criptozoológicas se encuentran el Yeti, Sasquatch o Bigfoot entre los "abominables hombres de las nieves"; Mokele Mbembe y Nessie entre los reptiles acuáticos del mesozoico; El Chupacabras entre los carnívoros extraños; e incluso sirenas y demonios de mar.
Los zoólogos y naturalistas, dan generalmente una rápida explicación a algunos de estos seres. Desde el fraude para los reptiles del secundario, hasta el timo de las sirenas o el "pez demonio" que os muestro en la foto de arriba. Este en concreto es un pez banjo o pez guitarra, que no es otra cosa que una especie de tiburón o raya al que se le hacen unos cortes en la aletas y en la cola de modo que parece tener brazos y piernas. Los que lo muestran aseguran que los científicos no le dan explicación pese a que no han acudido a ninguno, ya que enseguida se descubriría el fraude. Esta foto corresponde a una de las mesas de mi exposición "Los naturalistas", justo en la que explico como la observación de la naturaleza por parte de los naturalistas ha sido la que ha ido erradicando la creencia popular de la existencia de seres fantásticos. En los carteles adjuntos en mi exposición explico la forma de fabricarse un animal criptozoológico mediante bricolaje pescatero en nuestra casa si podemos agenciarnos un pez guitarra. Puede servir una raya de la pescadería si la encontramos, aunque no será tan "auténtico". El ejemplar mostrado me fue cedido por un antiguo compañero de trabajo (Antonio... no recuerdo el apellido. Subsanaré este error a la mayor brevedad) que lo encontró al reformar un bar en el barrio de las Delicias.
A este "ser" se le denominó Garadiábolo. En el Colegio Católico de San Gabriel en Zuera poseen uno que exiben en una vitrina y que está junto a un recorte periodístico de Méjico (creo recordar) en el que se asegura la autenticidad del bichejo y lo excepcional de que allí se posea uno.