jueves, 19 de septiembre de 2019

Exportando el agua de la vida.

Hace dos días que he regado mis árboles... mi bosque. Hoy no hay agua. Estamos sufriendo restricciones en el riego. Han tenido que cambiarse los protocolos y las prioridades de los cultivos porque no hay agua para todos. En estos dos días tras el riego, nada de agua.
     Hemos visto estos días atrás las graves inundaciones que ha causado la gota fría en levante. Y mientras tanto, el trasvase estaba activo. El agua del Tajo era robada para llevarla a la cuenca del Segura. Desvestir a un santo para vestir a otro. Es la gestión del agua en España.
     Vivo en una tierra seca, donde llueven 350 litros por metro cuadarado al año. Además, hace viento unos 300 días al año. Un viento que acentúa la pérdida de humedad de las plantas. Mis árboles nuevos lo han pasado mal y han tenido que ser apoyados con agua del pozo. Muchos huertos se han resecado y las cosechas no han sido como se esperaban. A los calores intensos del verano se ha sumado el viento de forma simultánea poniendo a prueba a las plantas. Las lluvias, que tenían una distribución media mensual más o menos regular a lo largo de los meses del año de unos 20 litros por metro cuadrado, siendo el doble en mayo, han cambiado de modo que se puede estar sin una gota en temporadas superiores al mes,
     ¿Y cual es la política comercial y agrícola en un entorno tan seco?. Pues exportar el agua. No directamente, claro está. Un trasvase de agua que parece no serlo, pero que de hecho lo es. Se producen en los regadíos de la ribera del Ebro y del Gállego muchas toneladas de alfalfa. Alfalfa que se riega con las aguas de los ríos. Aguas que proceden de embalses que inundaron los pueblos de personas que vivían en la montaña. Aguas que hacen crecer cultivos cuyo destino será China y Arabia Saudí. Pasa lo mismo con frutas y verduras en otras partes del país, y con los frutos rojos que roban el agua de forma ilegal al Parque Nacional de Doñana para llevarlos a los países húmedos del norte de Europa. El agua, tan escasa siempre en este país se exporta en forma de producciones hortofrutícolas o forrajeras a otros lugares.
   
 En los supermercados, vamos a encontrar frutas que viajan desde la otra parte del mundo. Frutas que no se porducen aquí porque aquí se porduce alfalfa que se dedica a la exportación. Las legumbres propias de la peninsula no son fáciles de encontrar en el comercio siendo la mayoría canadienses, argentinas o de EE. UU. La economía está globalizada. Se gana más dinero transportando mercancías de una parte del mundo a otra que produciendo los bienes que se transportan. Un riesgo muy grave para nuestra civilización.
   
   
Otras civilizaciones han desaparecido. Nos sorprende el hallazgo de ruinas de construcciones fastuosas y de grandes ciudades. Épocas de tremendas bonanzas que hicieron que Mayas, Egipcios, Romanos, y otras culturas de Asia construyesen elaborados templos y grandes obras de ingeniería. Todas colapsaron. Y colapsaron al completo. Tras décadas de éxito acabaron de forma abrupta. Si aquellos colapsos fueron grandes, nada tienen que ver con el que sufrirá nuestra civilización. Porque del mismo modo que las pasadas civilizaciones, la civilización de nuestra era, la era del transporte de larguísimas distancias, cuando colapse lo hará también de forma global. Se nos repite que el motor de combustión es un riesgo para el planeta, que debemos optar por vehiculos eléctricos. Pero nada se hace con este desmán del transporte internacional que tiene como único objetivo el beneficio para unos pocos. Traer naranjas de África para llevar las producidas al lado de casa a otros lugares muy distantes... exceso de embalado, exceso de conservantes, exceso de transporte, exceso de producción que provoca una presión mayor sobre la tierra propia que tiene que producir también lo de otros... quizá este ritmo frenético no tenga una vida muy larga en el tiempo... quizá esta civilización del crecimiento colapse antes de que los científicos puedan llegar a cuantificar cual es la incidencia real de nuestra actividad en el clima de la Tierra.
   
 Ninguna civilización ha dejado de crecer al ver amenazado su futuro. En  Machu Pichu, todavía había edificios en construcción cuando se hubieron de abandonar. Zaragoza, que gozaba de una red de alcantarillado en tiempos de Roma, carecía de él en la edad media. En el teatro romano podemos advertir los pozos negros construidos cientos de años después. Cada civilización tuvo su recesión. Y en ningún caso la recesión fue voluntaria, sino fruto de la sobreexplotación.

domingo, 9 de junio de 2019

De gente y oficios del pasado...


               
Sabeís algunos que estamos en proceso de rehabilitar una vivienda antigua en Zaragoza. La vivienda donde estamos ahora será expropiada para construir una urbanización. Una situación como la de las películas americanas de especulación y políticos malvados, aunque ésta no tendrá un final feliz. Sólo es una historia de lucha y trabajo. Las casas antiguas en este lado de los Pirineos se suelen derribar para construir otras con técnicas modernas y materiales que permiten una mayor rentabilidad al constructor. Queremos que ya que estamos trabajando tanto, y que la casa es antigua, cuente algo de la historia de aquellas personas que antes que nosotros trabajaron duro.
Lo primero que hicimos fue intentar saber la antigüedad de la vivienda. En el registro de la propiedad obtuvimos una copia del documento de primera inscripción en 1866. También cotejamos la antigüedad de los maderos de las vigas del suelo gracias al trabajo desinteresado del dendrocronólogo Jesus Julio Camarero, que echó un vistazo a rodajas de esos mismos maderos y cotejó las fechas mediante la medición de los anillos de crecimiento, arrojando una fecha aproximada de corta de los citados maderos acorde con la de su inscripción.
Los maderos antiguos que retiramos de los almacenes, presentan en sus extremos la inconfundible huella de aquellos que eran talados durante el invierno y transportados en la primavera en nabatas o almadías.  Las “proas” de barco del extremo se completan con dos agujeros por los que se pasaban ramas de salgueras (Salix sp.) que unían los maderos entre sí formando la balsa o nabata. A estas ramas flexibles, de sauce que se retuercen para que alvcancen resistencia y flexibilidad en el Pirineo Aragonés las llaman “berdugos”. La nabata, que podía estar constituída de varias longitudes de troncos, es decir, que llevaba empalmadas varios grupos de troncos en sentido longitudinal, era gobernada con remos, que a su vez hacían las veces de timón.
Para recordar aquellos trabajos, hemos recuperado los extremos de las vigas desechadas que harán las veces de canetes sobre los que apoyamos las vigas del porche. Así pues, quedarán expuestos para que se vean las puntas de los maderos con los agujeros por los que se pasaban los “berdugos”.

En el tejado de la casa, hemos encontrado otros “tesoros”. Hasta 17 de las vigas empleadas, son los maderos que se emplearon como remos. Aunque tienen los extremos cortados para adaptarlos a la medida necesaria, se aprecia la parte aplanada a golpes de hazuela que hace las veces de pala de remo. También se aprecia el estrechamiento progresivo hacia la parte que agarraba el nabatero y lo principal, lo que me dio la pista final, las muescas en la parte central del remo que servían para colocarla sobre los dos palos verticales en los que se sujetaba el remo, atado también con ramas de salguera.


En la foto de la izquierda vemos con detalle las muescas que se le hacían al remo para que encajase entre los dos palos verticales de los extremos de la nabata que eran después atados con salgueras. Estas muescas evitaban eque el remo se deslizase longitudinalmente y o bien se saliese más trozo por la popa, o se viniese tan hacia la proa que no fuese efectivo el trabajo dentro del agua. Esta forma de fijación se ve con detalle en la foto que encabeza la entrada, procedente de wikipedia y que ilustra unos nabateros del Río Gállego o Galligo, como se denomina en la zona.


No queríamos que tanto trabajo y tanta historia quedase en el olvido. Ahora que ya no se construye con maderos, sino con vigas, queríamos que nuestra nueva vivienda, muestre parte del trabajo que otros realizaron. Personas a las que no conoceremos, hace 150 años, trabajaron duro, como nosotros ahora. Intentamos conservar su memoria…

miércoles, 1 de mayo de 2019

Operación patitos.


El pasado sábado 27 de abril, al salir a la calle, en la acequia que hay justo delante de nuestra casa, había una pata ( Anas platyrrhynchos) con seis patitos recién salidos del huevo a los que Jorge Serrano les hizo la foto que encabeza esta entrada. Esto suponía un problema, ya que los patitos no podían salir de la acequia, y estaban a punto de quitar un entibo (pequeña presa realizada con tablas en la acequia con el fin de desviar el agua hacia un campo para regarlo). Esto supone un aumento considerable del caudal. Los patitos serían arrastrados aguas abajo donde existe un sifón muy profundo que pasa por debajo de la autopista y posiblemente la pata habría perdido a su prole. Había que actuar pronto, capturando a la pata con sus patitos para llevarla a otro lugar, pero la posibilidad de que la pata huyera y dejara a los patos era un riesgo. Decidimos que en vez de capturar a la pata, lo mejor sería que se capturase sola. De este modo, abrimos una tajadera (compuerta deslizante que permite la entrada de agua a un campo) y tras ella pusimos un transportin de mascotas. Paseando tras la pata y sus patitos, que se desplazaban a lo largo de la acequia, al llegar a la altura de la tajadera abierta, al ver una escapatoria los patitos se introdujeron dentro y la pata inmediatamente después.
 Cerramos el transportin, pero en último momento un patito se salió escondiéndose entre la vegetación del campo, que era una maraña de zarzas (Rubus ulmifolius), cañas (Arundo donax), carrizos (Phragmites australis) y una gran cantidad de herbáceas.
Fuimos para casa, cerramos el transportin con cuerdas y después lo pusimos en las proximidades del lugar donde se había perdido el patito, de modo que él fuese sólo hasta el mismo, dentro del cual estaba la madre y sus hermanos. Al principio, los patitos piaban, que era la intención, para que el fugitivo acudiese a la llamada de sus hermanos, pero una advertencia de la pata fue suficiente para que estuviesen el resto del tiempo en silencio. 




Quedó Belén de guardia para capturar al patito si aparecía antes de que fuese visto por alguna urraca (Pica pica) que pudiera capturarlo. Mientras, los demás nos fuimos a comer. El patito salía a un pequeño charco de menos de un metro cuadrado, se bañaba y nadaba, pero cuando iba a ser capturado se escondía rápidamente y era imposible de localizar. Cuando comimos, Quique y Lucía hicieron el relevo y Belén vino a casa. Yo me acerqué con una red, pero Quique vio al patito en un hueco y lo capturamos a mano. 







Una vez toda la familia en el interior del transportín los bajamos al río Gállego donde puestos en libertad, esperamos que lleguen todos a la edad adulta. Mi sobrina Marta hizo un vídeo del momento de la suelta...

lunes, 1 de abril de 2019

Las urracas se mudan de casa...

Estas ultimas semanas, con la llegada de la primavera, las picarazas o urracas (Pica pica) están confeccionando un nuevo nido. Lo empezaron hace unos diez días, cuando volvió el agua por las acequias y pudieron hacer acopio de barro. El año pasado, hicieron su nido en una falsa acacia (Robinia pseudoacacia). Ahí criaron a sus polluelos que estuvieron volando por la zona hasta su independencia. Este año, parece que llevan intención de traer al mundo a sus pequeños sobre el platanero de sombra (Platanus hispanica) que está al lado.
Lo curioso es que más que construir un nuevo nido, lo que hacen es mudarse. Utilizan gran parte de las ramitas del año anterior para fabricar el nuevo.
Comienzan poniendo pegotes de barro sobre una horquilla del árbol y colocando ramas entrelazadas con el mismo, de modo que una parte del nido es muy fuerte, siendo un cuenco que está sujeto por el barro y las ramas al propio árbol. Este cuenco, será forrado por el interior con materia vegetal más suave de modo que sea confortable a los polluelos. Por el exterior, un montón de ramitas se suman a las que asoman de la copa de barro haciendo el conjunto muy firme. En alguna ocasión, y esta es una de esas, el nido aparece un ramas a modo de tejado, que suelen ser de plantas
espinosas, como podemos ver en la fotografía que encabeza el post.


En estas fechas ya casi está terminado, y podemos ver arriba a la derecha como el nido del año anterior ha quedado reducido a la copa de barro y unas pocas ramas que ya no van a desmontar más, estando todo el volumen de ramitas que todavía presentaba el nido antiguo formando parte del nuevo.
En la fotografía de la izquierda, vemos como se aprecia el considerable volumen del nuevo nido comparándolo con el reducido tamaño del nido viejo, que está reducido a las dimensiones aproximadas de la copa de barro inicial.

miércoles, 27 de marzo de 2019

Maqueta del HMS BEAGLE



Por fin y gracias a la convalecencia de una operación, he terminado mi maqueta del HMS Beagle que adquirí por internet. Andaba ya descatalogada y la encontré sólo de segunda mano, pero estaba completa. Un contratiempo sufrí y es que Quique, mi hijo mediano la comenzó a montar antes de pintarla. Pintarla con bastantes piezas montadas fue un aventura, pero ya está aquí. He de admitir también que si Quique no la hubiese comenzado, quizá estaría todavía en su caja de cartón y sin empezar, así que realmente tengo que agradecérselo.
Él tiene comenzado una en madera un galeón, mucho más bonita, grande y difícil que este pequeño barco, cuyo casco no supera los 35 cm de largo.  Ahora le fabricaré una urna de cristal donde guardarlo a salvo del polvo y para poderlo exponer cuando vuelva a preparar alguna exposición con la temática de la evolución mediante la selección natural.

El Beagle fue el barco en el que Darwin realizó su viaje alrededor del mundo y donde recopiló el material y las observaciones necesarias que tiempo después le harían pensar en  que la selección natural que se producía en la vida cotidiana, permitía sobrevivir a aquellos seres mejor adaptados, que podían reproducirse en mayor número y muchos otros quedaban en el camino de la lucha por la existencia. Hoy se empiezan a conocer algunos de los mecanismos que producen esa variabilidad y la aparición de modificaciones que en algunos casos determinados pueden llegar a ser beneficiosas y así preservadas. Pese a ello, el mecanismo que preserva a unos sí y a otros no, sigue siendo como entonces, la selección natural. Enfermedades, catástrofes, sequías, inundaciones... todas estas dificultades que la vida pone a cada uno de los seres vivos, supone un camino de obstáculos cotidiano que es la aventura de vivir. Lógicamente de poco sirve que una trucha nade un poco mejor que otra, o que sus huevos sean más resistentes, o que su mucosa de la piel le proteja mejor de las infecciones si se seca el curso de agua en el que habitan. Esta situación, que la vida en La Tierra y la existencia misma del ser humano sea también y quizá en mayor medida fruto del azar, es lo que hace tan valiosa la existencia de todas y cada una de las especies que con nosotros viajan sobre este planeta, dispuestas tan sólo en una delgada capa superficial del mismo, la biosfera, a velocidades de vértigo en el espacio inmenso del universo. Viaje que transcurre en una aparente e inmensa soledad...


martes, 22 de enero de 2019

el banquete del gato doméstico

El pasado lunes, recorriendo la pradera de césped de la piscina municipal donde trabajo me topé con los restos del banquete de un gato doméstico (Felis catus). La ausencia de viento y lluvia esa mañana hacía que los restos se encontrasen frescos y sin alterar, así que podemos centrarnos en los detalles. En la fotografía superior, apreciamos un grupo de plumas. En primer lugar, nos permiten identificar la especie de la víctima, que en este caso se trata de una tórtola turca, (Streptopelia decaocto). Las plumas están muy agrupadas debido a que no hacía viento durante el desplume. No obstante vemos como aparecen algunas plumas agrupadas. Tanto algunas de las que cubren el cuerpo, como es el grupo que se encuentra más arriba en la foto, como las de las alas y cola.

En primer lugar nos fijamos en el grupo de plumas que aparece marcado con el número uno en la fotografía que encabeza la entrada.



Una mirada a las puntas de los raquis de las plumas de la cola, nos muestran como estos aparecen cortados. Esto se debe a que los gatos y otros carnívoros, no arrancan las plumas, sino que los cortan pos su base. Luego si en otra ocasión encontramos plumas tratadas de este modo, podemos asegurar que han sido arrancadas por un mamífero y no por un ave. Es decir, los cañones cortados tan sólo informan de que un ave ha sido muerta por un carnívoro sin especificar.


En segundo lugar, nos fijamos en el grupo de plumas que aparece marcado con el número 2. Se trata de las plumas de las alas.

Vemos que aparecen los raquis también cortados, pero no siempre puede ser así. Lo que invariablemente es siempre igual en este caso es que las plumas más largas, las primarias aparecen todas juntas y con ellas las cobertoras como estaban cuando el ave estaba en vida, y es que la punta del ala está cortada, conservando los huesos y la carne en algunas ocasiones. Cuando encontramos extremos de alas tratados de este modo, aunque no encontremos nada más porque el viento ha podido llevarse el resto de las plumas, podemos asegurar que nos encontramos ante los restos del festín de un gato doméstico.

domingo, 25 de noviembre de 2018

Roeduras de castor europeo y coipú.

El 16 de octubre de este año, Jorge Sánchez, un profesor de la escuela de formación profesional de Movera en Zaragoza, me envió la foto que encabeza esta entrada. Me preguntaba que quién creía que la había producido, si el castor europeo (Castor fiber), especie autóctona reintroducida tras su extinción que vuelve a poblar nuestros ríos ibéricos o si por el contrario la había producido  el coipú (Myocastor coipus), especie invasora de origen sudamericano introducida por granjas peleteras de las que se ha escapado. Sobre el uso de un calendario de 2016 en el año 2018, es un asunto del que no hemos hablado, y que supongo que se debe a que no tiene uno más actual con la graduación en centímetros.

Ambas especies son roedores de gran tamaño, por lo que ambas son capaces de producir estas roeduras, y la altura a las que la realizan medidas desde el suelo son idénticas. Para saber quién fue, hemos de desentrañar el comportamiento de estos animales. El coipú se alimenta de materia vegetal de diverso tamaño, de brotes y del cambium, o parte que existe entre la madera y la corteza de los árboles.
 El castor, se alimenta de brotes y pequeñas ramitas, además de como no, la zona de cambium de los árboles. Ambos pues, producen roeduras en los troncos de los árboles que comprenden el descortezado y aparición de roeduras que llegan a la madera, que es la parte más blanca que vemos en las fotos. A la derecha y encabezando la entrada, fotografías de Jorge Sánchez sobre roeduras de coipú que me fueron enviadas y a cuyo uso me autorizó.





La diferencia en las señales que dejan ambos animales está en un comportamiento fundamental que diferencia a ambas especies. Mientras el coipú se alimenta de todas aquellas partes vegetales que se encuentran a su alcance, el castor en cambio prefiere los brotes y ramitas, que en muchas ocasiones, se encuentran a alturas a las que no alcanza. Esto provoca que cuando un castor roe un tronco, tras alimentarse del cambium, comience a roer la madera con el objetivo de talar el árbol y poder así cortar las ramas más pequeñas a las que de este modo puede acceder y llevárselas a la orilla del agua donde puede roerlas con mayor tranquilidad. Si se siente amenazado puede así huir por el agua, que es su elemento.
Es por ello que como vemos en la foto de las roeduras del castor de la izquierda, además de las roeduras de alimentación aparece una zona de madera dañada y cuyo fin es rodear el árbol y acabar derribándolo. Las roeduras en este chopo son todavía muy incipientes


En las zonas donde se alimenta el castor pues, advertiremos que los árboles de pequeño diámetro aparecen roídos con el aspecto de ser cortados de un hachazo, en forma de bisel. Una mirada atenta nos muestra las marcas de los incisivos. Si la zona es visitada por una familia o individuos de forma estable, aparecerán también árboles de mayor diámetro cortados con la típica forma de punta de lapicero o de reloj de arena si no se ha completado la tala. Una vez el árbol está en el suelo, las ramas son cortadas en bisel como las de la foto de la derecha y transportadas para alimentarse en el agua, como ya he explicado antes.


Doy las gracias a Jorge Sánchez, ya que sin sus fotografías hubiese sido imposible realizar este post.