lunes, 13 de junio de 2022

El ciclo de la vida III los herbívoros


Pasados ya los embates de la publicación del Nuevo libro de huellas, las idas y venidas, voy a retomar las entradas pendientes con el tema del ciclo de la vida en el bosque-jardín. 

Hablaba la vez anterior de los productores. Los vegetales que con ayuda del sol, el agua y el CO2 del aire son capaces de transformar los elementos del suelo en materia viva, en sus propios cuerpos. Toda una legión de insectos, mamíferos aves y demás animales y animalillos se alimentan de vegetales en parte o de forma exclusiva. Entre las aves, los patos (Anas Platyrrhynchos) son unos redomados herbívoros que llegan de no sabemos qué lugar a reposar sobre las aguas de nuestro estanque, ahora recién construido contra-reloj con el fin que pudiera estar listo para albergar las puestas de "nuestra" población de sapos corredores (Epidalea calamita) que surgen del anonimato de la noche y el subsuelo en números más que considerables para hacer sus puestas. 

Sobre el suelo, quizá los herbívoros que más se dejan notar son los saltamontes, especialmente la langosta egipcia (Anacridium aegyptium) que encabeza esta entrada, y que se deja notar tanto por su tamaño como por la particularidad de resistir al invierno en forma de adulto. Así pues es quizá el único de los saltamontes que está presente durante los meses fríos. Al caer la noche, los grillos alcanzan su protagonismo debido a su canto. Esperamos que la población tanto de saltamontes como de grillos vaya creciendo de forma paulatina con el tiempo al ser un espacio libre de fitosanitarios. Han aumentado sus poblaciones de forma considerable los caracoles comunes (Helix aspersa) y sin embargo han reducido mucho y drásticamente su población los caracoles blancos o caracoletas (Theba pisana) que eran muy abundantes antes de que crecieran los árboles. En unos pocos años, el paisaje abierto que era un antiguo cultivo forrajero de alfalfa (Medicago sativa) se ha convertido en eso que nosotros denominamos bosque-jardin donde el arbolado ocupa un lugar considerable. 

Ya hablaba en otra entrada de las típulas (Tipula sp.) cuyas larvas recorren el subsuelo alimentándose de las raíces de los vegetales junto con las larvas de coleópteros como los escarabajos solsticales (Amphimallion sp) y las de los elatéridos, o escarabajos de resorte, que poseen un curioso mecanismo de trinquete que les permite darse la vuelta con un ruidoso salto si caen de espaldas en el suelo. Sus larvas son conocidas como "gusanos de alambre". A esa tropa de cazadores subterráneos se une el extraño ser de la fotografía de la derecha, el grillo topo, (Gryllotalpa gryllotalpa)  cuya adaptación a cavar es un claro ejemplo de convergencia evolutiva con el topo. Los herbívoros como vemos pues, actúan tanto sobre el suelo  como bajo él. El más grande de todos ellos es el topillo (Microtus duodecimcostatus) al que ya dedicamos una entrada anterior en este blog.

Algo más se nota la actividad de las orugas de las mariposas conocidas como taladro del chopo (Paranthrene tabaniformis), debido a que construyen galerías en el interior de las ramas de los chopos, y que cuando alcanzan una cierta longitud las debilitan hasta el punto de que se parten y caen al suelo. Algunas veces cuando vamos al bosque-jardín tras episodios de vientos vemos varias de estas ramas partidas en el suelo. Lo más significativo de estas mariposas, al igual que las orugas perforadoras de los chopos (Sesia apiformis) cuya foto vemos a la izquierda, es su gran parecido con una avispa, hecho que les protege del ataque de algunos depredadores. Estas mariposas, más grandes que las de la oruga del taladro del chopo pueden provocar la muerte de árboles de cierto tamaño al cortar el flujo de savia en las partes bajas del tronco. Más vistosas por el mayor tamaño, son las mariposas blancas de la col (Pieris brassicae), las mariposas medio luto (Melanargia lachensis) o las mariposas saltacercas (Lasiommata megera) que vuelan en estos momentos, Este próximo otoño abordaremos el proyecto de preservar una pequeña superficie que dedicaremos a la flora espontánea que seleccionaremos para dar cobijo a otras mariposas.

 El proyecto es algo lento puesto que hemos de compaginarlo con la puesta en marcha de la vivienda que hemos de habitar en unos meses cuando debamos de abandonar la actual. Las tareas que realizamos nosotros y que implican a todos los gremios (electricidad, fontanería, albañilería, o carpintería) nos restan tiempo del jardín al que dedicaríamos más tiempo sin duda de disponer de él. Este principio de año hemos atendido la edición y la promoción del Nuevo libro de Huellas  y el acondicionamiento del estanque o balsa, (que es como les llamamos aquí) con el fin de que estuviese dispuesto en fechas adecuadas para acoger a los anfibios en sus primeras puestas. Pero el estanque, será motivo de una entrada monográfica posterior. No por ello dejamos de retratar a uno de sus habitantes arriba a la derecha, el caracol acuático (Physa acuta) que multiplica sus efectivos librando al estanque de las algas que lo cubrirían. 

No sólo mastican, los herbívoros. Otros, como las cigarras, cochinillas o los pulgones, se limitan a chupar la savia de las plantas con aparatos bucales especializados. Los pulgones tienen mecanismos adaptativos sorprendentes. Las hembras pueden traer al mundo hijas que son clones de ellas mismas sin necesidad de ser fecundadas por el macho. Es por ello, que los tratamientos fitosanitarios pueden fracasar con el tiempo al clonarse las hembras resistentes a los productos utilizados. Es por lo tanto más efectivo esperar si se puede, a la llegada de los insectos depredadores. en la imagen de la derecha vemos a una hormiga que llega para recoger la sustancia azucarada que segregan los pulgones y con la que obtienen la protección de las hormigas, que actúan como "ganaderas". 
Los roedores son los herbívoros de mayor tamaño que habitan el bosque-jardín. Sus hábitos nocturnos les hacen ser difíciles de observar, aunque los indicios nos dicen que están presentes. Una vez echados los suelos de la casa, las puertas ajustan mejor y ya no permiten su acceso al interior de las construcciones. Si bien el topillo vive bajo el suelo, los ratones (Mus spretus) de la fotografía de la derecha lo hacen sobre él explorando todos los rincones de la finca. Más trepadoras que ellos, las ratas negras (Rattus rattus) suben a los tejados y a los árboles donde se alimentan de brotes, frutos y si pueden de aves u otros animalillos, pues no desechan ningún tipo de alimento en su dieta.

Aunque breve, esta es la entrada del blog que dedico a los herbívoros del bosque-jardín bajo la temática del ciclo de la vida. Ellos, no son capaces de sintetizar su propia comida a partir de las sustancias minerales, el agua y el sol como sí hacen los vegetales. A su vez, estos herbívoros serán el nutrimento de los carnívoros, que son otros seres que necesitan consumir los cuerpos de los animales para aportar a su cuerpo las sustancias que les permitan vivir y realizar correctamente sus funciones vitales. Pero eso, será el tema de la siguiente entrada de la serie el ciclo de la vida...

miércoles, 13 de abril de 2022

Agenda de promoción del libro para los próximos días...

 

El próximo día 20 de abril, a las 19:00 horas presentamos el libro "Huellas y Señales de los Animales en la Península Ibérica y resto de Europa" en la Sala Pilar Sinués del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza (facultad vieja de Medicina). Es una actividad del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza. Es un momento importante de la vida de un naturalista tener la oportunidad de presentar un libro en el marco incomparable de un museo de Ciencias Naturales como el de Zaragoza. La librería París de Zaragoza colocará una mesa en la que pondrá a la venta el libro para quienes deseen adquirirlo.

El día 23 de abril, día del libro, se celebra el día de San Jorge en Aragón, que es mi comunidad autónoma. Este día se celebra tradicionalmente de forma muy especial también en Cataluña. En su día de Sant Jordi, día del libro y de la rosa, tendré la suerte de poder firmar libros en la librería Oryx de 13:00 a 14:00 horas, en su dirección Calle Balmes 71 de Barcelona. nos vemos si pasáis por cualquiera de los dos sitios


Pincha aquí para saber más del libro


viernes, 11 de febrero de 2022

Por fin está a la venta mi nuevo libro

HUELLAS Y SEÑALES DE LOS ANIMALES EN LA PENÍNSULA IBÉRICA Y RESTO DE EUROPA.

 Por fin ha llegado de la imprenta, se han depositado los ejemplares en el depósito legal y he llevado los primeros a la distribuidora que los repartirá por las librerías. Una advertencia tengo que hacer. En los agradecimientos, cito a Lauro Arrate, conservador de la antigua colección de naturaleza del colegio La Salle Montemolín y digo que había fallecido. Si bien es cierto, que la citada colección ha sido depositadas en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza, Lauro Arrate, antiguo conservador, sigue vivito y coleando y tuve la oportunidad de ir a entregarle el libro que le correspondía el día 9 de febrero. Se alegró mucho de recibir el libro que le dije le entregaría hace unos 22 años, y yo de su repentina resurección. Parece ser que la colección no fue donada con su consentimiento y que más bien desconocía que iba a producirse. Una tercera persona me comunicó su fallecimiento y otra, por casualidad, el día anterior a mi visita me informó que seguía vivo. 

Aclarado esto, paso a describir brevemente el contenido del libro. En este libro, para una mejor comprensión de la anatomía de las huellas, he dibujado sobre una mano humana los detalles que podemos ver en cualquier huella. El origen evolutivo de los huesos que conforman nuestras extremidades y las de los animales, se pueden traducir igualmente en la superficie en la que se apoyan al caminar o al saltar. En los años que me he dedicado a impartir cursos de formación, siempre he explicado de este modo las diferentes huellas que se trataban. También es más sencillo ver las similitudes entre los animales de un mismo grupo, y se comprende que animales más estrechamente emparentados tienen huellas muy similares, aunque la evolución favorece similitudes entre huellas de animales de diferentes grupos, como pueda ser las del oso y las del tejón, que sin embargo muestran una convergencia evolutiva en el uso de las manos.

Como tipos de marcha, apunto cuatro, que se corresponden con cuatro formas de apoyar las extremidades y el orden en el que se hacen. El paso, el trote, el galope y el salto. Quienes vivimos en el mundo rural y hemos conocido el uso de las caballerías para el trabajo agrícola recordamos el clic-cloc, clic-cloc, de las herraduras de los cascos , de un "macho" o mula al paso, o ese mismo sonido pero más intenso, de dos extremidades cada vez cuando va al trote, los cuatro sonidos de cada una de las patas al galope  o los tres que se perciben en el salto al golpear en el suelo las dos extremidades traseras casi al unísono. 



También hago una leve descripción del modo de recoger los indicios de los animales, ya sean las huellas mediante moldes u otro tipo de restos, sean excrementos, egagrópilas, frutos, etc y de qué modo preservarlos del mejor modo. 


Los animales tratados, constan de una ficha descriptiva con un dibujo del animal que produce el indicio, ya que no todas las personas conocen a los animales a los que nos referimos. Además de los consabidos mamíferos que aparecen en todas las guías de huellas (aunque aparecen ya algunas sobre aves), en esta aparecen aves, anfibios, reptiles, insectos, arácnidos, moluscos diversos, e incluso dos plantas cuyos indicios podemos encontrar en la naturaleza mezclados con los producidos por animales.


A los dibujos de las especies y sus señales, añadimos documentación gráfica en forma de fotografías que pueden estar tanto en blanco y negro como en color dependiendo de como se encuentran distribuidas dentro de la obra y de si coinciden con los pliegos que se imprimen en color o no. A la derecha un ejemplo de unas que se encuentran en la parte que hace referencia a los cánidos y que muestran arañazos y algunas huellas poco usuales, ya sea por que le faltan caracteres, porque marca algunos que no es habitual que se marquen o porque la superposición de dos huellas da lugar a confusión.

Además de las huellas, se tratan lo que he denominado rastros complementarios, generalmente porque ayudan a situar al autor de un rastro aportando una información que no tiene que ver con la impresión de las extremidades. Entre ellos, están los excrementos. Pese a que vienen ilustrados en dibujos a lápiz en las fichas de los animales, existe un capítulo dedicado a ellos y que se compone de cinco láminas de excrementos fotografiados y con referencia al tamaño en el pie de página, además de una serie de fotografías de los excrementos tal y como se encuentran "in situ".




No sólo excrementos, sino también las egagrópilas (regurgitaciones de aves) tienen su apartado propio. Además de las fotos, que como en el caso de los excrementos nos muestran algunas egagrópilas "in situ", he hecho láminas donde se muestran varias y que permiten la comparación entre ellas. 






Además, en los rastros complementarios se habla también de las marcas que aparecen en los troncos, ya sean producidas por aves, mamíferos, insectos, o incluso el hombre en sus actividades. en este caso, las fotografías aparecen en color. 








Al igual que las marcas producidas en los troncos, se habla de las marcas producidas en los frutos. Además de los dibujos en las fichas de los animales, es este apartado se ilustran frutos trabajados por aves, mamíferos o insectos que podemos hallar fácilmente en nuestras excursiones, He intentado agruparlos para que sea más fácil la comparación a pesar de ocupar diferentes páginas...





También se tratan los restos de animales encontrados y que se ha podido identificar el autor de la muerte con datos de lo que queda tras el paso del depredador. 

Además contamos con una colección de fotografías de cráneos de mamíferos, aves, reptiles y anfibios y las medidas máximas de longitud y anchura, todas de la colección del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza. Se complementan con dibujos de huesos largos con medidas de varias especies, y un apartado de identificación de cráneos de aves y micromamíferos contenidos en egagrópilas de aves. 



Más de 130 láminas de  plumas de aves que podemos encontrar en la naturaleza fotografiadas con las medidas en el pie de foto. Generalmente rémiges y rectrices, ocasionalmente también aparece alguna pluma de contorno. 







Para finalizar, un último capítulo de nidos, cubiles y sendas de diferentes especies con claves dicotómicas que ayudan a descartar especies a las que asignar este rastro. 






Como veis, creo que el libro merece la pena. No será el libro definitivo de huellas y señales, pero sí que puedo afirmar que está muy completo. Cuando un autor apasionado decide hacer un libro que como este supone ser un catálogo de indicios que se encuentran en el bosque, acaba haciendo más una guía de viaje de un naturalista por el entorno que otra cosa, ya que repara en indicios de todo tipo de animales, dese el águila al gorrión de la lombriz a la serpiente y del ratón de campo al oso, sin olvidar caracoles, almejas o sepias que también dejan rastro de su presencia en la playa. 

Son casi 700 páginas de ilustraciones a lápiz, la gran mayoría, aunque hay alguna hecha con rotulador, y un gran número de fotografías, todo ello realizado por el autor. De algún modo unas 350 especies han dejado señal de su paso por este libro. Unas, con gran variedad de indicios diferentes, otras, tan sólo con un dibujo de un cráneo típico con las medidas para identificarla...

Huellas y señales de los animales en la Península Ibérica y resto de Europa. (Carlos Miguel Lastanao Lobera) ISBN 9788409364725

Precio en España Peninsular, 65 EUROS transporte incluído.  

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 A quienes me ven desde América, ya sea del norte, centro o sur, es poco probable que pueda realizar envíos económicos, al igual que quienes me visitan desde Asia. No obstante, podré consultar el precio sin compromiso. Yo asumiré parte del precio de envío para que no resulte tan caro.

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domingo, 23 de enero de 2022

El ciclo de la vida II. El primer eslabón, los productores



 Esta será la segunda entrada del ciclo de la vida. En la primera, hicimos un recorrido histórico que nos situaba en la época actual tras recordar de dónde procede el suelo que pisamos y que es sobre el que van a vivir los seres vivos. La composición del suelo, la temperatura y la humedad son las condiciones no bióticas, es decir, las que no están relacionadas con la vida que dibujan el marco en el que se desarrolla la vida. Desde el momento en el que un sólo ser vivo comienza a colonizar el suelo, estas condiciones, que pueden ser aparentemente idénticas a una zona más o menos extensa, ya se modifican.

Bajo el suelo aparentemente uniforme, la mayor o menor abundancia de piedra en el subsuelo ya marca una diferencia. Un suelo más o menos arenoso hace que la misma cantidad de precipitación pueda ser retenida mejor o peor bajo el suelo. De este modo, tanto las plantas que se desarrollen el él como los seres que viven bajo la superficie, van a ser condicionados en su desarrollo. Es por ello que en superficies relativamente pequeñas se advierten sitios mejores que otros. Tanto que las plantas que crecen sobre él pueden mostrar grandísimas diferencias en el crecimiento.  

Para hacer más gráfico el "ciclo de la vida" vamos ha hacer un relato en forma de circuito, aunque realmente las cosas son más complicadas. El primer paso en este ciclo sería el de la producción de vida. Ese paso tan sólo lo pueden realizar los seres fotosintéticos o autótrofos. Son capaces de producir materia viva, que son sus propios cuerpos, a partir de sustancias minerales que extraen del suelo diluidas en agua. En este caso, hablamos de un árbol o arbusto leñoso. Existen no obstante, bacterias que realizan también fotosíntesis con gases distintos al CO2.

Las raíces del árbol tienen una configuración especial  que les permite captar agua de su entorno. Pese a que poseen unas estructuras que se llaman pelillos absorbentes, el agua no es sorbida como nosotros hacemos con la bebida por medio de una pajita. Más bien, la "piel" que recubre estos pelillos absorbentes es tan fina, que el agua puede entrar en su interior fácilmente, sin necesidad de ningún tipo de absorción activa. Son las características propias del estado del agua las que le imprimen la posibilidad de ascender a lo largo del tallo de la planta fluyendo de un lugar a otro, tanto por principio de capilaridad como por otros procesos más complicados. Basta ver como un terrón de azúcar colocado sobre una cucharilla "sorbe" el café de la misma impregnando el terrón al completo, como el agua derramada es "sorbida" por la finas fibras de los flecos de una fregona o un bayeta o como se empapa un montón de serrín colocado sobre un charco.

A través de este y otros mecanismos, el agua, que contiene diluidas sustancias minerales que se encuentran en el suelo, asciende por los vasos leñosos (una especie de venas) hasta las hojas. Esta proeza que se realiza a diario es de una magnitud brutal. Basta con apuntar una manguera hacia el cielo y ver que altura alcanza el agua antes de caer atraída por la fuerza de la gravedad y pensar el inmenso recorrido que realiza el agua desde el suelo hasta la copa de árboles cuyo tamaño puede ser de decenas de metros. Las hojas de la copa de algunos árboles están tan altas que no pueden ser alcanzadas con las potentes mangueras de los bomberos sin la ayuda de las bombas de camiones especiales. dotados con altísimas escaleras.

Cuando el agua con las sustancias minerales disueltas se encuentra en las hojas, se produce una reacción química que es la que sustenta casi toda la vida en el planeta y permite su existencia. Lo que denominamos fotosíntesis. La luz del sol, que es una forma de energía, en presencia de las sustancias minerales que porta el agua, el CO2 atmosférico y el mediador que es la clorofila contenida en las hojas, transforma las sustancias minerales del suelo en azúcares y otros compuestos necesarios para la subsistencia de las plantas.  Con ellos, la planta forma las células de su cuerpo que contienen la celulosa que les da la resistencia. En este proceso, la planta se queda con el carbono del CO2 y expulsa como desecho el oxígeno. 

El oxígeno aportado a la atmósfera, es en su mayoría producido por las algas microscópicas que viven en la superficie del mar. A pesar que son imperceptibles a  nuestra vista, constituyen la mayor cantidad de la vida vegetal en el planeta. Si los mayores "bosques" del planeta están formados por una cantidad astronómica de algas diminutas que conocemos como fitoplancton, las mayores manadas de herbívoros también se encuentran en el mar y son también de reducidas dimensiones, siendo animales marinos diminutos o larvas de especies mayores las que constituyen la mayor parte del zooplancton.

En el bosque-jardin, hemos plantado cerca de 100 especies diferentes de árboles y arbustos, la mayor parte de ellos autóctonos del valle del Ebro donde habitamos. Pese a que los primeros fueron plantados en abril de 2016, foto de arriba, ya vemos los primeros arbustos que las aves van "sembrando" cuando dejan caer las semillas contenidas en sus excrementos cuando se posan en los árboles. Si no segáramos la hierba por medios mecánicos, el lugar empezará a ser impenetrable ya que los árboles, principalmente los chopos (Populus alba y Populus nigra) se extienden sacando brotes desde sus extensas raíces con el objeto de colonizar la mayor superficie de suelo posible. En la naturaleza, este trabajo lo realizan los herbívoros salvajes de diferentes tamaños, repartíendose por todo el ecosistema. Los lobos, ingenieros del paisaje, mantienen a los herbívoros en movimiento evitando que la presión sobre los vegetales arrasen con los bosques, que es lo que ocurre cuando se eliminan unos y otros, se sustituyen por ganado y se supera el número de animales por superficie.



El bosque-jardin, realmente tiene de bosque las especies arbóreas y arbustivas, pero es más jardín que bosque, pues necesita de nuestro manejo para mantener su aspecto. El mes de confinamiento de 2020, provocó un cambio en la vegetación herbácea que se mantiene hasta el día de hoy. Una proliferación brutal de gramíneas que crecieron muy altas y que desplazaron a otras especies que no alcanzan tal tamaño. Cada vez que segamos la hierba, segamos una pradera diferente. Percibimos como las raíces de los árboles asoman más en la superficie, como van avanzando las poblaciones de unas especies y disminuyen otras, como se adaptan a la altura de la siega floreciendo más abajo, como avanzan los brotes de los árboles y arbustos intentando acaparar mayor espacio... Poco a poco, la vida se abre camino En la foto, aspecto en mayo de 2020. Y primero van las plantas, que producen la vida que sustentará al resto de seres vivos que necesitan consumir materia viva para crecer y reproducirse. Pero esos, los que se nutren de los vegetales, serán motivo de una nueva entrada. La de los consumidores primarios o herbívoros.





 

martes, 21 de diciembre de 2021

Feliz año nuevo... en el hemisferio norte.

 

Hoy comienza el año. Hoy, el solsticio de invierno, es el día más corto del año y la noche más larga, pero solo en el hemisferio norte. En el hemisferio sur en cambio, estaríamos hablando del solsticio de verano, y en ese caso, se enfrentan al día más largo el año y a la noche más corta. 

Esto ocurre, al parecer desde que un planeta pequeño llamado Theia y que mantenía una órbita con riesgo de colisión con el planeta Tierra, lo hiciese hace unos 4.500 millones de años. Una de las consecuencias parece ser la inclinación del eje de rotación de la Tierra, y que da lugar a las estaciones del año. De este modo, cuando es invierno en el hemisferio sur, es verano en el hemisferio norte y viceversa.

La otra consecuencia, la formación de la luna con los restos de la colisión que fueron expulsados a la estratosfera y que se fueron aglutinando por colisión entre ellos al quedar orbitando sobre La Tierra. La aparición de la Luna, dio lugar a las mareas, y quizá, el hecho de que existiese una zona periódica de costa sumergida y periódicamene emergida con charcas, propició la conquista de la tierra por parte de ciertos organismos marinos...

miércoles, 15 de diciembre de 2021

El ciclo de la vida. Primer capítulo. Nuestro bosque-jardín, volcanes, mares, elefantes y romanos.




 Como lo prometido es deuda, aquí va una serie de entradas que denominaré el ciclo de la vida. Con ellas, quiero bosquejar un poco la complicada red que supone la vida y las relaciones establecidas entre los seres vivos y los diferentes ecosistemas que a veces, tan alejados están unos de otros. 

Nada hay tan opuesto en nuestras mentes como el desierto del Sahara y la selva tropical Brasileña. Sin embargo, el periódico aporte de polvo del desierto del Sahara que reciben los bosques de la Amazonía se cuantifica en miles de toneladas al año. Ese aporte que los vientos realizan, no sólo fertiliza la selva, sino que también aporta minerales al mar que son utilizados por el plancton. 

Estos sedimentos unas veces proceden de la erosión de materiales que  fueron expulsados en erupciones volcánicas y otras en cambio son el resultado de la erosión de rocas que fueron producidas por la actividad de organismos marinos. Es por ello, que no sólo se relacionan los seres vivos actuales entre ellos, sino que la relación se remonta a tiempos pretéritos. Comenzaremos pues bosquejando un poco esas relaciones. 

Una de las cosas que tenemos en nuestro nuevo hogar, aún en construcción es el "caño". Un "caño" es como llamamos en la zona de Zaragoza a una excavación en el terreno que muchas veces no está revestida de ningún modo y cuyas paredes son las del propio terreno. Se usaba como lugar donde mantener los alimentos frescos. Los caños son de profundidades variables, y se componen de un pasillo más o menos largo y de excavaciones a los lados del mismo donde alojar tinajas, cántaros y otro tipo de recipientes donde se almacenaban los alimentos. Es por ello, que descender al caño es adentrarnos en el pasado.

Los cantos rodados y gravas nos hablan del lecho de un río. El río Gállego, distante ahora casi un kilómetro, depositó los suelos que pisamos ahora durante el pleistoceno superior, hace entre 11.800 y 126.000 años. (mapa geológico de España, hoja 355). Entonces, los elefantes, leones, leopardos, osos o grandes tortugas como las que habitan las Islas Galápagos dejaban sus huellas impresas en los lodos depositados por el Gállego. El hombre de Neandertal era quien vivía en ese ambiente. Finalmente, desaparecería junto con aquella fauna conformándose lo que conoceríamos como época actual.

Ese suelo se formó con las rocas y arenas que el río Gállego arrancó desde su nacimiento y que transportó hasta aquí mismo. El granito, surgió de la actividad geológica en el Pirineo durante la Orogenia Herciniana, que tuvo lugar hasta hace unos  250.000.000 de años. Las calizas se formaron en el fondo del mar hace millones de años y fueron plegadas y montadas sobre la antigua cordillera durante la Orogenia Alpina que tuvo inicio hace unos 65.000.000 de años y sigue produciéndose hoy en día.

¿Qué tiene que ver esto con la actualidad?. Pues realmente mucho. Estos depósitos traídos por el río Gállego son los que van a formar el suelo, y el tipo de suelo está directamente relacionado con el tipo de vegetación que puede vivir sobre él. Como los suelos de que disponemos son de reacción básica, es decir, de PH mayor que 7, la vegetación que pueda vivir sobre ellos tendrá que ser tolerante a este tipo de condiciones. Es por ello, que no encontraremos castaños, por ejemplo, ya que necesitan suelos cuyo PH no sea tan elevado. 


Cuando el río Gállego se fue retirando hacia el oeste en su divagar lateral provocado por la formación de meandros,  los bosques serían del tipo "bosque galería". Con el aumento de la distancia al río, el espacio sería colonizado por las especies que poblasen el monte próximo y que no necesitasen vivir tan cerca del agua. Pinos, sabinas y algún roble con gran presencia de herbáceas, según podemos deducir de los restos polínicos descubiertos en las turberas de San Juan de Mozarrifar (Valero-Garcés 2004 y González-Sampériz 2005). Los bosques comenzarían a ser roturados y puestos en cultivo desde hace unos 2500 años, en época ibero-romana según José Luis Peña interpreta en los sedimentos de la Val de las Lenas, en Botorrita. En la foto de la izquierda vemos un fragmento de una lucerna romana, (que era un lámpara de aceite) que apareció en una de las sacas de  grava que utilizamos para hacer el hormigón de la rehabilitación. 

En el siglo XVIII, Juan Martín de Goicoechea, amigo de Francisco de Goya, fija su residencia a un kilómetro de nuestro bosque-jardin. Introduce el  cultivo del olivo en la zona y construye un molino de aceite cuyos restos se encuentran en el Parque Bruil de Zaragoza, que durante la Guerra de la Independencia pasa de manos francesas a españolas varias veces. Entonces, el lugar que ahora es nuestro bosque-jardin probablemente pasa a ser un campo de olivos rodeado de viñas hasta mediados del siglo XIX. La construcción que se encuentra en la finca se reforma a principios del siglo XIX y posteriormente de nuevo en la segunda mitad del mismo siglo. Para las vigas de forjados y techumbres se traen troncos de pinos que bajan conducidos en nabatas de las cuales aún se conservan en la techumbre más de dos docenas de remos de las mismas. Algunas de esas vigas antiguas han sido descompuestas por los escarabajos y las termitas y por lo tanto han dejado de ser útiles. Se han  usado para la estufa y el serrín producido al trocear la madera se incorpora como materia orgánica al suelo. Aquí es descompuesto en sustancias minerales y enriquece el sustrato formado por el material procedente de la erosión de los materiales expulsados por los volcanes de aquella orogenia hercínica,  las rocas formadas con los sedimentos calcáreos de antiguos mares y los procedentes de la erosión de los materiales que se depositaron en el antiguo lago de agua dulce que ocupó el valle del Ebro hasta hace unos cinco millones de años. 

viernes, 12 de noviembre de 2021

Las típulas en el bosque-jardín

 




Todas las personas o una gran mayoría de ellas habrán visto alguna vez una típula. Es una especie de "mosquito gigantesco" que al sentirse atraído por la luz puede acabar dentro de nuestros hogares y que quien no sabe de que bicho se trata y cree encontrarse ante un mosquito, acaba matándolo presa del pánico. Si bien el insecto adulto es conocido, no lo son tanto sus larvas. Ellas viven bajo el suelo, alimentándose de raíces. Los céspedes de los jardines de las ciudades han facilitado el hecho de que este insecto pueda ser contemplado también en los entornos urbanos. 



En nuestro bosque-jardín la cantidad de larvas de las típulas alcanza números astronómicos. Es imposible realizar cualquier excavación para colocar un nuevo arbusto, un árbol o poner verdura en el huerto sin encontrar varias. Son más numerosas incluso que las lombrices. No soportan el encharcamiento. Hace unos días, hice "largo" de agua en el riego y al permanecer el agua en la superficie más tiempo de lo normal, miles de estas larvas salieron al exterior. (Foto de la derecha)


No sabemos muy bien cual es el mecanismo, pero como si un teléfono o una señal especial hubiese sonado, casi un centenar de Garcillas bueyeras (Bubulcus ibis) acudieron a la imperceptible llamada. Dejaron todo como un gallinero. Las plumas blancas y cantidad de excrementos por todos los sitios advertían el "festejo" que habían llevado a cabo. En la parte más seca del campo, una enorme bandada de estorninos (Sturnus unicolor) forrajeaban en el suelo en busca también de las larvas de típula que suben a la superficie con el riego,  dejando las típicas marcas de forrajeo de los estorninos que son una serie de numerosos agujeros de 1cm de diámetro que aparecen entre las briznas de hierba.

Aún así, ni los estorninos ni las garcillas bueyeras pudieron acabar con todas las larvas de típula, y durante un par de días, notamos un olor que desprendía la tierra que se correspondía con la putrefacción de miles de larvas de típula ahogadas en una parte de la pradera. 

Leí una vez, no recuerdo donde, que los seres vivos que están en el suelo de una pradera y que se dedican a descomponer la materia orgánica, pesan más que las vacas que pastan en esa misma pradera. Se entiende que es en una pradera que no está sobreexplotada, claro. Con este episodio vivido hace unos días no me queda ninguna duda sobre esa afirmación. 

llevamos unos días sin regar pero las "bandadas" de estorninos siguen siendo muy numerosas. Las últimas semanas de calor lo que encontraban los estorninos ya no eran larvas, pues ahora están transformándose en típulas adultas. Las pupas en las que se advierten las largas patas que caracterizarán al adulto y que se aprecian en la foto de la izquierda, aparecían sobre la carrocería  del coche o sobre a lona del carro que está bajo los árboles, pues algunas de estas pupas parece ser que se les caían antes de ser ingeridas, quien sabe si en peleas por comérselas. Durante esta última semana y la anterior lo que se apreciaba en gran cantidad eran las típulas adultas sobre las paredes, arbustos, árboles...