viernes, 28 de julio de 2017

Regreso a Ordesa y Bujaruelo.

Tras unos veinticinco años, volví de nuevo al entorno del Valle de Ordesa, en el Pirineo. Un parque nacional que data de 1918. Ya no soy el mismo que antes, y las caminatas por la montaña con subidas largas no puedo realizarlas por problemas en una rodilla. No obstante, las pistas de uso restringido que antes ni pensaba utilizar, son una buena opción para visitar las partes altas de los cañones.
Hace unos años, dieciséis, visité el Valle de Añisclo, y utilicé la pista de la Montaña de Sensa, que da acceso al Corral de las Vacas, justo arriba, al lado de Las Sestrales. Belén estaba embarazada de Lucía. Esta vez utilizamos la Pista de la Caña, con fuerte subida y que da acceso al Diazas, justo en la Sierra de las Cutas. Tras unos trecientos o cuatrocientos de cómoda andada, se accede al mirador del Rey, justo enfrente del Circo de Cotatuero, (foto arriba) situado entre el pico del Gallinero a la izquierda y Tobacor a la derecha sobre la muralla de la Fraucata. . Se ve un poco por arriba la brecha de Rolando, y en la foto de la izquierda, el Tozal del Mallo, que da entrada al Circo de Carriata que no se ve en la foto. Sobre el Tozal, el pico Salarons y bajo él la muralla de Mondarruego que se pierde hacia la izquierda.
En el corto camino que nos llevaba hasta el mirador, pudimos disfrutar del vuelo de una pareja de quebrantahuesos (Gypaetus barbatus).
El día anterior estuvimos visitando el Valle de Bujaruelo, que es el lugar donde acampábamos cuando íbamos a la zona. Algo cambiado en las infraestructuras, el valle seguía igual. Hicimos un breve recorrido por un tramo del sendero GR-11 que discurre por el valle del Ara, en la margen izquierda del río (foto de la derecha) y tuvimos la gran suerte de ver un áspid (Vipera aspis) de gran tamaño e igualmente la suerte de no pisarlo, que a punto estuvo Belén, pues estaba descansando en la sombra a la entrada al bosque en medio del sendero. Se escabulló entre los bojes (Buxus sempervirens) y no pude sacarle foto, ya que me quedé mirándolo embelesado y cuando fui a sacar la cámara era tarde...

Tras la comida nos dimos una vuelta por la pista que sube al valle de Otal, y en los riachuelos que  cruzan la pista y que van a parar al río Ara, se veían los renacuajos de lo que probablemente serán rana pirenaica (Rana pyrenaica). Recuerdo que yo, que no soy capaz de identificar los colores por un problema de discromatopsia, recogí una rana adulta la primavera del año 91, y la identifiqué como (Rana dalmatina) rana ágil o patilarga, ya que sus extremidades eran más largas que las de  la rana bermeja (Rana temporaria), y presentaba el antifaz que presentan las ranas pardas, que las diferencian de las verdes. A mi vuelta a Zaragoza, hablando con otros naturalistas, ya me dijeron que en esa parte del Pirineo sólo habitaba la bermeja, y ante mi insistencia sobre la longitud de sus patas la conversación quedó en que yo no tenía razón, que sería una ran abermeja de patas largas y en dudas sobre ese método de identificación de los anfibios. En el año 93, una buena noticia leída en el periódico, trataba de la existencia de una nueva especie de rana, con extremidades más largas que las de la rana bermeja y que se había encontrado en el Pirineo, detectándose ejemplares concretamente en el valle de Bujaruelo.
 Pese a no tener el nivel necesario para poder catalogar una nueva especie, siempre albergaré en el interior de mi memoria aquellas discusiones y la inocente catalogación como rana ágil en mis notas de campo al no conocer la versión oficial hasta entonces de que en ese entorno sólo habitaba la rana bermeja. Hoy cuelgo con orgullo las fotos de estos renacuajos que bien pudieran ser de rana pirenaica, pues el hábitat se corresponde con lo descrito para la especie, y están en el riachuelo que discurre más o menos por el mismo sitio cuando más de 25 años atrás recogí aquella "rana de patas largas".


Es bien cierto que sí que retorné a Bujaruelo en años posteriores a aquella vez hace 25 años, de hecho hablo de una hace dieciséis años pero las circunstancias no fueron las mismas ni tan agradables como aquellas. Destaco de esta última visita la sensación positiva de la medida de acceder al Parque Nacional únicamente con bus, con un aparcamiento disuasorio en Torla, pero lamento la mala impresión que me produjo la visita del centro de interpretación, vacío completamente de contenido (exceso de carteles y ausencia de otro material), donde sólo me pareció atractivo el recinto del bucardo y la reproducción del fósil del cocodrilo de Ordesa, que aún sigue sin extraer de su matriz y para lo que el Museo de Ciencias solicita donaciones.

sábado, 1 de julio de 2017

El ciervo volante.

          
             El pasado mes de junio, a mediados, pude hacer una escapada al sur de Francia. Las terribles temperaturas que vivíamos en España se hacen más llevaderas allí, que aunque hace calor, este es menos intenso.
             Tras visitar varios pueblecillos en busca de mercadillos donde poder adquirir curiosidades, hicimos un alto para comer. Estaba sentado tranquilamente, cuando al dirigir mi mirada hacia el tronco de un roble (Quercus robur) de los que nos propporcioanban la agradable sombra quedé maravillado. Un ejemplar de ciervo volante (Lucanus cervus), un gran macho, estaba descansando tranquilamente. 
Dije "mirad que pasada de bicho en ese tronco". Cuando los demás acertaron a verlo quedaron sorprendidos. No suele ser común que las personas conozcan  la existencia de estas joyas biológicas en los bosques europeos. 

           
No pude resistirme a la tentación de recogerlo y sostenerlo un poco sobre mi mano donde mi hija Lucía le sacó algunas fotos.
Es curioso el modo de vivir de estos magníficos escarabajos. Tienen una dilatada vida larvaria alimentándose de madera en el interior de troncos de árboles de hoja caduca. Principalmente de robles. Su vida de adultos es breve. Un mes quizá. 

            Cuando salen de su pupa, se encaraman sobre los árboles donde esperan a detectar los aromas que desprenden las hembras (feromonas), que detectan con sus antenas. Bajo sus élitros, que son las alas duras que cubren su cuerpo, poseen unas alas membranosas que les permiten volar en su busca. Al acudir varios machos a la "llamada", se establecen combates entre los mismos en los que las mandíbulas enormes (no son cuernos), tienen como función sujetar a su contrincante, despegarlo del tronco donde se encuentran y arrojarlo fuera. El vencedor podrá aparearse con la hembra. Cualquiera que haya tenido que separar uno de estos animales del tronco en el que se encuentra sujeto mediante las uñas de sus extremidades, se podrá hacer idea de la fuerza que pueden llegar a desarrollar.
                El enorme tamaño de las mandíbulas las convierte en un aparato inoperativo para la alimentación, de modo que tan sólo pueden lamer savias y restos de frutas ricas en azúcar. 
             Tras la sesión fotográfica dejamos al magnífico animal en su tronco. Imediatamente, trepó por él hasta perderse entre el follaje y las ramas a gran altura del suelo.

              Estos grandes escarabajos, como otros conocidos como longicorniospor la enorme longitud de sus antenas sufren una importante regresión en sus poblaciones por la costumbre de retirar los árboles viejos, ramas rotas y demás restos de madera del bosque. Es imprescindible que en nuestros  bosques sigan existiendo árboles viejos con tocones, ramas rotas, pudriciones y huecos donde animales como este puedan subsistir y seguir dotando de tan valiosa presencia nuestro medio natural. Vamos, en resumen, que es importante que nuestros bosques sigan siendo o vuelvan a ser bosques y no tan sólo factorías de producción de madera. La escasez de estos magníficos caballeros medievales, que es lo que a mí me parecen cuando observo sus armaduras, ha hecho que se deba de proteger a estos animales igual que se ha tenido que hacer con tan emblemáticos seres como el águila real (Aquila chrysaetos), el lince (Lynx pardinus) o el oso (Ursus arctos).

               Disfrutad de las fotos que sacó mi hija Lucía y observad el gran tamaño del ejemplar. Espero que estos escarabajos sigan adornando nuestros bosques por muchos años...

sábado, 3 de junio de 2017

Construyendo un hogar 5. Las salamanquesas.

         
Seguimos de obras. Cada vez que tiramos una pared o movemos un montón de material o maderas tenemos que parar para reubicar a las salamanquesas (Tarentola mauritanica). Enl la de la foto que hizo Quique no me que quitado ni los guantes de trabajo para cogerla. En unas ocasiones las cogemos  para que no se introduzcan en los huecos de ladrillos nuevos y queden sepultadas por el cemento, y en otras, como durante el invierno, para que se escondan y sigan invernando. Según donde salgan las dejamos a su libre albedrío si no corren peligro de morir durante el trabajo a realizaar. Las dejamos en los tejados nuevos para que ellas busquen su sitio y  bajo cuyas tejas vivirán bien.
 En la casa donde vivo en la actualidad, También hay gran cantidad de salamanquesas. Lo curioso es que tanto como aumentó el número de salamanquesas se redujo el de lagartijas (Podarcis hispanicus). En una ocasión encontré los restos de una lagartija en un tremendo excremento de salamanquesa que era todo lagartija. El tamaño de la lagartija era grande, por lo que creo que la depredación de las pequeñas lagartijas debe de ser muy frecuente. Este fenómeno de la rarificación de las lagartijas es algo que creo que está generalizado y es un proceso (el de la expansión de la salamanquesa) que comenzó donde yo vivo, a las afueras de Zaragoza hace unos 40 años. Entonces fue cuando se empezaron a ver las primeras en las paredes de las casas bajo las farolas. Es por ello que tengo pensado habilitar un lugar alejado de la casa donde preparar una rocalla y poner un hábitat para las lagartijas, aislado por metros de hierba a su alrededor con la esperanza de que este lugar no sea colonizado por las salamanquesas. De momento tengo localizados varios machos de lagartija y alguna hembra. Pero esa será otra historia...

viernes, 26 de mayo de 2017

Un muérdago misterioso...

               
 El muérdago, (Viscum album) es una plante hemiparásita muy conocida. Hemiparásita quiere decir que es parásita sólo a medias.  Decimos ésto por que ésta planta, que vive sobre otras, sí que desarrolla algo de "trabajo" para vivir, es decir, que roba a su huésped la "savia bruta" que ha de ser transformada por el propio muérdago para poder alimentarse con ella, y es por ello, que el muérdago presenta un color verde que procede de la clorofila que necesita para llevar a cabo ésta transformación mediante la fotosíntesis. Se puede completar ésta información con otras entradas relativas al muérdago en este mismo blog "las plantas también tienen parásitos" y "agujeros en las ramas".
               Una característica curiosa del muérdago, es que se encuentran varias subespecies del mismo, y que se especializan en unas plantas diferentes cada una de ellas, no viviendo una sobre los huéspedes de la otra. Se han reconocido varias subespecies de muérdago.  Viscum album album, que parasita árboles planifolios como robles (Quercus sp.), chopos (Populus sp.), algunos frutales (Prunus sp.) y otros,  la subespecie Viscum album austriacum, que parasita pinos (Pinus sp), alerces (Larix sp) y píceas (Picea sp.) y por último Viscum albun abietis que sólo vive sobre abetos (Abies sp).

                 El motivo de esta entrada, es que hace unos días, antes de ir a la exposición de Illueca que ya comenté en la entrada "Zarpamos para Illueca", en un camino jalonado por acacias de tres espinas (Gleditsia triacanthos), vi una planta de muérdago. Y lo más curioso, es que en muchos kilómetros a la redonda, el muérdago que podemos contemplar es Viscum album austriacum que vive sobre pino carrasco (Pinus halepensis).
                 Quedan muy lejos de este lugar las poblaciones de Viscum album album que viven sobre planifolios. Me surge una duda terrible. ¿Es este un primer pionero de la especie Viscum album album procedente de las poblaciones de Pirineo que ha viajado por casualidad hasta esta planta a la que puede parasitar o se trata de un ejemplar de Viscum album austriacum capaz de vivir sobre planifolios también?

Perdón por las fotos, son de móvil de muy baja calidad.

jueves, 11 de mayo de 2017

Río Ebro 1 y Río Ebro 2...

     
          Hoy, tenía una reunión en Zaragoza. En el Ayuntamiento. He aparcado lejos, en la margen izquierda y así me he podido dar un paseo por el río... a ver que cosas veo.
Iba a cruzar el río por el Puente de Hierro, cuando al mirar al agua he visto que estaba clara. Se apreciaba bien el fondo. A mitad de puente he decidido dar la vuelta y cruzar por el Puente de Piedra, el puente románico de Zaragoza.
           Como hacía bueno apetecía pasear, y como el Ebro lleva poca agua he decidido pasear lentamente para ver si veía algún pez. Enseguida he visto las ondas que producen sobre el agua los siluros (Silurus glanis)  que en gran número y de un tamaño aproximado al metro estaban semi ocultos entre las plantas acuáticas que proliferan tan bien en estas aguas más claras y más quietas que nos dejó la Expo.
         Al ir avanzando y llegar al otro lado del puente, he visto  a los vencejos pálidos (Apus pallidus) que desde hace unos años podemos contemplar en los alrededores del Puente de Piedra. En el último arco del puente, existe lo que llamaron "canal de navegación", que es un corte en la plataforma de piedras que de un lado al otro del río sustenta sus pilares. También esto es una herencia de la Expo.
        Recuerdo con pena ver como destruían esta parte del patrimonio para hacer un canal por el que pudieran navegar los barcos del caprichoso alcalde de entonces y cuyo empecinamiento costó tantos millones de euros a todos hasta que la razón se instaló en el despacho de la alcaldía y dejamos de destruir periódicamente el lecho del río en tan absurdo proyecto que requería el continuo dragado del mismo. Veía extraer los antiguos pilotes de madera que se utilizaron para afianzar en un primer momento las cimentaciones del puente. En los textos antiguos, decía que se vio necesario poner pilotes de madera de roble y vistos los bosques de los alrededores, se optó por traerlos de Leciñena. Ahora en Leciñena pocos roble hay. son Quejigos. Pese a querer hacerme con alguno de esos pilotes para comprobar si eran de madera de roble como decían las crónicas del siglo XV, no fue posible. La prensa dijo que eran de pino y modernos, pero no pudimos comprobarlo. no dejaban acceder al sitio.
     Pues como decía, en este sitio, donde el paso del agua bajo el puente se hace a un nivel más bajo, la corriente aumenta considerablemente de velocidad. Esto añadido a la mayor profundidad provoca la coexistencia de dos ríos en uno. Un río, poco profundo y lento que permite la sedimentación de grano menor, permite el crecimiento de plantas acuáticas que captan perfectamente los rayos del sol y entre las cuales se ven con facilidar los siluros en sus lentos desplazamientos esperando o bien recoger lo que la lenta corriente les trae, o bien capturar palomas que se acercan a beber y bañarse en episodios que recuerdan al documental de Las Mareas de Kirawira" de Hugo Van Lawick. El otro, lento y contenido dentro del río lento, que recorre vagamente el antiguo trazado de los dragados del canal de navegación que si bien el río rellena con cada avenida, siempre discurre por el último arco del puente, por el portillo que se realizó para la Expo.
   
 Las fotos que ilustran esta entrada hablan por sí mismas. Arriba, la margen derecha, donde se aprecia el río sin apenas algas por la proximidad del río más rápido y profundo. A la derecha, la margen izquierda, donde discurre el otro río, lento y menos profundo que sobrepasa las cimentaciones del Puente de Piedra en forma de una pequeña lámina de agua de unos pocos centímetros de profundidad y donde crece aquí y allá la vegetación acuática profusamente.

domingo, 12 de marzo de 2017

¡Zarpamos a Illueca!



Ya era hora.
Nos vamos a permitir unas jornadas de descanso de las obras para dedicarnos a lo que nos gusta. El próximo sábado, 18 de marzo de 2017, nos vamos a Illueca, un pueblo de la comarca del Aranda, en la provincia de Zaragoza para poner una exposición sobre la evolución.
Durante ese sábado, estaremos a lo largo del horario de apertura (de 10.00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00) para charlar y explicar todos aquellos aspectos de la exposición que se nos soliciten. Organizada por el IES Sierra de la Virgen, y en la que colabora la Comarca del Aranda y el Ayuntamiento de Illueca. También podrá ser visitada la semana siguiente, aunque nosotros no estaremos (20 AL 24 de marzo de 10:00 a 13:30) .  Los alumnos pasarán acompañados de sus profesores a lo largo de estos días. La exposición se hace en el Centro Cultural, en la Biblioteca.
Esperamos que sea del agrado de todos aquellos que la visiten y que nuestras explicaciones y las piezas elegidas para ilustrarla cumplan las espectativas de todos aquellos que nos quieran ver.

Para aquellos que nunca hayáis visto una de nuestras exposiciones, pongo dos fotos con una vista general de una igual que se puso en el IES ITACA Zaragoza en 2014. Se realizó en una de las aulas que se utilizaba para música, por lo que la sala estaba todavía con algún material de fondo, pero lo importante es el contenido.


  Están colocadas todas la piezas sobre mesas de clase, haciendo entre todas una longitud aproximada de 25 metros. Fósiles, reproducciones, huesos, algún ejemplar naturalizado... todos en un recorrido desde la formación de La Tierra a la actualidad. Se explican la selección natural, el nicho ecológico o la selección sexual, y se expone gráficamente la inmensidad del tiempo y la pequeñez que dentro de él supone  el período de la vida de un ser humano...



jueves, 9 de febrero de 2017

Un viaje al pasado

           
 Una cosa que no puedo evitar, es mirar las paredes de los cortados o de las zanjas. Y es que en estos sitios es donde se muestra lo que fue el suelo muchos años atrás. En estos sitios podemos encontrar fósiles de organismos que vivieron hace miles o millones de años. En el lugar donde vivo, que son las terrazas formadas por el río Gállego, no se encuentran fósiles, ya que éstos son muy raros. Sí que se han encontrado restos de elefante en las gravas del río, cuyo curso actualmente está bastante lejos. Concretamente un fragmento de defensa fue encontrado hace años por José Bellosta Zapata. El fósil fue extraído y depositado en el Museo de Ciencias Naturales de Zaragoza.
            En algunas ocasiones aparecen turberas entre la grava. En estas turberas, que son los restos de pequeñas lagunas lenticulares donde se recogían restos vegetales, también aparecen algunos restos de animales. Es en estas turberas donde hemos obtenido una piña (clasificada como Pinus nigra por Carlos Morla Juaristi). Ismael Gracia Legasa también encontró una piña. Ambas fueron entregadas a Carlos Morla que las conserva entre los fondos de la facultad de la Universidad Complutense. También apareció un hueso de ave sin identificar,  un fragmento de la cadera de una gran tortuga de tierra cuya especie no conocemos y que está depositada en el museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza. Fue extraída de la turbera en compañía de Ismael Gracia.
            Con José Bellosta encontramos una donde había grandes troncos de lo que parecía una sabina en posición de vida y en otra turbera uno de pino. Junto a ellos y en el mismo nivel, restos de caracoles de agua y terrestres cuya datación dio una antigüedad superior a los 38.000 años. Probablemente sólo el hombre Neandertal se aproximaría a estas lagunas a cazar o beber. Nosotros pusimos los pies en ese mismo suelo 40.000 años después quizá, cuando una avenida volvió a ponerlo de nuevo al descubierto.
            Pero en las gravas, en la parte donde se ubica el barrio, no se encuentra nada. Los agujeros o lugares donde poder mirar son pequeños y es muy poco probable encontrar nada. Sólo cantos rodados. Pero ya son algo. Indican que esas piedras fueron moldeadas por las corrientes de agua, en este caso el río Gállego cuando pasó muchos años antes por estos lugares en su serpenteante divagar. Y el caso que me lleva a escribir esta entrada es precisamente este. Hablando con una persona que ha venido a la casa a hacer un pozo, le mostraba en la profunda bodega el material que se encontraría en la excavación. Una zona de gravas cementadas durísimas, compactadas de tal forma que parecen hormigón y que en la zona denominamos  “mallacán” y debajo de éstas, gravas menos compactas y sueltas.
           
Le comentaba a Miguel, que es como se llama el palista que a saber cuántos años haría que el río no pasaba por allí, y lo curioso que resultaba poder saber en ocasiones desde donde había traído el río aquellas piedras. Le señalaba el granito de la fotografía, encontrado a unos cuatro metros de profundidad en el suelo y que provenía del Pirineo, de la zona de Panticosa, único lugar de donde puede venir, y de cómo llegó hasta ahí arrastrado por el agua desde el Pirineo, a 160km. de distancia. También le decía que a partir de la desembocadura del Gállego en el Ebro podemos encontrar en el curso de este último los cantos rodados de granito. Dijo que a pesar de estar siempre haciendo agujeros no le había dado por pensar eso, y es ese comentario el que me ha llevado a escribir esta entrada, pues quizá a alguno de los que me leen también le haga reflexionar sobre la antigüedad del suelo sobre el que caminamos.

            No es necesario encontrar restos de elefantes o rinocerontes o leones. Cuando miramos estas piedras, que aparecen a gran profundidad, podemos ver donde se encontró el suelo hace miles de años. Un suelo por el que quizá no paseó el ser humano y sobre el que vivían elefantes, rinocerontes, hipopótamos, leopardos, monos, leones… cada vez que observamos una excavación es un buen momento para reflexionar sobre la brevedad de nuestro paso por este planeta, y sin embargo del gran daño que nuestras actividades pueden provocar… 

martes, 24 de enero de 2017

Una extraña huella de burro

         

 Una de las huellas más fáciles de identificar, al sólo contar con una especie que la produce es la del caballo. Es posible encontrar huellas iguales a las de caballo muy pequeñas generalmente mezcladas con huellas de ovejas. Todavía hay pastores que tienen burros, y éstos producen esas huellas.
            El otro día, me acerqué un momento por la mañana al monte y pude fotografiar una huella, que por su pequeño tamaño pertenece a un burro.
            Lo curioso de esta huella, es que despista por su forma, pudiendo ser confundida con la de un ciervo debido a su tamaño. Al ser huellas muy profundas, la parte trasera de la huella presenta dos protuberancias que parecen ser producidas por dos pezuñas. Hay que prestar atención a la parte delantera de la huella donde se aprecia el contorno circular ininterrumpido, mostrando que la huella no pertenece a dos cascos sino a uno sólo.

            En la fotografía de la derecha, podemos apreciar cual es la parte de la pata que ha producido estas impresiones que dan lugar a confusión. Es la parte denominada talón, cuya forma redondeada produce esas curiosas impresiones. 

domingo, 1 de enero de 2017

Construyendo un hogar 4. El bosque.

        
Eso me propongo. Disponer de algo parecido a un bosque que me proporcione ese sentimiento de aislamiento que cada vez me parece más gratificante. No llevo bien estar currando las horas convencionales de mi trabajo y después tener que desarrollar trabajos adicionales rehabilitando un huevo hogar para mí cuando tengo edad de estar echando una mano a mis hijos. La desbrozadora, tan necesaria en una finca que linda en dos de sus partes con acequias de tierra y hierba, me proporciona periodos de abstracción mientras corto la hierba oyendo el rumor lejano de su motor a través de los cascos de protección.
           Me parece que no crecen nunca. Unos Ginkos (Ginkgo biloba) a la entrada del camino es el lugar que dedicamos a la esperanza, algo que intentaremos mantener intacta. En esa parte del campo pondré frutales que proporcionen algo de fruta para nosotros y para nuestros vecinos los pájaros e insectos de los que tengo intención de rodearme, igual que en la casa en la que vivo actualmente. Ahora estamos poniendo los frutales. Un Kaki (Dyospiros kaki), tres granados (Punica granatum), y más adelante pondremos almendreras o almendros (Prunus dulcis), melocotoneros (Prunus persica), cerezos (Prunus avium) y albergeros o albaricoqueros (Prunus armeniaca) y nísperos (Eriobotrya japonica). Algunos nacidos de hueso. Quizá pongamos algunas especies más más. Siete olivos (Olea oleoides) y una higuera (Ficus carica)  les esperan desde la primavera tardía pasada. Han pasado mal el verano, pero han llegado todos vivos al invierno. Pero es el otro sector el que me hace ser más impaciente. El del bosque...

          Populus nigra), álamos (Populus alba), fresnos (Fraxinus angustifolia, foto del encabezamiento), almeces (Celtis australis), nogales (Juglans regia)  y tamarices (Tamarix gallica) bajo los que plantar algunos majuelos (Crataegus monogyna), y cornejos (Cornus sanguinea), todos ellos rodeados por un seto de lentisco (Pistacia lentiscus, foto de la derecha) que espero no me dará mucho trabajo ya que la idea es que crezca de forma libre para que el grosor del seto permita que se alberguen con comodidad los mirlos y ruiseñores (como lamento no poder trasladar los que me visitan cada año en mi casa actual). Ya anidan en los árboles grandes las palomas torcaces, antes raras pero ahora abundantísimas incluso en el interior de las ciudades. Este invierno pondremos coscojas (Quercus coccifera), enebros (Juniperus oxycedrus) y alguna carrasca (Quercus rotundifolia)...
Chopos (

           Cuando ya se acababa el mes de agosto,  pude observar el vuelo acrobático de las golondrinas mientras cortaba la hierba. Se llegan a acercar tanto que se contemplan perfectamente las cebas de los adultos a las crías en pleno vuelo. Un día un águila calzada pasó a saludar. ¡Cuanto tiempo hace que no voy a monte!. Me deleité con su vuelo, planeando en círculos que poco a poco se fueron alejando. Espero que al año que viene mis árboles estén mucho más grandes que ahora...