viernes, 25 de diciembre de 2015

El "Día del Apaleamiento", o comienzo de la temporada de poda.

Recuerdo un capítulo de Los Simpsons titulado como esta entrada. Se trataba de una antigua tradición en Springfield que se basaba en apalear a cualquier serpiente que se encontrase. Todo el pueblo participaba en dicho festival.




En muchos jardines de España, se acerca una época terrible. La tradición del invierno es proceder a la “poda”. En muchos casos, la llamada poda se trata de cometer actos de salvajismo sobre los árboles despojándolos de todas sus ramas, dejándolos desmochados como estos que vemos a la izquierda.







Existe otra variedad no menos agresiva que es el terciado del árbol dejándolo desprovisto de la práctica totalidad de las ramas pero respetando alguna más que en el desmoche.  A la derecha vemos el antes y el después de un pobre olivo. Es imposible intuir el porqué de semejante atentado.Estos actos son cometidos por aquellos que “se atreven” a podar, o por aquellos que sostienen que un árbol sin podar muere. Incluso hay empresas de jardinería donde se ordenan las podas por los encargados sin haber recibido ni la más mínima formación y son obedecidos  por sus empleados por respeto jerárquico. En algunos  parques, incluso son algunos ciudadanos quienes destruyen los árboles si no ven que los árboles se han podado o si el criterio seguido en la poda no les parece adecuado.


Los árboles así maltratados, presentan tremendas heridas que exponen la madera interior del árbol al exterior. Además, en muchas ocasiones se cortan las ramas a cierta distancia del tronco haciendo que la herida se cicatrice defectuosamente. Esta zona, no llega a cerrarse, y el corazón interior del árbol será colonizado por hongos, insectos, humedad y agua que se cuela en las lluvias. Cuando una rama se parte o se corta y esta no es muy grande, genera una herida pequeña que el árbol cerrará de forma natural en el transcurso de pocos años.Cuanto más grande y peor hecha sea la herida, más años tarda en cicatrizar. A la izquierda vemos como se forma un callo alrededor de la rama que poco a poco cerrará la herida.



Al proceder de forma salvaje en la poda, el árbol se ve sometido a un estrés considerable. Al comienzo de la primavera, se encuentra con que dispone de una gran cantidad de raíces que le permiten captar agua y sales minerales, pero no dispone de yemas de las que broten las hojas que le permitirán sintetizar su alimento. Para intentar solventar cuanto antes este grave problema ha de poner en marcha su mecanismo de emergencia. Todas las yemas durmientes en las axilas de las ramas amputadas o bajo la corteza del tronco, han de brotar con gran fuerza generando no sólo las hojas, sino las propias ramas que han de sustentarlas debido a que estas han sido cortadas. Este esfuerzo tremendo tiene graves costos para el árbol, que invierte todo su esfuerzo en reparar los daños ocasionados y por ello queda sin floración ni fructificación. Al final del otoño, la masa de hojas ya ha sido recuperada, y la superficie de hojas capaz de producir alimento ya ha sido repuesta. El árbol ha perdido un año de su vida y ha sufrido múltiples heridas. Si la agresión cesase, al año siguiente, el árbol podría alimentarse bien desde el mismo comienzo de la primavera, pues muchas yemas dejarán brotar hojas nuevas y podrá incluso permitirse la floración y fructificación. Generalmente no es así, y en el invierno siguiente vuelve a sufrir el apaleamiento particular al que se somete a muchos árboles. Ésta situación anómala en la vida de un árbol, desemboca en la decrepitud prematura y en el lamentable aspecto que presentan algunos árboles. La lucha por la existencia hace que el árbol viva quizá cincuenta años como mucho, una mera sombra de su longevidad, pero aún así un milagro considerando el tamaño de las agresiones.



No sólo es malo para el árbol. Las nuevas ramas de “emergencia” son largas y gruesas y se sujetan al árbol únicamente por la corteza, que es el sitio por el que se alimentan y desde el que crecen a partir de una yema (ramas epicórmicas).  El viento pone en riesgo a aquellas personas que se ponen bajo el árbol, pues estas ramas se desprenden con mayor facilidad. Si consideramos también la pudrición  producida a partir de las heridas de las ramas mayores o principales, nos encontramos que la irresponsabilidad de aquellos que se ponen a cortar ramas a lo loco pone en riesgo a los demás ciudadanos.






A la izquierda, se ve la diferencia entre dos árboles de la misma especie (Platanus x hispanica) cuyo mantenimiento anual ha sido diferente.
El ejemplar de la derecha sufre cada año un desmochado, de modo que las ramas principales son desprovistas de todos los brotes del año. Podemos advertir que la cantidad de hojas es muy pequeña para el tamaño del árbol, que sin duda también tendrá un sistema radicular pobre, ya que la parte aérea y la subterránea han de estar en equilibrio, pues las hojas han de poder procesar las sustancias minerales absorbidas por las raíces. No tiene sentido un gran sistema radicular si las substancias absorbidas no se pueden procesar.
El ejemplar de la izquierda de la foto en cambio, a pesar de que habrá sido podado en su juventud para dejar la parte baja del tallo libre de ramas, podemos ver como tiene porte típico de árbol, con su guía principal, un tronco bien definido y una gran superficie foliar, lo que sin duda significa que también tendrá un buen sistema radicular.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza

                 
                       
                  Hoy es un día especial. Hoy, a las 12:00 se ha inaugurado el Museo de Ciencias Naturales en Zaragoza. Ni recuerdo ya cuanto hace que fui a verlo antes de que lo cerraran. Pero tengo en mi mente grabado aporximadamente el año. Fui con mi hijo mayor para catalogar alguno de los animales de la colección. Entonces era mi único hijo y no tendría más de cuatro o cinco años. 1998. Pasó una tarde haciendo de Guía del Museo para algunos de los visitantes del mismo mientras yo sacaba y tenía el privilegio de poder manipular aquellos especímenes que databan de mediados del siglo XIX. Todavía lo recuerdo explicándole a un señor el canto de la abubilla (bu, bu, bu) y el de mochelo (mochuelo, miau, miau...). Cuanto hemos crecido.
                  Aún recuerdo otra visita, pero esta ya fue en solitario. Se preparaba una exposición sobre el Ebro y había que seleccionar algunos especímenes. El estado de los mismos y la calidad de la taxidermia, hacían que pudiese colarse algún espécimen alóctono. Los nombres científicos de aquellos años muchas veces no coinciden con los actuales, y la mano de un naturalista puede ser útil al científico en algunas de éstas labores. Bajamos al sótano y casi sufro una depresión. El almacén, con charcos, falta de algún cristal de los tragaluces que daban a la calle, y un gato que se movía asustado entre los especímenes que se acumulaban en una estancia lúgubre y oscura...



                  Hoy hemos vuelto a bajar al sótano pero ha sido para conocer el museo. Ha sido muy emocionante para mí. He sentido la misma sensación que tuve al ver el Museo de Anatomía Comparada de París . No por que fuesen comparables en cuanto a extensión o especímenes expuestos, sino por que ha sido una de mis ilusiones que la ciudad donde vivo albergarse un museo de estas características. Y he de decir que me ha gustado. Hoy en día los museos provocan sensaciones agridulces a quien los visita, pues acaban siendo lugares muy diáfanos, con pocas cosas. Me ocurrió esto en el Museo de la Evolución Humana en Burgos. Esperaba muchas más piezas. Lo que más me gustó fue el espacio donde se recreaba el Beagle. Quizá por que no me lo esperaba, y me interesa la figura de Darwin. Demasiado espacio libre. Eso es para los parques. En los museos hay que mostrar cosas. Y aquí se muestran cosas. Y tiene ánimo de crecer, pues falta todavía una sala dedicada a Odón de Buen que estoy imapciente por ver. No obstante, necesitaré varias horas para verlo mejor. Es un lujo que me puedo permitir en Zaragoza. En Paris no iba solo y menos mal... ¡quizá estaría todavía allí entre huesos y fósiles!

                 Tampoco es un museo a la antigua usanza. Había más material fósil expuesto en la antigua sala Lucas Mallada. También había más material en la antigua sala Longinos Navás. Pero lo expuesto lo está dignamente. Me gustan las vitrinas de madera que recuerdan a los viejos museos.  Tiene luz suficiente, cosa que debe de ser un lujo a juzgar por las tendencias en algunos museos. Voy a volver a Dinopolis en breve y me gustaría que hubiese alguna "bombilla" más que la otra vez que estuve...

                 Sí que se podrán seguir contemplando algunas "estrellas" como el cocodrilo fósil de Ricla, las ranas de Libros y el ave del paraíso, a las que se añaden otras como un cráneo de toro y un pequeño dinosaurio completo.

                 Personalmente, me alegro de que se hayan expuesto unas piezas a las que les tengo un cariño especial, no por su calidad y parecido con el animal en vivo, sino por la anécdota. Y os la voy a contar. Las cosas compartidas hacen un mayor provecho.

                  Se trata de dos ejemplares de águila real (Aquila chrysaetos). Uno de ellos con un zorro en las garras. Me preguntaba Jesus Ignacio Lorenzo Lizalde, que entonces hacía permanencias en la sala Longinos Navás, que si sabía a que especie pertenecían esas águilas. Bajo ellas un cartel decía (Falco alba). Le dije que me parecían interesantísimas esas piezas, precisamente por ese cartel. Cuando el naturalista Longinos Navás las clasificó así, lo hizo sin saber la controversia que habría con esta especie en el futuro. Y el caso es que aun que me maten no recuerdo donde obtuve esa información...

                 Linneo, inventor de la nomenclatura científica que usamos en la actualidad, clasificó muchos animales. Algunos de ellos le eran traídos por personas que le conocían. Nunca vio un nido de águila real. Tanto era así que clasificó al águila real con plumaje de adulto como Falco chrysaetos, que publicó en 1756, pero cuando recibió un águila joven, de tonos más negruzcos y manchas blancas muy conspicuas en cola y alas, la deniminó Falco alba, ya que atribuyó ese ejemplar a una especie diferente. Ese era el motivo de que no encontrasen referencia alguna a un ave rapaz que se correspondiese con el nombre científico de Falco alba.

                Pues aquí estan esas Falco alba, surcando los aires de este nuevo museo al que espero el futuro sólo le reserve ampliación y crecimiento en medios materiales y humanos. Y sobre todo, le deseo lo mejor a  Ignacio Canudo Sanagustín, un director de museo de enorme talla científica que sin duda elevará la categoría de este museo que hoy se inaugura.

Feliz singladura por los mares de la ciencia....


viernes, 27 de noviembre de 2015

Misteriosos huevecillos

          
           Hace poco estuve desmontando un tejado. Las paredes del almacén donde estaba el tejado estaban construidas con adobe, y el tejado era de maderos de pino, creo que royo, ( Pinus sylvestris) sobre los que se disponían cañizos (especie de tableros construidos con cañas (Arundo donax) entrelazadas). Sobre el cañizo, una capa de barro con algo de paja y trozos de tejas rotas que hacen el asiento de las tejas árabes, todas de las antiguas hechas a mano en las que se aprecian las marcas de los dedos del fabricante.
            Como digo, al retirar los maderos, que están empotrados en el muro de adobe y cogidos con barro, en algunos aparecieron dos pequeños huevecillos prácticamente esféricos. En los lugares en los que no se rompían aparecían pegados uno con otro en parejas. Escasamente tienen un centímetro de diámetro mayor, y son de color blanco como podéis apreciar en la fotografía (de móvil).

            Estos huevos, son un indicio inconfundible de la presencia de las salamanquesas (Tarentola mauritanica). En efecto, la puesta de la salamanquesa es de dos huevos que aparecen pegados uno a otro y que son depositados en grietas y huecos de los muros. En este caso, quizá la escasez de humedad hizo que estos huevos no llegasen a eclosionar. No es la primera vez que en las paredes de adobe encuentro las características parejas de huevos, y en algún caso, hasta he podido sacar la pequeña salamanquesa seca ya del interior del huevecillo.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Huyendo del cazador

            
Estos días, debido seguramente a la masiva afluencia de cazadores a los montes con armas de fuego y perros, un gran jabalí se ha mudado a los alrededores de mi casa. Los primeros indicios los vi el lunes a medio día, cuando volvía caminando a casa. En primer lugar, vi las huellas correspondientes a un salto desde el camino. Dos huellas solamente, aunque en ellas se encuentra la impresión de las cuatro patas.
           
La secuencia de la impresión de esas huellas es la siguiente: el jabalí, desde el camino salta para salvar el desnivel. Primero cae en el suelo con la pata delantera izquierda, y un poco más adelante, debido al movimiento que lo proyecta hacia adelante, aparece la pisada de la pata delantera derecha. En ese mismo momento la pata delantera izquierda despega del suelo para un instante después, colocar en el mismo lugar la pata trasera izquierda, y posteriormente ocurre lo mismo con las patas delantera derecha y trasera derecha.
            Esta secuencia de colocación de patas traseras en el mismo lugar en el que se encontraban antes las delanteras es una forma natural de movimiento. La mirada atenta a la huella, que presenta incluso la impresión de las pezuñas secundaria claramente nos muestra cómo podemos encontrar una clara impresión de cuatro pezuñas secundarias muy próximas unas de otras, unas de la pata delantera y otras de la pata trasera. Se advierte que claramente la mayor anchura de la huella en la parte trasera, un indicio inequívoco de las huellas de jabalí.

           
             


A unos escasos 5 metros de la puerta de mi casa, al otro lado de una acequia, hay un campo de maíz que es el lugar donde seguramente permanece oculto durante el día. En varios lugares, se advierten huellas de merodeo. El jabalí se desplaza al paso, hecho que se nota en la configuración de las huellas, que no marcan las pezuñas secundarias y que se encuentran superpuestas,  las traseras  un poco retrasadas y sobre las delanteras . Si el jabalí aumentase la velocidad del desplazamiento, aparecerían las secundarias más frecuentemente y las huellas traseras se irían situando cada vez más adelantadas al ritmo que aumentase la velocidad, llegando incluso a sobrepasarlas y aparecer la impresión de las cuatro huellas independientes.

jueves, 22 de octubre de 2015

Senda verde?

Hace algunos días, tuve que llevar el coche a cambiarle el calcero (palabra que usamos en donde vivo que incluye todo tipo de zapatos), y aproveché para dar una vuelta por el río Gállego. Alucinado me quedé. No sé qué ocurre pero tras estas últimas riadas alguien se ha vuelto loco. Antes de la EXPO2008, se cambió el chip de lo que se hacía en los ríos y se retiraron los encauzamientos que constreñían al río Gállego y que en el pasado lo convirtieron no en un canal, que es lo que sería si bajase agua, sino en una cloaca, ya que en época de estiaje casi todo el líquido que baja es lo que vierte la factoría papelera de Torras en Montañana.

            Desde entonces, con la retirada de los encauzamientos, el río intenta volver a ser un río, pero no sin dificultades debido al profundo encajamiento del cauce provocado por el abuso de la extracción de gravas y los dragados en la desembocadura que remontan el cauce hacia arriba. Recuerdo tener doce o catorce años cuando bajaba casi a diario con mi padre a pasear por lo que quedaba del río y ver las máquinas sacando la grava directamente del cauce con agua. Se podían ver barbos enormes que las máquinas sacaban con la grava, tal era el desconcierto de los peces. Todavía no me explico cómo podía suceder esto, pero me imagino que sería al dejar el río convertido en una sucesión de pozas donde quedaban atrapados los peces sin salida y que de ahí los sacaría la pala al tiempo que las gravas. Aún recuerdo, sería ya con 17 años la tarde que fuimos a merendar al último grupo de chopos negros que quedaban y nuestra estupefacción al comprobar que ya no estaban. Ni un solo árbol quedaba en las orillas.

            El ayuntamiento de Zaragoza, por medio de su unidad de montes, instaló viveros de planta autóctona y recuperaron los sotos de ribera a lo largo del río. Muchos años de trabajo cuyo resultado es sorprendente. Árboles y arbustos con un impresionante aspecto de naturalidad. De hecho, si no se conoce la historia se tiene la sensación de pasear por un soto natural. Las últimas repoblaciones se hicieron en Montañana, donde yo vivo. Hoy mis hijos pueden ver un río con más árboles que cuando lo conocí yo. Aún así, el turbulento pasado del río se adivina en algunos lugares donde asoman los escombros que se arrojaron durante décadas a las orillas del río.
           
Con la Expo se construyeron muchas infraestructuras. Se trabajó a lo largo de las riberas y se construyeron caminos y senderos que son muy frecuentados. Es tan estrecha la franja de bosque a lo largo de nuestros ríos, (el Gállego no es una excepción) que todas las infraestructuras se sitúan DENTRO de los ríos y no en sus orillas. Es sorprendente como si empezamos a andar por la “senda verde”, podemos contemplar que se puede hacer el recorrido incluso con silla de ruedas, tal es el nivel de las obras realizadas. Lo que ocurre es que por pocos metros no se puede acceder a esta infraestructura con silla de ruedas, por lo que la razón de semejante gasto no debió de ser esa. Pero esto es lo que ocurre cuando se hace un “festival” especulativo como la EXPO2008.


El inconveniente es que cuando el río viene con caudales mayores, deja estas infraestructuras bajo el agua y se estropean, y en algunos casos, algunas de ellas pueden llegar a desaparecer. Creía que esto estaba claro, y que se asumiría el hecho, pero en estos últimos tiempos la trayectoria de trabajo excelente en las riberas se ha cambiado. Se han vuelto a colocar los encauzamientos. Está claro que en las últimas riadas algunas infraestructuras como son las viviendas, han sufrido daños y que hay que pensar de qué modo se pueden proteger trabajando con el río (no contra el río, ya que no podemos pararlo sin matarlo). Lo más curioso es que estas obras típicas de épocas pasadas, se están haciendo no para proteger viviendas, sino para proteger esas obras que se sabe están dentro del río. Lo más sangrante, es que cuando el río hace lo que se quiere que haga (supongo) que es comportarse como un río y tener un cauce meandriforme divagante, se le construyen defensas para constreñirlo de nuevo.




 La obra no tiene desperdicio. Para reparar un tramo de no más de 15-20 metros de esta lujosa senda que además pasa junto a un camino por el que todavía se puede transitar, (foto superior) se realiza un auténtico atentado ecológico. Se opta por un doble impacto brutal. Poner escolleras (que es lo que realmente son aún a pesar de ser construídas con gravas, y estas se hacen con las gravas que el propio río había depositado en el centro del cauce, es decir se hace un mega-dragado del centro del cauce para depositarlo en bandas longitudinales en el exterior de la curva del río protegidas con malla. Una infraestructura que perdurará mucho tiempo en el Gállego y que es justo de la misma naturaleza que las que se quitaron, aunque aquellas se extendían a lo largo de un tramo bastante extenso.

           




No existe explicación para volver a estas costumbres que ya se deberían haber abandonado. Lo más grave es que para volver a retirar estas defensas ya no habrá otra EXPO 2008 del despilfarro. No creo que el río tenga ocasión de volver a desembarazarse de ellas.

           







  En la otra orilla, se había adecuado un buen camino forestal. En unas riadas anteriores el río cortó el camino en varios puntos, dejando unos agujeros de miedo.  A la vista quedaban los restos de escombros de vigas y jácenas que es lo que forma el lecho y riberas de gran parte del río Gállego. Me he acercado a ver esta zona y contemplar a la máquina destruyendo el río desde otro ángulo cuando me he topado con una autopista. Sin palabras. El propio cartel habla por sí mismo. Calle cortada por obras. Y es que es eso, una calle. Es vergonzoso que en un país que ha sufrido lo que ha sufrido por proyectos absurdos en toda su geografía no se haya aprendido absolutamente nada. No sólo es que las obras estén avocadas a su destrucción en otra riada, sino que sabiéndolo se expolien millones de euros del ciudadano en obras que no se adaptan para nada al lugar en el que se hacen.

           
Es frecuente sin embargo que los ailantos (Ailanthus altissima) proliferen sin control cuajados de frutos a los lados de este camino verde sin que se haya gastado ni un céntimo en erradicarlos. No sé cuántos trabajadores podrían estar dedicándose a eliminarlos aquí o en otros lugares del término municipal con mucha menos inversión y trabajando realmente en preservar el medio ambiente en vez de dedicarse a destruirlo.     Quiero recordar que se han catalogado como especies invasoras. Personalmente,  con tan poca superficie dedicada a nuestro bosque, prefiero que el lugar se ocupe con planta autóctona que con planta introducida.


            Sería también interesante pensar en volver a colocar en su lugar olmos autóctonos e ir sustituyendo a los Ulmus pumila, que personalmente creo que representan un riesgo de invasión similar o mayor que el de los ailantos. No se llegarán a hacer grandes nuestros olmos, pero sí que serán un aporte de plantones para cuando “vengan tiempos mejores”. Se puso de moda la repoblación con esta especie ya que se daba por perdido al olmo autóctono. Los Escolítidos acaban con los olmos cuando estos alcanzan el tamaño adecuado, pero los de aspecto arbustivo no son atacados por ellos. Si no se hubiese introducido el Ulmus pumila, quizá ya habría remitido la enfermedad, pues al ser los olmos autóctonos que quedan de pequeño tamaño, no permiten la reproducción del insecto vector de la grafiosis. La existencia del olmo siberiano permite a los escolítidos mantener unas poblaciones que habrían desaparecido sin duda al no tener donde reproducirse. 
Sin embargo lo que se hace es empeorar las cosas y tirar el trabajo anterior a la basura. Para destruir el río no hace falta gastar tanto dinero, con dejar que se tiren escombros en las orillas de nuevo es suficiente. No se debería hacer ni lo uno ni lo otro, pero lamentablemente, las obras siguen su curso… 

jueves, 24 de septiembre de 2015

¿Un descampado en el río Ebro?

           
 Sabéis por otras entradas que debido a las actividades de mi hija, visito el parque del agua, que formaba parte de la Expo 2008 con cierta asiduidad. Muchas personas pasean por ese entrono y es verdad que puede ser un lugar donde mostrar la naturaleza a los visitantes, y a la vez ejercer una labor de formación con los carteles que se colocan en los senderos. Hay carteles de especies de aves, de vegetales… incluso hay carteles que pretenden explicar algo más. Uno de estos carteles que me llaman mucho la atención (aparte del que pone o ponía “bosque de alisos y sauces”, ya que no había ni un solo árbol en ese sitio) es del “descampado”. La verdad, es que cuando paseaba próximo al cauce más habitual y el soto próximo, me llamó poderosamente la atención este cartel… “el descampado”.
           
Tal denominación me movió a hacer una foto al cartel y a visitar de forma inmediata el lugar. Además según reza el cartel los descampados de los ríos antes muy frecuentes ahora al parecer van a ser mucho más escasos y es por ello que se había decidido conservar éste. Fue una tremenda desilusión ver que el descampado no era algo nuevo para observar. Se trataba de la zona interior de una curva del río que es el lugar donde sedimenta. La zona descampada no era otra cosa que un brazo del río por el que tan sólo discurre agua cuando el río viene crecido, ya que la mayor parte del año el agua está bajo las gravas y sólo se advierte en forma de laguna en las zonas más profundas. Aún así, esto no son lagunas, ya que conservan una pequeña corriente que permite que el agua esté en condiciones de albergar pequeños animalillos que poco a poco serán más escasos por las frecuentes visitas de garzas, gaviotas y limícolas varios.

            Una pena. No sé lo que nos habrá costado el cartel, pero es cierto que se ha desaprovechado la ocasión de decir que esta parte del río es un lugar donde al ser la corriente más lenta es donde se deposita el sedimento y que la orilla de enfrente es donde el río erosiona. Que la evolución natural es que el río se desplace en sentido horizontal haciendo crecer “el descampado” a costa de incidir en la zona de erosión, pero que ya no puede hacerlo porque una escollera se lo impide. Que este “descampado” fue, hasta que se depositó la escollera, la zona por la que crecía el meandro, y que la evolución lógica sería que el río cortara el meandro por otra zona donde las curvas del río erosionan (por donde está la Torre del Agua) y este “descampado” se estabilizase a las orillas de una laguna en forma de media luna que perduraría como un trozo (galacho) del río abandonado. Entonces, al no ser esta zona sometida a las corrientes del río, la vegetación formaría un soto al tiempo que la laguna se iría colmatando y las especies vegetales se irían sucediendo hasta que esta zona se convertiría en un bosque. Y que esto se podría observar mejor en el Galacho de juslibol, una zona en la que “el descampado” ya es un bosque y el trozo aislado del río está siendo colonizado por la vegetación, y donde si se tiene suerte y no se va en período vacacional se puede visitar el centro de interpretación. El misterio de por qué es en período vacacional, cuando está cerrado, ya que es en este momento en el que los padres pueden acompañar a los hijos a visitarlo, no lo puedo comprender. 

viernes, 28 de agosto de 2015

Víctimas de la especulación.

         
  Os dije que un día os contaría la historia que ha conducido a que hace unos dos meses llegara una carta del Ayuntamiento de Zaragoza a mi casa en la que pone que he de elegir si quiero formar parte de una “Junta de Compensación”, que no es otra cosa que una agrupación de personas que promueven la creación de una urbanización si no quieren ser expropiados de sus bienes cuando un propietario con más del 50% de la superficie de una zona urbanizable así lo decide.
Un gran propietario decidirá el futuro de otros muchos propietarios con menos terrenos. Es lo que tiene esta democracia nuestra. Como leíamos en Rebelión en la Granja de George Orwell, "todos los animales son iguales pero algunos son más iguales que otros". Una Constitución, la española que parece ser interpretada por el mismísimo cerdo Napoleón. Expropia el Ayuntamiento y el beneficiario de la expropiación será esa Junta de Compensación. Al haber dibujado el constructor que promueve esta urbanización un parque en el lugar donde ahora se encuentra mi casa, esta será demolida y yo habré de buscar un nuevo hogar. He de decir que mi casa es legal y cuenta con una antigüedad de más de 80 años. Da lo mismo. Es más, cabe la posibilidad de que viviendas que se edificaron de forma ilegal queden sin derruir si los dueños son capaces de asumir los costes de urbanización (unos 60 euros por m2). Pero este es el desenlace, y os dije que contaría la historia.

           
Hace unos años, muchos, personas que querían construir sus casas en el barrio donde vivo idearon unas encuestas en las que preguntaban a los vecinos que si querían que el barrio fuese más grande. La gente suele contestar a estas cuestiones de forma descabellada y al parecer, el barrio de 3000 habitantes quería que aumentase en unos 10.000 vecinos si mal no recuerdo. Había suelo para construir, pero los que insistieron para que se les recalificase no estaban interesados en construir, sino en especular y vender a precios muy altos. En los planes urbanísticos, se prevén tierras calificadas como urbanizables que constituyen un suelo de reserva por si se agota el suelo urbano, (cuya característica principal es que ya está provisto de todos los servicios, de ahí su prioridad en la ejecución). Sólo se ejecuta el suelo urbanizable cuando el suelo urbano se agota o cuando los políticos ven una causa de “interés general” que justifique su anticipación. Algunas personas vinculadas políticamente a uno de los dos partidos mayoritarios, (da igual cual, puesto que cualquiera de los dos actúan igual, de hecho, a los efectos son sólo uno), poseían tierras calificadas como urbanas. La ejecución de estas tierras es preferente a la hora de urbanizar, como ya he dicho, aunque sin haberlas urbanizado, se echará mano de los suelos de reserva.

            Casualmente, la zona donde vivo y otras fueron calificadas como urbanizables. Lindan con terrenos de personas que poseen terrenos urbanos que no ejecutan pero que tienen prisa en enriquecerse vendiendo terrenos en estos lugares y que incrementan el valor de sus terrenos urbanos aledaños. De nada nos sirvió recurrir tal calificación.

            El primer contacto con la realidad fue surrealista. La primera promotora hizo una reunión en la sala de plenos del ayuntamiento y esa reunión se nos convocó desde los altavoces de la alcaldía del barrio. Hice saber al Alcalde pedáneo que es irregular este modo de proceder. La constructora o promotora puede obtener toda la información necesaria sobre los propietarios en el registro de la propiedad pagando las tasas como cualquier ciudadano y contactar después con los propietarios. Los contactos posteriores fueron más razonables con visitas a los propietarios. Finalmente acabó el proceso en reuniones con los propietarios y la constructora en los domicilios y posteriormente en un día para elaborar las opciones de compra que se sustanciaban en el despacho del alcalde pedáneo y con opciones de compra impresas con la impresora del ayuntamiento desde el ordenador municipal. El alcalde no estaba presente, tan sólo cedía su mesa de reuniones y el espacio municipal anexo.Esta promotora, tras firmar opciones de compra con muchos propietarios, (quería comprar todo), se reunió con los responsables de urbanismo y decidió abortar la operación. El vehículo de la A.P.I. que había gestado toda la operación apareció con bollos y rayado; y nos aseguró que había recibido amenazas por parte de otro promotor. Entonces no hicimos caso y pensamos que habría sido alguno cabreado o algo así.

            Al poco tiempo apareció en escena un segundo promotor cuya principal característica era el de dejar las urbanizaciones que comenzaba con unos acabados de vergüenza. Preocupado por cómo se desarrollaban los acontecimientos y el colaboracionismo del alcalde pedáneo, tuve una entrevista personal con el Gerente de Urbanismo de Zaragoza en la que me dijo que no me preocupase, que en Zaragoza no se solían aprobar convenios urbanísticos en los que los propietarios de menos del 80% del suelo estuviesen de acuerdo, y que generalmente, se aprobaban cuando los propietarios de un 95% del suelo estaban de acuerdo evitando así los conflictos que surgen en las expropiaciones.. (la ley permite promover cuando el promotor tiene más del 50% del suelo) . Según el Gerente de Urbanismo, el constructor sólo disponía de un escaso 50% del total del suelo. Unos meses después se aprobó de forma inicial el convenio urbanístico añadiendo algo más de superficie (modificando el plan de urbanismo) que por supuesto estaba en manos del promotor. En enero del 2014, se aprobó de forma definitiva. Atrás quedan las luchas y mentiras.

           
Atrás quedan las maniobras del alcalde pedáneo, que interesado en acelerar el proceso colaboraba de forma voluntaria o involuntaria facilitando las cosas a la promotora. Aparecieron unas hojas llamando a una convocatoria de un pleno para los jóvenes del barrio con el fin de que pidiesen terrenos al Ayuntamiento para hacer viviendas mediante una cooperativa y así acelerar el proceso urbanizador. En un tiempo récord constituimos mi mujer, Belén y yo una “Asociación para el Control de la Disciplina Urbanística y contra la Corrupción” y nos presentamos en el pleno repartiendo trípticos que nos había preparado una persona que registró la asociación en el registro de asociaciones y se puso como secretario. La empresa constructora era la antigua FADESA, que había construido en el barrio vecino un montón de viviendas que diez años después siguen estando sujetas a reparaciones por las condiciones escandalosas de mala construcción (Jardines de Candala). Los jóvenes asistentes se fueron del pleno ya que se sintieron engañados. El alcalde ordenó a la funcionaria que me identificara para interponer una denuncia que nunca se cursó.

            Fracasada esta vía, se propuso por parte de la Sección Sindical de UGT en la papelera de Montañana, donde trabaja el Alcalde pedáneo, una cooperativa con el fin de solicitar terrenos de nuevo al Ayuntamiento para construir viviendas. Uno de los que estaban impulsando el proyecto acababa de concluir la construcción de una vivienda ilegal, hecho que fue puesto de manifiesto por parte de algún asistente a la reunión. No parece ético que alguien que ha construido de forma ilegal promueva una asociación para que otros compren terreno para construir su vivienda. Esta segunda vía quedó de nuevo abortada. Es anecdótico que la beligerancia del alcalde pedáneo contra la construcción de viviendas ilegales y contra la colocación de viviendas prefabricadas que le llevó incluso a solicitar a las entidades bancarias del barrio a que no diesen préstamos para estas últimas, no lo condujera a denunciar a esta persona.

          
 
Las últimas intentonas fueron firmas recogidas en los comercios pidiendo piscinas u otros servicios. Y así pues, es como llegamos al punto en el que me encuentro. Testigos de cómo un ayuntamiento pedáneo se pliega a los deseos de un constructor utilizando los medios públicos en beneficio de promotores inmobiliarios. Testigos de cómo el Ayuntamiento de una gran ciudad se pliega a los deseos de un Promotor inmobiliario aprobando de forma inicial un proyecto que meses antes un técnico creía no viable. Con informes técnicos que decían que no era necesario promover más suelo en Zaragoza, y que las cesiones y obras que el promotor ofrecía de forma adicional no justificaban que fuese declarada obra de interés general. Testigos de cómo el Gobierno de Zapatero modificó la ley para que los expropiados en un proceso como el que me envuelve no fuesen compensados considerando el terreno con las expectativas de posible edificabilidad (método con el que tuvimos que pagar el impuesto de sucesiones al morir mi suegro); sino que se nos pagase como un terreno rústico de cultivo, con lo que es imposible adquirir una nueva vivienda con lo que nos dan por el robo de la que habitamos. Una ley que pretendía brindar un balón de oxígeno a las compañías constructoras abaratándoles la adquisición de terrenos a precio de saldo a costa de pagar miserias a sus propietarios. Testigos de lo que significa vivir en un país gobernado para beneficio de la banca, los grandes promotores inmobiliarios y grandes constructoras.

            Ha sido pues por el desenlace de este proceso por lo que no he escrito en estos últimos meses con la frecuencia habitual. Hoy, dispongo de otra vivienda rústica adquirida donde no se con que prontitud me iré a vivir. Porque mi opción es seguir viviendo como hasta ahora, libre, rodeado de campos, aunque espero que en esta última lo esté por un pequeño bosque, pues los campos, apestados de insecticidas y llenos de maíz transgénico poco me atraen. Es ahora que por fin hemos adquirido un nuevo lugar en el que pensar. Una casa de adobe (como la que habito hoy), con más de cien años de historia en sus muros.

            Mucho será el trabajo a realizar, pero contamos con una inmensa riqueza.  La negativa de los bancos a financiar viviendas en terreno rústico nos obliga a comprar a precio de derribo con préstamo personal. La verdad que ha sido un trámite innecesario, aunque lo hemos hecho. La solidaridad de amigos y familiares hubiera hecho posible la compra sin depender del banco, concertando créditos sin intereses con estas personas. Aún así, el dinero de la compra lo hemos solicitado a los bancos que hemos contribuido a rescatar, y el dinero de las reformas será aportado de forma solidaria mediante préstamos sin intereses por personas que sin duda nos aprecian. A esto se añade el ofrecimiento de ayuda manual para todos los trabajos que sean necesarios, desde desescombro y limpieza a levantar muros y retejar pasando por petición de permisos de obras y demás. Así, el primer pago de la expropiación que esperamos se sustancie a primeros del 2016, será para devolver lo prestado.

            Estaré pues atareado con las reformas de nuestro futuro nuevo hogar, así que no podré atender este blog con la frecuencia necesaria, ni leer a los blogs amigos tan amenudo como me gustaría. Pero espero que en dos años el proyecto esté consumado. Es el plazo que creo discurrirá, entre que resuelven las alegaciones propuestas a los estatutos de la junta de compensación por abusivos, (ya que en algunos puntos no respetan la ley establecida y merman derechos a los propietarios aunque los servicios jurídicos del Ayuntamiento sorprendentemente no lo han advertido) hasta el pago de la primera mierda pinchada en un palo que nos ofrecerán como expropiación y lo que tardará el tribunal en responder a nuestra más que probable solicitud de justiprecio que pondrán fin al proceso expropiatorio.


            Es paradójico que ahora que el consistorio está en otras manosy que están decididos a acabar con esta locura no se pueda parar esta huída hacia adelante puesto que el impulso de la misma ya sólo está sujeto a la iniciativa privada. También es paradógico que la ley que hizo el PSOE para favorecer a los promotores y que provoca que nuestra tierra se haya depreciado hasta el valor de tierra rústica también afecte al promotor que posee 150 hectáreas de finca rústica comprada a un precio desorbitado. Sólo le queda huir hacia adelante urbanizando todo para que su terreno se convierta en urbano y tenga algún valor. Creo que nunca veremos casas en este lugar y que contemplaremos nuestra casa envejecer y derrumbarse por falta de mantenimiento sin edificios a su alrededor.  Pero no somos los primeros ni seremos los últimos. Unos se fueron por embalses, otros por repoblaciones de pinos, nosotros por urbanizaciones, otros para hacer una Expo del Agua, y muchos, millones por hambre y guerras. Quizá esto es más frecuente de lo que nos parece.

domingo, 28 de junio de 2015

Silencio sobrecogedor en el Parque del Agua.

       
Desde hace un tiempo no estoy al 100%.   Vivo en una casa de campo en un país donde la construcción alocada y sin control ha supuesto un cáncer terrible. Debido a esta dinámica, parece ser que se pretenden construir una cantidad más que racional de casas en el lugar donde vivo y para ello he de ser desalojado de mi hogar ya que este será demolido para construir otros.   Es por ello que he bajado el ritmo de las entradas, cosa que ya disculparéis. No obstante aquí escribo una nueva entrada. En una próxima explicaré el proceso que hace que en España un ciudadano normal sea desposeído de su hogar para beneficiar a un promotor inmobiliario multimillonario que quiere ser todavía más rico protegiendo sin embargo las propiedades de otros en el centro de la ciudad que no edifican en tiempo y forma. Hoy, sin embargo, hablaré de un hecho curioso a la vez que preocupante que he notado en mis visitas al Parque del Agua.
    Hace algunos sábados que ya no voy al Parque del Agua, donde fue la Expo. No obstante, en los últimos días que estuve, una cosa me llamó la atención. El inquietante silencio (entiéndase que aquí no considero el ruido producido por la gente o la música de los chiringuitos y bares). En casa, por estas fechas las ranas (Pelophylax perezi) están pletóricas y se dedican a cantar (los machos) durante casi todo el día. Nada de esto se oye en la Expo, situada paradójicamente en el meandro de “Ranillas”. Sorprende este silencio en un lugar en el que las zonas con agua campan por doquier. Se advierte muchísimo pato salvaje o ánade real (Anas platyrhynchos), y algún pato doméstico que sería necesario descastar para evitar cruces, ya que al fin y al cabo, es un “espacio natural”, o más exactamente, es un jardín donde acceden especies salvajes.
            Son muy frecuentes también las garzas, ya sea la real, (Ardea cinerea), imperial (Ardea purpurea), Garceta, (Egretta garzetta), Bueyera (Bubulcis ibis), martinete (Nycticorax nycticorax) o garceta grande (Ardea alba) pero estas se ven más en las orillas del Río, ya que la cantidad de gente no facilita el hecho de que se muevan en las zonas húmedas del parque. De hecho, existen garceras en el Ebro en las islas situadas en el centro de la ciudad y también junto al Pabellón Puente. Desde el paseo y con simples prismáticos se pueden ver los martinetes y garcetas tumbadas incubando sus huevos sobre los numerosos nidos que se perciben entre las frondas de los chopos.
            La verdad es que el cangrejo americano (Procambarus clarkii) no se puede considerar escaso, y que las gaviotas hacen pensar que nos encontramos en un pueblo costero. En los tejados de los edificios de la Expo no he estado, pero se oyen y ven gaviotas patiamarillas (Larus cachinnans) en abundancia, tal y como si los edificios fuesen fragmentos de acantilado apartados de la costa y colonizados por gaviotas.
            Todo esto son aves. No suelen ser indicativos de calidad del ecosistema donde se ubican, únicamente indican la disponibilidad de alimento. ¿Dónde están los anfibios y otras especies que esperamos ver en un lugar con agua?. Ya he hablado del ubicuo cangrejo. En cuanto a peces, he visto carpas (Cyprinus carpio), que es una especie introducida y en una ocasión un barbo (Barbus graellsi), cosa que me llenó de alegría al ser un pez autócotono. Lamentablemente, también abunda la gambusia (Gambusia holbrooki), pequeño pez que es probablemente el culpable de la regresión de nuestros anfibios de los lugares donde habita. No es este pez un criminal. Adaptado a las aguas pantanosas, su pequeño tamaño le permite nadar entre la vegetación palustre hasta la misma orilla y alimentarse de larvas de mosquito. Su reproducción está adaptada a estos lugares. Los huevos eclosionan en el interior del vientre de sus madres de modo que salen al exterior vivos ocultándose de forma inmediata de sus parientes que los devorarán sin contemplaciones. Las larvas de nuestros anfibios que llaman la atención en el interior de los huevos transparentes con provocativos movimientos o las larvas que yacen inertes tras la eclosión mientras consumen los restos de sus sacos vitelinos son un alimento extra para las gambusias. No ha de extrañarnos pues la ausencia de ranas y otros anfibios… y ese inquietante silencio que nos advierte que a pesar de ser zonas con agua y aspecto natural, la salud ambiental de que disfrutan no es muy buena.
            
Paseando por uno de los canales, comprobé incluso la existencia de otra amenaza. Bajo las tranquilas aguas de los canales y bajo la protección de los puentes que les proporcionan sombra, se pueden ver cardúmenes de percas americanas o black-bass (Micropterus salmoides), todos de idéntico tamaño(ver foto izquierda. Me produjeron la misma sensación que aquellos que se podían ver tras las repoblaciones que realizaba el Gobierno de Aragón antaño ( espero que ahora ya no), aunque esto levantó mis sospechas de que pudiera tratarse de ejemplares repoblados.
            El que este parque reciba la certificación AENOR de calidad ambiental que se renovó en 2009, y posteriormente la calificación medioambiental Green Globe, dice muy poco acerca de estas calificaciones.
            Dos especies invasoras en el agua, la gambusia y el black-bass contra las que no se hace nada, que posiblemente han sido puestas intencionadamente ahí y que sin duda tienen parte de la culpa de ese silencio sobrecogedor que reina en el Parque del Agua.
            Hay que añadir no obstante una considerada como invasora terrestre peligrosa, el ailanto (Ailanthus altissima) que podemos contemplar en las zonas próximas al bosque natural y que tampoco se hace nada para erradicarla (urge la corta para evitar la propagación de semillas en el ámbito natural). Es lamentable que el mismo río donde se quiere erradicar al castor (Castor fiber), especie protegida en el resto de Europa, albergue lugares con tan laxo control de las especies invasoras. Si además consideramos que los siluros (Silurus glanis) son pescados y devueltos al agua unos metros más allá, en el río, caeremos en la cuenta del poco rigor que se tiene a la hora de actuar contra las especies exóticas invasoras en esta comunidad autónoma que se llama Aragón.
             Y todavía es más sangrante que la gestión privada de ese parque haya visto renovada su concesión por el político que “gestionaba” estos temas momentos antes de irse a ocupar un puesto en Europa hipotecando al gobierno entrante a asumir esa forma de gestión. Una persona que sin duda, también se pudo haber calificado de “especie invasora terrestre peligrosa como el ailanto”. Que tanta paz encuentre como deja con su marcha.

viernes, 29 de mayo de 2015

El críalo... quien a hierro mata, a hierro muere.

           

             Hace poco he tenido una experiencia de esas que recuerdas el resto de tu vida. He salido a recoger un material que llevaba en el coche tras dar una charla en el Instituto de Formación Profesional de Movera, cuando a poco más o menos un metro de mi pie ha salido volando un pollo de críalo (Clamator glandarius). Justo había hablado de él con un alumno del instituto esa misma mañana en un descanso de la charla.
            Ya me había dicho Alicia, la madre de Belén, que es la mujer que sufre mi aficción, que había visto como una picaraza (Pica pica) le daba de comer a un pájaro que no era otra picaraza y que había buscado en la enciclopedia una foto de cuco (Cuculus canorus), pero que no era igual.
            Hace años que vi el primer críalo por los alrededores de mi casa, y llamó mi atención debido a lo estridente de su canto. Algunos años más tarde, vi como lo que sería segurtamente un macho de críalo llamaba la atención de una pareja de picarazas o urracas de forma grosera y deliberada con el fin de provocar su persecución. La hembra aprovecha este momento para ir al nido, y poner uno o varios huevos.


           Es paradójico que esa misma técnica sea usada por la pareja de picarazas para robar los huevos de palomas y tórtolas. Varias veces he podido contemplar a las tórtolas turcas (Streptopelia decaocto) persiguiendo de forma desesperada a una urraca mientras la otra se acerca con sigilo al nido desatendido. Hay un dicho en España que dice: “quien a hierro mata, a hierro muere”. Quiere decir que el destino castiga de igual modo los comportamientos de cada uno. La urraca, experta en robar los huevos de otras aves mediante el engaño, es víctima de ese mismo juego pero el resultado es más cruel incluso. Los huevos que saquean las urracas serán repuestos por sus padres, pero la urraca, pierde los huevos puesto que sus polluelos morirán y además hace un gasto energético considerable no en reponer sus huevos, sino en sacar adelante los polluelos de otras aves.  
     
             Los hijos legítimos de las urracas, mueren de hambre, ya que la pesadez extrema del críalo exige tanta atención de los padres adoptivos que estos se ven obligados a dejar morir de inanición a los hijos propios en un reflejo producido por el inevitable instinto de sacar adelante a los pollos que piden comida con un lastimero grito y una boca de provocativo color rojo contra la que no puede rebelarse el instinto de cria.

sábado, 2 de mayo de 2015

Huella de zorro al galope

            
            Tras las avenidas y las lluvias, todo está lleno de barro. Esto nos brinda una ocasión única para poder observar las huellas de los animales. Lamentablemente, no voy al monte hace mucho tiempo, y tan sólo tengo ocasión de darme una vuelta por los entornos de la Expo 2008 cuando llevo a mi hija a patinar.

            En una zona interior, en un hueco donde el agua se queda atrapada con las avenidas, y con el agua algún que otro ser vivo, una capa de fino limo cubre todo el entorno. Ya no quedan peces en la poca agua que aún no se ha evaporado, ya que las garzas patrullan cada uno de estos lugares y los esquilman de vida, acortando así la agonía de los peces que se quedaron atrapados. Tan sólo aquellos que son de gran tamaño quedarán expuestos al sol.
            En las orillas de estos lagos accidentales, se descubren las huellas de garzas, chorlitos y patos que llegan a aprovecharse de los animales atrapados. Igualmente, se ven muchas huellas de perros aquí y allí, ya que una zona tan próxima a la ciudad está repleta de viandantes que pasean con sus perros que inexplicablemente campan sueltos, no sólo en las zonas más urbanas del parque, sino que también van sueltos en las zonas más naturales.
            Entre las huellas de unos y otros, no son raras las de tejón, gineta o zorro, que son los mamíferos silvestres que más indicios de su presencia nos dejan. Al ser estos rastros archiconocidos, para un rastreador sólo queda la opción de buscar rastros más raros. Y con suerte encontré uno de estos rastros. Se trata del rastro de un zorro que se desplazaba al galope. En la foto se percibe un grupo completo de las cuatro huellas. Es en este tipo de marcha cuando mejor se marcan las características de las extremidades de los animales, y al aparecer las impresiones al completo, algunas personas confunden a sus autores ya que se salen de la norma.
            En este caso, podemos ver en primer lugar entrando por la izquierda, las huellas de la patas traseras, primero la derecha y después la izquierda. Al desplazarse a gran velocidad, estas huellas aparecen a gran distancia una de la otra. A más distancia a la derecha, aparecen las de las manos, primero la izquierda y después la derecha. En el galope, hay un momento en que ninguna de las extremidades del animal tocan el suelo y todas las extremidades trabajan a la hora de impulsar el cuerpo.


No es el caso del salto, en el que el impulso descansa siempre sobre las extremidades traseras.    En este caso particular,  las huellas de las patas delanteras muestran la impresión del talón de la mano, un hecho inusual en otro tipo de marchas y que es lo que les confiere un aspecto que muchos no relacionarían con unas huellas de zorro.
           
En otro de estos “lagos” cercanos, pude encontrar un grupo de huellas del mismo tipo, desplazamiento al galope pero en este caso eran de perro. En el detalle de la huella de la mano que aparece abajo, podemos contar cinco dedos, ya que marca ese primer dedo que todo el que tiene perro puede ver, y que pese a que no es funcional en este caso ha dejado impresión en el barro debido a lo forzado de la posición de las extremidades. Igualmente ha dejado impresión del talón de la mano, que generalmente tampoco dejan impresión por estar situados demasiado arriba.

            He visto en algún blog por la red huellas de zorro, en el que las manos han marcado los cinco dedos y el talón, y han sido expuestas como huellas de garduña, y en el caso de las de perro se han confundido con las de nutria. Conviene que veamos la gran distancia entre el grupo de las almohadillas principales y el del primer dedo y del talón, que marcan la diferencia con las de los mustélidos, generalmente más agrupadas.

domingo, 19 de abril de 2015

Pato leucístico...

           

Hoy por la mañana, he estado paseando por "el Parque del Agua", y he tenido la ocasión de ver un macho de Ánade real (Anas platyrhynchos) totalmente blanco. Además del defecto cromático del albinismo, que se caracteriza por el color blanco y los ojos rojos, existe otro defecto conocido como leucismo, y que se caracteriza por la aparición de plumas blancas mezcladas en el plumaje normal o incluso en los casos más acusados, coloración blanca en su totalidad. El leucismo, provoca que además de ser blancos como los individuos albinos, lo ojos presentan el cromatismo normal, hecho que puede extenderse al pico y las patas.

            En este parque, los ánades reales se multiplican a un ritmo sorprendente. En este lugar, están a salvo de los peces que habitan el río. Especies introducidas como la Lucioperca, (Sander lucioperca), el lucio (Esox lucius) o el siluro (Silurus glanis), predadores que acaban con los pequeños patos o incluso con los adultos. En estos entornos semiurbanos los patos están prosperando sorprendentemente bien, aunque sería deseable que se eliminaran a los patos domésticos que aún no son muy abundantes, para impedir cruces con los salvajes. Los ánades reales que habitan aquí, acuden a su cita con las personas que les ofrecen pan del mismo modo que acuden las palomas en los parques. 

domingo, 29 de marzo de 2015

De nuevo polemicas con las riadas... las islas de grava

         
El epicentro de la polémica en la última riada, y que también lo fue en la penúltima y será en la siguiente es el tema de las “islas de grava” del río. Dicen algunas personas que estas islas se deben a la “falta de limpieza”, otras a que son restos de las penínsulas para la construcción de puentes sobre el río. Otras que se deben a que la grava para la construcción se extrae en canteras y no del lecho como antaño.
            La explicación es mucho más sencilla y evidente. Las islas de grava de deben a que no baja suficiente agua como para cubrir por completo el lecho del río que se encuentra entre las defensas. En las zonas en las que el río es más profundo, el agua circula sólo por este tramo y deja las gravas a la vista en el resto del cauce.
            En ocasiones, ocurre que estas barras de gravas se alzan por encima del antiguo lecho, pero no significa que el río se esté levantando, sino que durante la riada esa zona tuvo una corriente más lenta y el sedimento que el río arrastraba se depositaba en este lugar, al tiempo que arrastraba el de otras partes del lecho.
           
No obstante para aquellos que tienen dudas sobre la existencia de islas desde siempre en el río, pueden hacer una búsqueda de planos de Zaragoza en la red. En planos de 1865 de la capital de Zaragoza, existe una isla llamada del Ramblar, que coincide justo en la que hoy podemos ver en el entorno de Club Deportivo Helios. Esta isla se denomina Santo Domingo en un plano del ejército de 1869 publicado en 1872. En los planos franceses de 1808 no se aprecian islas, pero sí que el río estaba crecido y que había muchos sitios inundados todavía, por lo que las islas y playas de grava no se aprecian. Hay que decir no obstante, que hoy, como resultado del dragado que se hace para los barcos, el agua se va toda al canal de navegación, y la playa de gravas que se encuentra frente a este Club en la actualidad ha aumentado de tamaño (foto dcha).

       Aunque es cierto que siempre ha habido islas de grava en el río, hoy en día hay una diferencia significativa con aquellos tiempos. La construcción de presas en el río lo ha compartimentalizado de tal modo que cuando hoy nos asomamos río Ebro, vemos un río nuevo, el río Ebro versión 3.0. El río que vieron los romanos era diferente al que podemos contemplar hoy. De hecho los romanos se enfrentaron a un río que discurría por un valle con más cobertura vegetal y que arrastraba menor cantidad de sedimento de modo que no existía todavía el delta del Ebro, o era tan incipiente que no se percibía. Ese era el Ebro que en el dibujo se corresponde con la parte superior, un río con un nacimiento y una pendiente hasta el mar, lugar de sedimentación final. La deforestación y roturación, favorecieron que mayor cantidad de sedimento llegase al río y después al mar. En la época árabe el delta era pequeño pero ya se adentraba algunos kilómetros en el mar. El Delta acelera su crecimiento hasta las dimensiones que podemos contemplar hoy a partir del siglo XV. El Ebro llevaba mayor cantidad de sedimento pero era todavía un sistema continuo. Ese era el Ebro 2.0.
             Hoy, con la existencia de grandes presas en el Ebro que lo dividen en tramos (T1, T2, T3), gran cantidad del sedimento se queda atrapado en el fondo de los pantanos (S1, S2) y las riadas se laminan siendo más prolongadas y menos intensas, de modo que el Delta del Ebro comienza a desaparecer puesto que la cantidad de sedimento aportada por el río (SF) no compensa el desgaste que el mar hace del sedimento aportado. Además ya no es el río lineal, sino que es un río que "nace" de nuevo varias veces,(N1, N2, N3) cortando la continuidad del sistema (T1) y la cadena erosión-transporte-sedimentación dividiéndola en tramos más pequeños (T1, T2, T3).  Hoy se estima que el Ebro aporta el 1% del sedimento que aportaba en 1940. Este es el Ebro 3.0, el Ebro de hoy en día.
            Los embalses son el final para gran parte del sedimento de pequeño tamaño, el que queda suspendido en el agua y que al quedar ésta quieta en los embalses se precipita al fondo y ya no llega al delta. Pero… ¿Qué hay del sedimento más pesado como las gravas?. Lo natural, es que el río sea un sistema lineal. Un proceso de erosión-transporte y sedimentación cuyo fin es el aporte del sedimento reducido a arena y lodo al mar. El tamaño de los sedimentos es diferente según el tramo del río que contemplemos. En la parte superior, el río presenta elevadas pendientes y grandes bloques de rocas salpican el lecho aquí y allá. La erosión reduce el tamaño de estos bloques de modo que cuando tienen un tamaño menor pueden ser arrastrados río abajo. Al final del río, los grandes bloques que en la zona media eran cantos rodados se han convertido en fina arena.
            Vemos pues que no sólo hay un río que conduce agua, sino que existen “otros ríos” que están compuestos de sedimentos de diferentes tamaños, y que avanzan más lentos pero de forma inexorable hacia el mar para acabar el ciclo convertidos en arena. No circulan siempre todos los ríos. El río de agua, siempre fluye en mayor o menor medida, incluso en el período de estiaje. Otro de esos ríos es el que está compuesto por el lodo en suspensión que viaja con el agua. Con las lluvias, aumenta el caudal de agua y el aporte de lodo, así como la velocidad del río de modo que el agua puede transportar gran cantidad de lodo y arena en suspensión, activándose así el segundo río. Es necesario no obstante, una gran avenida y grandes velocidades para que se active el tercer río, el de las gravas. Primero se ponen en circulación las más pequeñas, y poco a poco, al ritmo que aumenta la velocidad gravas más grandes. Unas se deslizan, otras avanzan rodando groseramente y otras a pequeños saltos, una especie de semi-suspensión en el medio. Ocurre a la inversa cuando las aguas vuelven a calmarse, parando los sedimentos su marcha también por orden de tamaño. Ese es el resultado que nosotros vemos cuando el río mengua y podemos observar su lecho. Barras de gravas que parece que están “taponando” el cauce del río. Pero lo que indican no es otra cosa que un lugar del lecho del río en el que la velocidad era menor y donde se paraban las gravas al no ser la velocidad la suficiente para provocar el arrastre.
        
Hoy, si bien el agua sí que en cierta medida hace este viaje, no es libre para fluir como antaño de modo que se pierde la sincronía con los otros dos ríos. Al ser capaces de laminar las riadas, podemos fabricar una avenida que no active el tercero de los ríos, el de las gravas en su plenitud y que mantenga el segundo, el de los lodos activo durante mucho más tiempo. Además, los sedimentos gruesos ya no viajan tanto. No recorren el río con libertad y quedarán atrapados sin poder superar jamás los embalses, al igual que gran cantidad de lodos y arenas, (foto derecha) fruto de que hemos dividido el río en porciones.
             
El río Gállego y sus cantos rodados nos pueden ofrecer un ejemplo claro. El río Gállego, es el primer río de la cuenca del Ebro que aporta fragmentos de granito al lecho, pues ninguno antes ha llegado a erosionar formaciones graníticas del Pirineo Axial. En toda la longitud del río Gállego y en el Ebro a partir de la desembocadura del primero podremos encontrar cantos rodados de diverso tamaño constituidos por granito. Pero el granito que vemos es "granito viejo". Desde que se construyeron las presas en el río Gállego, el granito ya no recorre libremente el río, de modo que ha quedado atrapado, pues los sedimentos gruesos se mueven reptando por el fondo y no suspendidos en la corriente de modo que no pueden superar las presas. El granito está atrapado en diferentes tramos y el que queda en un tramo ya no puede pasar al siguiente. La cantidad de granito presente en el río se agotará podemos decir, ya que no recibe aportes nuevos, aunque lógicamente esto no lo vamos a ver, pues el tiempo que nosotros cuantificamos es imperceptible y ni las presas ni nosotros mismos estaremos aquí tanto tiempo como para apreciar el cambio. Los ríos han cambiado. Los hemos cambiado.
            Vemos pues que lo que antes era un río ahora se podría comportar como muchos micro-ríos. Aún a pesar de esto, los micro-ríos podrían funcionar como pequeños ríos que comienzan de nuevo desde cada presa, un nuevo nacimiento como he dicho más arriba. Pero tampoco es así, no se comportan como un conjunto de micro-ríos. El río, además de partido en trozos,  discurre entre dos paredes desde una presa a la otra. Antaño, cuando el río de agua crecía y comenzaba a movilizar al río de lodo y al de grava, se salía del lecho que ocupa normalmente, dispersando su carga de gravas fuera de su lecho habitual, o cambiando su trazado abandonando toneladas de gravas lejos del lecho que ya no volvería a movilizar. Los lodos, suspendidos en el agua que anegaba hectáreas, quedarían alejados del lecho, generalmente en campos de cultivo que lógicamente sufrían una sobreelevación paulatina con los sedimentos aportados, sobreelevación que ya no se produce. Las inundaciones que se producen ahora en algunas ocasiones provienen de aguas del freático que ascienden y por lo tanto no aportan sedimento alguno.
             
         Hoy, al discurrir entre paredes, los sedimentos gruesos serán depositados en el propio lecho, y no podrán salir de éste. Igual ocurre con los lodos, pero éstos serán conducidos durante muchos kilómetros hasta el próximo embalse. Únicamente en aquellos lugares en que se rompan las defensas o que el río las supere en altura, los sedimentos finos harán su viaje fuera del lecho habitual como es natural. Es por eso que las barras de gravas y las islas de gravas se depositan en el lecho del río, sencillamente porque no tienen otro lugar donde hacerlo. No es porque no se drague, es porque hemos matado al río. El río así conducido es más rápido y violento y las consecuencias las vemos con cada nueva avenida y seguiremos viéndolas mientras no se cambie de forma de manejo. Las islas y barras de gravas se depositan en el lecho y se activan de nuevo con cada avenida avanzando a lo largo del río. Miles de toneladas de gravas avanzan a lo largo del cauce y se detienen cuando la corriente disminuye. Algo así como el escondite inglés. Todos han estado avanzando, pero cuando nos giramos y miramos están quietos.
           
De todas las “islas” que vemos en el río, la de mayores dimensiones y que supone un peligro para una mayor cantidad de personas se llama Expo 2008. Esta isla no está compuesta de gravas que se activan cuando la velocidad aumenta y comienzan un viaje a lo largo del trazado del río. Ni siquiera es una isla que tiene vegetación en su superficie que el río puede arrancar y arrastrar aguas abajo. Se parece más a una presa. Las construcciones y defensas interiores de la EXPO 2008, producen un cuello de botella que ya hemos visto en la pasada riada poniendo en grave riesgo a la población del Actur que como vemos está en medio del río "protegida" por una defensa que actúa más como una presa. Cuando llegue una riada mayor, que llegará, las consecuencias pueden ser catastróficas. Se puede alojar en pabellones a la población de un pequeño pueblo. Un barrio como el Actur sin fluído eléctrico como consecuencia del anegamiento de garajes, sin red de saneamiento al estar el río por encima del nivel de ésta y sin posibilidad de circulación por algunas de sus calles puede parecer un guión de película americana.

            

miércoles, 4 de marzo de 2015

De nuevo polémica con las riadas... los meandros divagantes

         
            Esta segunda entrada, también está dedicada a las “inundaciones o desbordamientos de los ríos”, términos que ya he dicho que no me gustan ya que son falsos en imprecisos. Si en algún momento podemos decir que algo se ha desbordado, esto es sin duda las ciudades y pueblos o las tierras de labor. El río discurre por un lecho reducido en las épocas de estiaje y cuando llegan las avenidas parece que el río se vuelve loco y se desborda por todos los sitios, aunque lo que hace es discurrir hacia el mar pero con millones de litros de agua por segundo, que saltan las defensas ya que no caben en el lugar que se le había preparado.
            Es triste oír hablar a las personas que con impotencia ven como el río se mete en sus casas, inunda sus pueblos o que se ven obligados a pasar unas noches como refugiados de una guerra. Cuando esto ocurre, abandonan su casa sin saber si cuando vuelvan a ella tendrán sus fotos, sus pertenencias, su ropa… pierden animales, huertos y negocios de toda una vida completa. Esto se traduce primero en impotencia, cuando el río toma al asalto hectáreas y hectáreas de tierras, y después en indignación. Alguien ha de ser responsable de tanta desgracia.
            Estas cosas ocurren con mayor frecuencia en los tramos medios de los ríos, ya que la pendiente es escasa y el río tiende a hacer muchas curvas hasta que encuentra el lugar por donde descender hacia el mar.  Al ser zonas muy planas y con suelos ricos que proceden de los sedimentos depositados a lo largo de miles de años por el propio río y contar con agua en abundancia, los terrenos se dedican a la explotación agraria. Estas curvas que traza el río se denominan meandros. Y a los meandros que se producen en estas zonas se les denomina meandros divagantes, ya que gozan de una sorprendente movilidad debido a los efectos de la erosión-sedimentación.
           
Aquellos que hayan observado un desfile del tipo que sea, se han dado cuenta que cuando las personas que desfilan hacen una curva, los que están en la parte de dentro han de pararse y las de fuera han de avanzar más deprisa, tanto más deprisa como ancha sea la columna que desfila. En las curvas de los ríos ocurre este mismo caso. Cuando el río traza una curva, en la parte del interior de la misma, el agua frena su velocidad, al tiempo que en la parte exterior,  la velocidad aumenta. Comoquiera que el agua alcanza mayor velocidad, ésta puede arrastrar sedimentos mayores cuanto mayor es la velocidad y el caudal.
              En esta parte exterior de la curva, donde la velocidad es mayor, el río arrastra las gravas del fondo y las paredes, de modo que la curva se desgasta hacia afuera y hacia abajo. En la parte interior de la curva, la corriente que arrastra gravas, arenas etc, al disminuir su velocidad, deposita sedimento que provoca que aparezca una playa. La curva del río se desplaza de forma horizontal a lo ancho de llanura de inundación. En la foto de arriba a la izquierda, podemos ver como se ha desplazado un meandro en la zona indicada con tres flechas paralelas colocándose en una posición que amenaza gravemente a una población que se defiende con escolleras y motas o diques. Esto no es nuevo, ha ocurrido siempre. Podemos ver en la parte superior de la fotografía como las antiguas posiciones del río se delatan con la forma de las parcelas de los cultivos que ocupan las zonas correspondientes al antiguo lecho del río.

 En la foto de la derecha vemos como los meandros se han desplazado horizontalmente, de la posición 1 a la 4,  hecho que la foto aérea indica claramente. De nuevo es la forma de las parcelas lo que nos indica claramente el proceso. En el caso del meandro activo en la actualidad, marcado con el número 4, comprobamos como se está produciendo el desplazamiento hacia arriba y un poco a la derecha. El antiguo lecho del río ha sido "expropiado" al río convirtiéndolo en terrenos de cultivo.
               Pero mayor es el problema de las urbanizaciones que aparecen en lugares como el que indicamos, que está colocada justo en el lugar por el que el río ha de cortar el meandro, hecho que ocurre en casos como el que nos ocupa cuando se forma una curva cerrada en forma de herradura como la numerada con el 4. Más abajo, explico cual es el proceso de evolución probable de la curva que explica la leyenda de la fotografía que dice que esta urbanización este colocada en un lugar inadecuado y peligroso.
         
Cuando un río forma una curva en forma de herradura como la vista antes, la erosión se torna más compleja, ya que aparecen tres curvas, una de entrada a la herradura, otra la propia de la herradura y otra la de salida. El río erosiona en la parte exterior de curva de la herradura y sedimenta en la interior del arco superior. Esto provoca el desplazamiento que se aprecia en la curva 4 de la fotografía superior derecha que todavía no está ocupado por cultivos. Cuando el río entra en esta herradura, y sale de ella, las dos partes exteriores de las correspondientes curvas, tienden a cerrar la herradura y cortar el curso por la parte de las “patas”. En una avenida, el río tiende a cortar el meandro por esta parte ya que ofrece menos resistencia al paso del agua un trazado recto que uno curvo. El río que efectúa esta operación sufre una aceleración en el recorrido, ya que al acortar el recorrido entre las dos "patas de la herradura" se produce de forma automática un cambio  en la pendiente, que es más pronunciada. Es fácil comprobar como la cantidad de recorrido que ha de realizar el río para llegar de una pata a otra ha disminuido considerablemente, al no ser necesario recorrer toda la curva a pesar de que el desnivel entre los dos puntos es el mismo. Adquirirá un trazado más recto y más veloz, erosionando más el lecho y formando un nuevo cauce abandonando la parte curva de la herradura que sólo tendrá agua en caso de avenida. En este lugar abandonado, aparecerá poco a poco un bosque donde antes hubo un río. Este hecho se puede comprobar en la foto de la izquierda, en la que queda el antiguo meandro abandonado ya que el río ha cortado la herradura por la parte de abajo.        
            Por efecto de estos movimientos, podemos ver pues que el río de desplaza de lado, como una serpiente de cascabel, o arriba y abajo en el lecho según el tamaño de la avenida y si el tramo es recto o curvo, ancho o estrecho ya que el depósito o la erosión depende de la velocidad y del caudal del río.           
            Defienden los ribereños afectados, la suposición de que lo mejor es construir defensas y dragar el río para evitar las inundaciones. Eso les han contado los gestores. Es lo más sencillo para ellos. Hemos podido incluso ver en la televisión como el presidente de la Confereración Hidrográfica del Ebro ha asegurado que él estaría encantado de "limpiar" el río pero que no le dejaban. Los ecologistas a los que no hacen caso jamás se lo impiden, al parecer. La foto del encabezamiento muestra la riada. ¿Hay alguien que crea que quitando grava del fondo y  broza y árboles de las orillas toda ese agua pueda caber dentro del encauzamiento?.
            Nada más lejos de la realidad. La ausencia de vegetación provocaría una mayor velocidad de la corriente y por lo tanto una mayor fuerza erosiva forzando al río a ser mucho más agresivo en las curvas. Si las defensas son destruidas con la altura que lleva el agua en las avenidas actuales,  ¿Aguantarían mejor con cuatro o seis metros más de altura?. ¿Podemos imaginar el desastre que implicaría la rotura de una defensa de esas dimensiones?. Las defensas no es necesario que sean desbordadas, en las curvas donde la velocidad en tan bestial se pueden erosionar y socavar con mayor facilidad. Los problemas han crecido al tiempo que las defensas han proliferado a lo largo de toda la longitud del río.
            Es pues contraproducente en el caso de las inundaciones la velocidad del río, ya que a mayor velocidad, mayor daño. En el caso de que un río entre en un pueblo, no es lo mismo que lo haga de forma lenta dejando barro, a que lo haga de forma rápida llevándose las casas y el suelo sobre el que se asientan. Un río “limpio” alcanza mayor velocidad multiplicando su acción erosiva, tanto erosionando las motas como socavándolas al multiplicar su velocidad en las curvas.
           La polémica aumenta de tono cuando se esgrime que el dragado y la limpieza son inaceptables medioambientalmente, que lo son. Una persona que ve como se pierde su casa, y su medio de vida, lo último que está dispuesto a oír es que el remedio que le "venden" los políticos no se ejecuta por que se quiere dejar el río para los chopos y los patos por culpa de los ecologistas. Al parecer el río se desborda por que los ecologistas no dejan "limpiar el río".
          En primer lugar, hay que decir que algunos pueblos están situados en unas tierras fértiles y ricas pero que tienen un precio. El estar cerca del río sucede que con cierta periodicidad se vean inundadas. Habrá riadas que no llegarán al pueblo y habrá otras, que serán menos, que lo anegarán completamente. La solución que se ofrece es la construcción de defensas frente a determinados caudales, dragados y limpezas. Las defensas provocan que al darse una riada que no se puede extender horizontalmente, esta sube en altura en el espacio disponible lo que añadido a la fuerte corriente, provoca riesgo de rotura. Este riesgo aumenta si se ha "limpiado el río" pues aumenta la velocidad de la corriente, y todavía más si se ha dragado, ya que el caudal que circula constreñido es algo mayor, por lo menos la primera vez.
           No se puede evitar la inundación, pues el caudal no se puede evitar, es evidente, que si se pudiera se habría hecho. Lo más razonable, es dar los pasos por orden de prioridades. Primero, y asumiendo que estamos dentro del río, lo que debemos de proteger por encima de todo son las viviendas. Luego las defensas es lógico destinarlas a proteger los núcleos urbanos. Si no queremos que se inunde el pueblo, lo lógico es evitar que lleguen las aguas hasta él, pero al no poder ser eliminadas por arte de magia, habrá que permitir que vayan a otro lugar. Hay que favorecer que se inunden los cultivos. Pero no de cualquier forma. Una inundación a gran velocidad destroza todo a su paso. La riada ha de ser poco destructiva y para ello ha de ser frenada por los bosques. Una vez anegados los cultivos, no debe de haber impedimento para que el agua  del cultivo retorne al río pasada la riada, evitando que permanezcan anegadas las tierras demasiado tiempo pudriendo las plantas. Las tierras que se inunden con mayor peiodicidad han de tener cultivos más tolerantes a las riadas que las más alejadas.
           En la foto de la derecha, que es de un pueblo de la ribera del Ebro próximo a Zaragoza, vemos como se trata de proteger el pueblo con motas y escolleras. Al  encauzar el trazado del río, se provoca un aumento de la altura en las riadas que acaban estando dos metros por encima del nivel del pueblo lo que provoca un gran riesgo en caso de que se reviente la mota que hay que decir se encuentra en un lugar bastante desfavorable. En las zonas de la foto indicadas con letras, el río tendería (con el tiempo) a cortar los meandros como en la foto de más arriba a la izquierda, pero lo constreñido del cauce y las defensas se lo impiden. En el caso de que se retiraran todas las defensas excepto en el caso del pueblo, el río recuperaría su dinámica y tendería con el tiempo, a cortar el meandro en las zonas A, B, C, y D.  Es prioritario que lo haga en A, y hay que favorecerlo facilitando que incluso con caudales no demasiado intensos en esta zona, el río tienda a cortar el meandro para que finalmente el río se retire del pueblo al que amenaza gravemente, pues a pesar de las defensas la evolución probable viendo las fotos, es que corte en B, con el problema que esto significa.
Facilitar el corte de este meandro A, podría ocasionar el abandono del meandro antes de la próxima riada violenta, dejando el pueblo de sufrir la amenaza del río con una corriente tan violenta y permitiendo que la defensa se construya algo más alejada del pueblo.
         

En las diversas inundaciones, ya vemos que el río está intentando cortar el meandro en la zona B. Si se facilita el corte del meandro en A dejará de intentar cortarse en B con tanta insistencia, pues una de la curvas queda inactivada, ya que si esto ocurre, el río acabará más cerca todavía del pueblo, puesto que discurrirá por la zona norte del mismo, justo en la zona B. Al ser eliminadas las defensas también en la zona D, y si se facilita igualmente la inundación, el río tenderá a cortar igualmente el meandro de forma que se retiraría el río del pueblo dejando dos lagunas (galachos) en  las antiguas curvas, tal y como vemos en la foto de la izquierda. Eso no evitaría que en posteriores avenidas el pueblo llegase a anegarse totalmente o en parte, pero de forma mucho más lenta y controlada, aunque se podrían construir defensas más alejadas que comprometan menos la viabilidad del pueblo. Estas acciones, que sólo son un ejemplo de como se podría gestionar una "zona caliente" como ésta donde los habitantes han debido ser evacuados, se han de adoptar a lo largo de toda la cuenca, ya que cada vez que el río pasa por una zona sin desbordarse, baja más rápido a la zona inmediatamente inferior provocando los problemas que todos conocemos. 
              Es un hecho comprobado a lo largo de estos últimos años que las defensas no han impedido que las inundaciones se sigan produciendo en aquellos lugares en los que históricamente se han producido siempre. Las defensas que finalmente no han podido impedir las inundaciones, han impedido en cambio que las aguas de las inundaciones vuelvan al río una vez que baja el nivel del mismo, siendo culpables de la pérdida de cultivos. En Zaragoza, a pesar de que no se ha desbordado tanto en la ciudad, no son pocos los inmuebles con garajes o bajos inundados "lejos del río". Algunos de estos inmuebles se han quedado sin suministro eléctrico y algunos más sin ascensor. Todo por no entender que el río es más que lo que vemos, que está bajo nuestros pies y que no podemos ignorarlo.
              Con este breve bosquejo de lo que podría ser otro tipo de gestión no basada en las defensas y los dragados, sólo pretendo que se abra el debate. Existen científicos en esta tierra que podrían dotar a estas pocas líneas de un contenido fundamentado y con el correspondiente rigor como para que el resultado fuese que las personas sufriesen menos además de que el río volviese a ser un río y no un monstruo imprevisible como hoy.      
             Espero que no haya quedado demasiado farragosa la entrada y que se entienda que la he realizado desde casa, que no he hecho mediciones ni nada por el estilo y que un trabajo científico cuenta con el rigor necesario como para que se establezca donde colocar las defensas que sean necesarias, cuales hay que eliminar, y por donde y hasta donde se debe dejar que el río se mueva y desborde. Sólo pretendo que tras leer ésto, alguna persona que defienda que las inundaciones que han sumido a tanta gente en la desesperación crea que pueden ser gestionadas de oro modo y escuche a aquellos científicos expertos en dinámica fluvial con cuyos conocimientos se pueda llegar a cambiar esta situación. Al fin y al cabo... yo sólo soy el grumete de este barco.
            En otra entrada trataré de ofrecer la visión de un naturalista que justifique el no al dragado y de la explicación de por qué hay que preocuparse más de los encauzamientos que de las islas de gravas tan valiosas, necesarias y típicas del trazado de nuestro río en esta zona media. Como despedida, imagen de satélite de la riada.