domingo, 22 de septiembre de 2013

Pegote de barro con vida interior.

Creo que todos habréis tenido ocasión de contemplar nidos de avispa alfarera Sceliphron sp. Aunque quizá no todos sepáis lo que eran. El aspecto que presentan estos nidos, es el de un pegote de barro que aparece en una pared o en una piedra. Si el nido está sin terminar o si las avispas han salido ya de su cámara de cría, en un lado del pegote de barro aparecen unos agujeros de unos tres o cuatro milímetros de diámetro.
El nido no se construye de una vez. La avispa fabrica en primer lugar un sarcófago con las paredes más delgadas de lo que luego serán las definitivas cuando vaya agregando otros a continuación. Cuando el sarcófago está terminado, la avispa va de caza. Deberá de capturar la comida que permitirá el desarrollo de sus hijos. Un problema se presenta a la avispa. Las larvas quedarán en el interior del sarcófago totalmente encerradas y no podrá aportar comida fresca. Si la comida permanece un tiempo hasta que la larva se la coma, esta se secará y se quedará inservible.
La solución que ha adoptado la selección natural para este problema parece un tanto cruel a nuestros ojos. La laboriosa avispa, una vez concluye el sarcófago sólo a falta de poner el tape, empezará a buscar las presas adecuadas. Cuando encuentra alguna, se deja caer en un rápido vuelo para capturarla. Una vez sujeta a la presa con sus patas, le pica con su aguijón. La presa no muere con esta picadura, sino que quedará aletargada pero viva durante mucho tiempo. Esta presa será introducida en el sarcófago. No sólo aportará una presa al sarcófago. Dependiendo del tamaño de la captura, aportará más o menos hasta que lo llene por completo. Después colocará un huevo y tapará el sarcófago con más barro. Cuando la larva emerja del huevo, tendrá la cantidad de alimento necesario para completar su desarrollo, y el alimento se mantendrá fresco hasta el fin ya que no está muerto.
Algunas especies de avispas se especializan en capturar orugas. De hecho, el duro trabajo que suponía para una avispa cargar con la oruga que había capturado una tarde de agosto, me dio la idea de escribir esta entrada. Tan grande era la captura, que la avispa se vio arrastrada al suelo. Imposibilitada para el despegue, no se dio por vencida, y trepó a una rama para desde cierta altura emprender de nuevo el vuelo. Fue imposible hacer foto del momento y traérosla aquí. Era inevitable recordar aquella escena de los documentales de naturaleza “El Hombre y La Tierra” donde un águila real descendía por un valle con un cabritillo en sus garras.
Más meritorio es el trabajo de otras avispas, que además de cargar con “equipajes” igual de considerables, tienen la arriesgada costumbre de cazar arañas. Los sarcófagos de estas aparecerán repletos de arañas paralizadas del mismo modo que otras avispas paralizan a las orugas. (Foto izquierda)
De las diversas especies de avispas alfareras, a mí la que más curiosidad me despierta es la avispa alfarera propiamente dicha, perteneciente al género Eumenes sp. (foto abajo). Esta construye auténticas ánforas redondas, con cuello y un reborde superior que no tienen envidia a las vasijas que fabrican nuestros alfareros. El reborde de la boca sólo aparece en aquellas ánforas que no tienen huevo dentro. Una vez el ánfora está llena de oruguitas, la avispa pone un huevo y aprovecha el reborde para construir el tape de modo que el ánfora pierde similitud con las que fabricamos nosotros. Los franceses llaman alfarera a esta especie y albañiles a las otras, denominación algo más propia si queremos, ya que el resto de especies si bien trabajan el barro no lo hacen con la pericia de esta avispa alfarera.
En el caso particular del nido que ilustra el encabezamiento de esta entrada, podemos advertir que una de las celdas presenta un agujero más pequeño que el resto. Esto se debe a que de esa celda no ha sido la avispa albañil quien ha emergido, sino una avispa cuco.

Las avispas cuco son un grupo de avispas de la familia Chrysididae que conocemos como cleptoparasitoides. Este tipo de parásitos, se alimentan de las despensas que otros preparan para sus larvas, no sin antes eliminar al legítimo porpietario de esas despensas. Concretamente, suelen parasitar los nidos de otras avispas solitarias como las avispas alfareras.
Las avispas cuco, depositan un huevo en la celdilla cuando esta no está llena de presas al completo. Cuando la larva emerja del huevo, hecho que ocurre antes de que lo haga la larva de avispa alfarera, lo primero que devorará será el huevo de la avispa alfarera. Después podrá alimentarse con las presas que ya no consumirá la infortunada avispa. Debido a su menor tamaño, el agujero de salida del insecto también es menor, cosa que podemos comprobar en la foto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario