domingo, 9 de junio de 2019

De gente y oficios del pasado...


               
Sabeís algunos que estamos en proceso de rehabilitar una vivienda antigua en Zaragoza. La vivienda donde estamos ahora será expropiada para construir una urbanización. Una situación como la de las películas americanas de especulación y políticos malvados, aunque ésta no tendrá un final feliz. Sólo es una historia de lucha y trabajo. Las casas antiguas en este lado de los Pirineos se suelen derribar para construir otras con técnicas modernas y materiales que permiten una mayor rentabilidad al constructor. Queremos que ya que estamos trabajando tanto, y que la casa es antigua, cuente algo de la historia de aquellas personas que antes que nosotros trabajaron duro.
Lo primero que hicimos fue intentar saber la antigüedad de la vivienda. En el registro de la propiedad obtuvimos una copia del documento de primera inscripción en 1866. También cotejamos la antigüedad de los maderos de las vigas del suelo gracias al trabajo desinteresado del dendrocronólogo Jesus Julio Camarero, que echó un vistazo a rodajas de esos mismos maderos y cotejó las fechas mediante la medición de los anillos de crecimiento, arrojando una fecha aproximada de corta de los citados maderos acorde con la de su inscripción.
Los maderos antiguos que retiramos de los almacenes, presentan en sus extremos la inconfundible huella de aquellos que eran talados durante el invierno y transportados en la primavera en nabatas o almadías.  Las “proas” de barco del extremo se completan con dos agujeros por los que se pasaban ramas de salgueras (Salix sp.) que unían los maderos entre sí formando la balsa o nabata. A estas ramas flexibles, de sauce que se retuercen para que alvcancen resistencia y flexibilidad en el Pirineo Aragonés las llaman “berdugos”. La nabata, que podía estar constituída de varias longitudes de troncos, es decir, que llevaba empalmadas varios grupos de troncos en sentido longitudinal, era gobernada con remos, que a su vez hacían las veces de timón.
Para recordar aquellos trabajos, hemos recuperado los extremos de las vigas desechadas que harán las veces de canetes sobre los que apoyamos las vigas del porche. Así pues, quedarán expuestos para que se vean las puntas de los maderos con los agujeros por los que se pasaban los “berdugos”.

En el tejado de la casa, hemos encontrado otros “tesoros”. Hasta 17 de las vigas empleadas, son los maderos que se emplearon como remos. Aunque tienen los extremos cortados para adaptarlos a la medida necesaria, se aprecia la parte aplanada a golpes de hazuela que hace las veces de pala de remo. También se aprecia el estrechamiento progresivo hacia la parte que agarraba el nabatero y lo principal, lo que me dio la pista final, las muescas en la parte central del remo que servían para colocarla sobre los dos palos verticales en los que se sujetaba el remo, atado también con ramas de salguera.


En la foto de la izquierda vemos con detalle las muescas que se le hacían al remo para que encajase entre los dos palos verticales de los extremos de la nabata que eran después atados con salgueras. Estas muescas evitaban eque el remo se deslizase longitudinalmente y o bien se saliese más trozo por la popa, o se viniese tan hacia la proa que no fuese efectivo el trabajo dentro del agua. Esta forma de fijación se ve con detalle en la foto que encabeza la entrada, procedente de wikipedia y que ilustra unos nabateros del Río Gállego o Galligo, como se denomina en la zona.


No queríamos que tanto trabajo y tanta historia quedase en el olvido. Ahora que ya no se construye con maderos, sino con vigas, queríamos que nuestra nueva vivienda, muestre parte del trabajo que otros realizaron. Personas a las que no conoceremos, hace 150 años, trabajaron duro, como nosotros ahora. Intentamos conservar su memoria…

miércoles, 1 de mayo de 2019

Operación patitos.


El pasado sábado 27 de abril, al salir a la calle, en la acequia que hay justo delante de nuestra casa, había una pata ( Anas platyrrhynchos) con seis patitos recién salidos del huevo a los que Jorge Serrano les hizo la foto que encabeza esta entrada. Esto suponía un problema, ya que los patitos no podían salir de la acequia, y estaban a punto de quitar un entibo (pequeña presa realizada con tablas en la acequia con el fin de desviar el agua hacia un campo para regarlo). Esto supone un aumento considerable del caudal. Los patitos serían arrastrados aguas abajo donde existe un sifón muy profundo que pasa por debajo de la autopista y posiblemente la pata habría perdido a su prole. Había que actuar pronto, capturando a la pata con sus patitos para llevarla a otro lugar, pero la posibilidad de que la pata huyera y dejara a los patos era un riesgo. Decidimos que en vez de capturar a la pata, lo mejor sería que se capturase sola. De este modo, abrimos una tajadera (compuerta deslizante que permite la entrada de agua a un campo) y tras ella pusimos un transportin de mascotas. Paseando tras la pata y sus patitos, que se desplazaban a lo largo de la acequia, al llegar a la altura de la tajadera abierta, al ver una escapatoria los patitos se introdujeron dentro y la pata inmediatamente después.
 Cerramos el transportin, pero en último momento un patito se salió escondiéndose entre la vegetación del campo, que era una maraña de zarzas (Rubus ulmifolius), cañas (Arundo donax), carrizos (Phragmites australis) y una gran cantidad de herbáceas.
Fuimos para casa, cerramos el transportin con cuerdas y después lo pusimos en las proximidades del lugar donde se había perdido el patito, de modo que él fuese sólo hasta el mismo, dentro del cual estaba la madre y sus hermanos. Al principio, los patitos piaban, que era la intención, para que el fugitivo acudiese a la llamada de sus hermanos, pero una advertencia de la pata fue suficiente para que estuviesen el resto del tiempo en silencio. 




Quedó Belén de guardia para capturar al patito si aparecía antes de que fuese visto por alguna urraca (Pica pica) que pudiera capturarlo. Mientras, los demás nos fuimos a comer. El patito salía a un pequeño charco de menos de un metro cuadrado, se bañaba y nadaba, pero cuando iba a ser capturado se escondía rápidamente y era imposible de localizar. Cuando comimos, Quique y Lucía hicieron el relevo y Belén vino a casa. Yo me acerqué con una red, pero Quique vio al patito en un hueco y lo capturamos a mano. 







Una vez toda la familia en el interior del transportín los bajamos al río Gállego donde puestos en libertad, esperamos que lleguen todos a la edad adulta. Mi sobrina Marta hizo un vídeo del momento de la suelta...

lunes, 1 de abril de 2019

Las urracas se mudan de casa...

Estas ultimas semanas, con la llegada de la primavera, las picarazas o urracas (Pica pica) están confeccionando un nuevo nido. Lo empezaron hace unos diez días, cuando volvió el agua por las acequias y pudieron hacer acopio de barro. El año pasado, hicieron su nido en una falsa acacia (Robinia pseudoacacia). Ahí criaron a sus polluelos que estuvieron volando por la zona hasta su independencia. Este año, parece que llevan intención de traer al mundo a sus pequeños sobre el platanero de sombra (Platanus hispanica) que está al lado.
Lo curioso es que más que construir un nuevo nido, lo que hacen es mudarse. Utilizan gran parte de las ramitas del año anterior para fabricar el nuevo.
Comienzan poniendo pegotes de barro sobre una horquilla del árbol y colocando ramas entrelazadas con el mismo, de modo que una parte del nido es muy fuerte, siendo un cuenco que está sujeto por el barro y las ramas al propio árbol. Este cuenco, será forrado por el interior con materia vegetal más suave de modo que sea confortable a los polluelos. Por el exterior, un montón de ramitas se suman a las que asoman de la copa de barro haciendo el conjunto muy firme. En alguna ocasión, y esta es una de esas, el nido aparece un ramas a modo de tejado, que suelen ser de plantas
espinosas, como podemos ver en la fotografía que encabeza el post.


En estas fechas ya casi está terminado, y podemos ver arriba a la derecha como el nido del año anterior ha quedado reducido a la copa de barro y unas pocas ramas que ya no van a desmontar más, estando todo el volumen de ramitas que todavía presentaba el nido antiguo formando parte del nuevo.
En la fotografía de la izquierda, vemos como se aprecia el considerable volumen del nuevo nido comparándolo con el reducido tamaño del nido viejo, que está reducido a las dimensiones aproximadas de la copa de barro inicial.

miércoles, 27 de marzo de 2019

Maqueta del HMS BEAGLE



Por fin y gracias a la convalecencia de una operación, he terminado mi maqueta del HMS Beagle que adquirí por internet. Andaba ya descatalogada y la encontré sólo de segunda mano, pero estaba completa. Un contratiempo sufrí y es que Quique, mi hijo mediano la comenzó a montar antes de pintarla. Pintarla con bastantes piezas montadas fue un aventura, pero ya está aquí. He de admitir también que si Quique no la hubiese comenzado, quizá estaría todavía en su caja de cartón y sin empezar, así que realmente tengo que agradecérselo.
Él tiene comenzado una en madera un galeón, mucho más bonita, grande y difícil que este pequeño barco, cuyo casco no supera los 35 cm de largo.  Ahora le fabricaré una urna de cristal donde guardarlo a salvo del polvo y para poderlo exponer cuando vuelva a preparar alguna exposición con la temática de la evolución mediante la selección natural.

El Beagle fue el barco en el que Darwin realizó su viaje alrededor del mundo y donde recopiló el material y las observaciones necesarias que tiempo después le harían pensar en  que la selección natural que se producía en la vida cotidiana, permitía sobrevivir a aquellos seres mejor adaptados, que podían reproducirse en mayor número y muchos otros quedaban en el camino de la lucha por la existencia. Hoy se empiezan a conocer algunos de los mecanismos que producen esa variabilidad y la aparición de modificaciones que en algunos casos determinados pueden llegar a ser beneficiosas y así preservadas. Pese a ello, el mecanismo que preserva a unos sí y a otros no, sigue siendo como entonces, la selección natural. Enfermedades, catástrofes, sequías, inundaciones... todas estas dificultades que la vida pone a cada uno de los seres vivos, supone un camino de obstáculos cotidiano que es la aventura de vivir. Lógicamente de poco sirve que una trucha nade un poco mejor que otra, o que sus huevos sean más resistentes, o que su mucosa de la piel le proteja mejor de las infecciones si se seca el curso de agua en el que habitan. Esta situación, que la vida en La Tierra y la existencia misma del ser humano sea también y quizá en mayor medida fruto del azar, es lo que hace tan valiosa la existencia de todas y cada una de las especies que con nosotros viajan sobre este planeta, dispuestas tan sólo en una delgada capa superficial del mismo, la biosfera, a velocidades de vértigo en el espacio inmenso del universo. Viaje que transcurre en una aparente e inmensa soledad...


martes, 22 de enero de 2019

el banquete del gato doméstico

El pasado lunes, recorriendo la pradera de césped de la piscina municipal donde trabajo me topé con los restos del banquete de un gato doméstico (Felis catus). La ausencia de viento y lluvia esa mañana hacía que los restos se encontrasen frescos y sin alterar, así que podemos centrarnos en los detalles. En la fotografía superior, apreciamos un grupo de plumas. En primer lugar, nos permiten identificar la especie de la víctima, que en este caso se trata de una tórtola turca, (Streptopelia decaocto). Las plumas están muy agrupadas debido a que no hacía viento durante el desplume. No obstante vemos como aparecen algunas plumas agrupadas. Tanto algunas de las que cubren el cuerpo, como es el grupo que se encuentra más arriba en la foto, como las de las alas y cola.

En primer lugar nos fijamos en el grupo de plumas que aparece marcado con el número uno en la fotografía que encabeza la entrada.



Una mirada a las puntas de los raquis de las plumas de la cola, nos muestran como estos aparecen cortados. Esto se debe a que los gatos y otros carnívoros, no arrancan las plumas, sino que los cortan pos su base. Luego si en otra ocasión encontramos plumas tratadas de este modo, podemos asegurar que han sido arrancadas por un mamífero y no por un ave. Es decir, los cañones cortados tan sólo informan de que un ave ha sido muerta por un carnívoro sin especificar.


En segundo lugar, nos fijamos en el grupo de plumas que aparece marcado con el número 2. Se trata de las plumas de las alas.

Vemos que aparecen los raquis también cortados, pero no siempre puede ser así. Lo que invariablemente es siempre igual en este caso es que las plumas más largas, las primarias aparecen todas juntas y con ellas las cobertoras como estaban cuando el ave estaba en vida, y es que la punta del ala está cortada, conservando los huesos y la carne en algunas ocasiones. Cuando encontramos extremos de alas tratados de este modo, aunque no encontremos nada más porque el viento ha podido llevarse el resto de las plumas, podemos asegurar que nos encontramos ante los restos del festín de un gato doméstico.