jueves, 5 de marzo de 2026

Ya llega la primavera

 Ya llega la primavera. El final del invierno ha sido muy húmedo y no permitía realizar las tareas que este año tenía encomendadas en el bosque-jardín. Ya era imperioso el bajado de las cajas nido para limpiarlas y darles una mano de lasur para protegerlas de la humedad. El estanque ya empieza a estar pletórico de vida, aunque no he retirado aún las hojas que han caído del platanero (Platanus hibrida). Se oyen algunas ranas (Pelophylax perezi), y el primer día que vino viento del sur, más cálido, ya tuvimos coro nocturno. Los tritones palmeados (Lissotriton helveticus) andarán ya en celo, pero será necesario salir por la noche para verlos.


Esta accidentada primavera y verano de 2025, no hemos podido estar atentos a lo que ocurría fuera de la casa. Los árboles desnudos durante el invierno nos dan alguna pista de animalicos que han estado reproduciéndose en el bosque-jardín aunque no lo hayamos visto en su tiempo. Hemos visto los restos de un nido de oropéndola (Oriolus oriolus) y otro de moscón, (Remiz pendulinus). En la limpieza de las cajas, hemos encontrado pasando el invierno hormigas carpinteras (Crematogaster scutellaris), en algunas de las cajas, como vemos en la foto. Al hacer un día fresco no me han mordido, porque enseguida que se les molesta, levantan el abdomen y se disponen a morder sin compasión. No creo que sean buenas compañeras de nido, dado que son algo agresivas.



Quien marca el principio de la primavera son las verónicas (Veronica persica), que vemos en la foto y el sauce cabruno, (Salix caprea) que se llena de abejas y abejorros para recoger los primeros pólenes. Y contrariamente a lo que esperamos, son los ciruelos quienes florecen antes incluso que los almendros entre los frutales. Las flores se van tornando a lo largo del año de modo que ofrecen polen suficiente para los insectos y de este modo, mantenemos una buena población que nos asegure la polinización de las judías y calabacines, así como los frutales.



Este año, hemos hecho una poda de ramas bajeras, que se conoce como refaldado. El objetivo, no ha sido tanto el de facilitar el corte de la hierba como el de favorecer la llegada de más luz al suelo y los arbustos. De este modo, el arbolado ocupa el piso de vegetación superior dejando los primeros metros desde el suelo a los arbustos. Las ramas servirán de leña, pues algunas son más gruesas de lo que me gustaría haberlas dejado crecer. Una rama de 10cm de gruesa es ya demasiado, pues tarda más tiempo del deseable en cicatrizar la herida, pero no hemos tenido opción, al ser imposible haber acometido la poda el año pasado. La poda no es una buena práctica para la conservación del arbolado, por lo que lo recomendable es no hacerla. Sólo en casos de ramas que se han tornado molestas al incidir sobre cables o fachadas o que impiden el paso a los vehículos. En nuestro caso, no es ninguno de los anteriores y optamos por dar paso a la luz. La poda de los frutales, tiene otro objetivo, que es el de facilitar la recolección y la maduración homogénea de todos los frutos, al estar expuestos al sol con copas abiertas en forma de vaso. Nosotras no hacemos eso. Nuestros frutales son árboles en primer término y productores de fruta en segundo. Tampoco les hacemos tratamiento fitosanitario ninguno.

Vuelven las aves que se fueron a pasar el invierno lejos o se van quienes lo pasaron con nosotras. Reflexionando sobre los viajes de los animales que vienen y van, prepararé un viaje sobre los emigrantes y como la emigración es un motor clave de la biodiversidad y la evolución. Y hablo de emigrantes, aquellos animales que abandonan su patria para siempre, no de los migratorios cuyos movimientos son estacionales.