sábado, 18 de julio de 2026

Y llegaron los incendios

 


El tema de los incendios es un tema bastante espinoso. Tanto como el de las inundaciones. Surge una especie de odio cruzado ante la impotencia que supone enfrentarse ante la vulnerabilidad cuando la naturaleza desata su fuerza. Se dice que los incendios se previenen en invierno. Realmente, los fuegos se previenen evitando que se inicien. Y existe un problema, porque siempre se habla del proceso posterior y no por el inicio.

Aproximadamente el 4% de los incendios se producen por rayos. Esos, son inevitables. Los rayos, caen sobre los árboles y pueden llegar hasta el suelo. Allí pueden iniciar un fuego, pero no necesariamente de forma inmediata. Un fuego puede prosperar quemando humus o una raíz, por el mismo mecanismo que se usaba para producir carbón vegetal. Pasado un tiempo, que puede ser de horas o incluso días, encuentra un lugar por el que le entra oxígeno y brota la llama. Así se produjo el incendio de Riglos hace bastantes años, y parece que también el que ahora mismo arde en el entorno de Plan o la Peña montañesa. Arriba, imagen de un pino que muestra la herida provocada por la caída de un rayo en el entorno de Riglos. 
 
La mayor parte de los incendios, tienen origen en las actividades humanas. En este tipo de incendios, es donde se puede hacer la prevención. Recuerdo en una ocasión ir al monte, y aparcar el coche. Al salir, vimos arder la hierba tan sólo por el contacto de la hierba seca con el tubo de escape caliente. No hizo falta chispa. Apagamos el fuego, y volvimos a casa. Lo primero pues, es prescindir de todas aquellas actividades que no son necesarias y que son totalmente prescindibles. Al monte, habrá que ir a pie. Responsabilidad.
 
 


Se producen incendios intencionados por actividades ganaderas en toda la cornisa cantábrica.
Primero, porque si prolifera el arbusto, pierden la subvención de la PAC y quieren mantener los pastos y las subvenciones. Y segundo, porque es más cómodo esperar el período propicio, meterle fuego al monte, huir y esperar a que después salga la hierba. Con salir a la tele a decir idioteces sobre lo sucio del bosque y que la ganadería "limpia el monte" es suficiente. La pregunta: si la ganadería limpia el monte ¿para qué necesitas pegarle fuego al monte?. Porque la ganadería cambia el monte. Y selecciona las plantas que no son apetentes para el ganado que proliferan más. Más que leer, basta con ver con la impunidad que salen en la tele a decirlo. Se puede acceder al fragmento aludido en el enlace Tito Rojo en la tele. Estos incendios son evitables. Además los produce la persona interesada, porque nadie va a meterle fuego al monte si no tiene un beneficio. Con sacar lo quemado de la superficie pastoreable y recuperarla como forestal, es más que suficiente para evitarlos. Si hace falta quemar como modo de gestión, lo deben hacer los técnicos y contando con medios necesarios para hacerlo. No irresponsables que arriman mechero y se piran. Si le fuego se extiende a algún bosque aledaño, cosa de haberlo, podrán pastorearlo después. todo son beneficios. Los fuegos intencionados, deben de llevar detrás la investigación y sanción oportuna, además la inhabilitación para el oficio. Esta actividad se mantiene por intereses políticos.  

Después se producen incendios no intencionados por inconsciencia o por la imposibilidad de actuar cuando se produce, porque en según que circunstancias, apagar un fuego, aún pequeño, es materialmente imposible sin medios adecuados. Y aquí es donde se puede actuar de modo preventivo. 

Trabajos que producen chispa, como desbroces con cuchilla en cunetas y zonas de hierba alta, no se deben de realizar cuando existe un determinado riesgo de incendio. Y en el caso de las cunetas, nunca sin una cuadrilla con una cuba detrás. Estos requisitos, que corresponden al ámbito de lo público, no tienen excusa posible.  

Otro aspecto, es el de las actividades agrícolas. Existe una necesidad que no se puede evitar. Comer. El sector agrícola es un sector estratégico como la gestión de la naturaleza y el agua. No se puede abandonar a su suerte. Y la cosecha del cereal, coincide con la época más sensible a los incendios. Es en este aspecto en el que se debe de realizar la prevención de incendios. Como evitar que un incendio fortuito de maquinaria se traslade a otros cultivos y al monte en general. Y la administración no se puede escudar en prohibir la cosecha en un momento determinado. Más que nada porque es una solución puntual y chapucera. Nuevos tiempos, requieren nuevas estrategias. 

Existe la creencia y se dice mucho, que los incendios surgen porque ya no hay ganado en el monte. Para entender las situación cambiante, habrá que echar mano de los datos de los que se disponen. El número de hectáreas quemadas ha disminuido considerablemente desde hace 50 años. Aportamos un gráfico que habla por sí mismo. El año 2025, un año que consideramos especialmente negro con los incendios en el oeste peninsular, sería uno más en la serie si se consideraran las décadas de 1980-1990.

Igualmente, si miramos la evolución de la ganadería, no encontramos  una correlación sobre abandono de la ganadería y los incendios, como se asegura. El siguiente gráfico nos muestra que si bien hay un alza brutal del ganado porcino. el resto de la ganadería se encuentra en una situación más o menos estable al menos hasta hace 20 años.

También es cierto que la ganadería no necesita patear kilómetros y kilómetros para encontrar comida, pudiendo ser suplementado el alimento con piensos y forraje deshidratado en paca o en cartucho. 

 

 

Sí que encontramos en cambio una diferencia considerable en la superficie forestal de España. Como vemos, la zona arbolada ha crecido mucho en los últimos 50 años, más de 1/3. Si vemos la relación, se comprueba fácilmente que si aumentan los bosques, debe de aumentar también por fuerza la superficie afectada por incendio forestal, cosa que no ha ocurrido

Aquí hemos de tener en cuenta la aparición de los bomberos forestales. Luego una medida adecuada y comprobada, es la necesidad de aumentar el número de efectivos y medios para combatir los incendios.

Entre 1950 en 1980, sólo en cuatro años se sobrepasaron los diez días con 20ºC de temperatura mínima  por la noche en Zaragoza. Actualmente el promedio se encuentra en 30 días anuales y hay récord de 54 días. Actualmente se producen incluso noches tórridas, en las que la temperatura supera los 25ºC. Este es un factor nuevo. Y antes sucesos nuevos, se requieren mecanismos nuevos. Así pues, contamos con más bosques, de mayor calidad y con unas condiciones climáticas nuevas. La mayor calidad de los bosques, nos ha de tranquilizar en el aspecto de la perpetuidad de los mismos. En un bosque estructurado, un incendio no es una catástrofe sino un episodio más de la vida de un bosque. Los ojos expertos, cuando visitan un bosque determinado, pueden ver las cicatrices de incendios ocurridos varias décadas antes. En 1995, en Zuera se produjo un tremendo incendio que se llevó 4000 hectáreas de bosque. Hoy, todo cubierto de nuevo por la vegetación forestal, muestra las cicatrices de la lamentable actuación de aclarado en fajas sobre monte natural, una actuación peor que el propio incendio y la diferencia de edades de los pinos, los que sobrevivieron y que ahora tienen 30 años más y los que surgieron, todos en un rango muy cercano de edades.

 Así pues, hay que trabajar para que la cosecha no sea una actividad prohibida, porque es un sinsentido, sino cautelosa, para evitar los incendios. Vemos a los agricultores salir a labrar cuando se produce el fuego. La realidad es que se podía haber labrado justo después de cosechar. No todo el campo, pero sí una ancha franja en torno a las zonas aledañas que conectan con otros cultivos y el bosque. Aunque un cortafuegos, no suele servir en un incendio grande sí que puede hacer ganar un tiempo precioso antes de que pase a tener grandes dimensiones. Al ser esta actividad una actividad de interés general, debe estar costeada por la administración dentro del programa de prevención de incendios. Al fin y al cabo, una vez cosechado, el agricultor no tiene necesidad de labrar el campo hasta cuando toque, y el incendio, una vez cosechado, no afecta a la productividad del terreno agrícola. Así pues, es necesario hablar y decidir como se va a retribuir esta actividad.

El incremento de bosques, requiere el aumento de quienes lo vigilan. Y esto no tiene medias tintas. Quien no defiende esta medida, que es precisamente la salvaguarda del interés general, no busca el interés general sino el suyo propio a través de beneficios particulares. Su programa electoral no es digno de tenerse en cuenta.  

La limpieza del bosque es un despropósito. La intervención en un bosque sólo tiene sentido si se produce un aprovechamiento planificado del mismo. Se pastoreará si hay pastor que lo haga, y en la forma que se estipule, pero para prevenir el incendio, no es el bosque donde hay  que actuar, sino en los motivos que lo inician. El bosque no necesita que lo apaguemos, somos nosotros quienes queremos apagarlo. Si queremos que tras un incendio, que es seguro que se producirá se regenere por sí mismo desde el mismo momento en el que ardió, hay que facilitar su biodiversidad y que los diferentes estratos y elementos están presentes. Una repoblación necesita que se quiten árboles, sí. Pero para introducir otros y arbustos que le den la resiliencia necesaria. Se hablan maravillas de los "bosques" de algunos lugares, que tan sólo son lugares de producción intensiva de madera de pino.

Es necesario, seguro que sí, evitar vegetación que provoque que un incendio llegue al pueblo, pero también para que un incendio salga del pueblo por alguna actividad humana descuidada. Los incendios, no se producen en los despachos, que dice alguna persona sin criterio ninguno. Los incendios se  producen en el monte. Y es allí donde hay que evitarlos. Lo que se produce en un despacho, es la falta de contratación de medios de extinción y de dotación presupuestaria de medidas preventivas. Y lo que se vota de forma masiva, es a quien precisamente actúa en este sentido. Sí que hay responsables. Y no sólo es el dueño de una empacadora.    

 


domingo, 3 de mayo de 2026

Las migraciones, motor de vida.

 


    Es un “tema de moda” este de las migraciones. Los movimientos fascistas en pleno auge, al mismo tiempo que sobreviene el colapso de la civilización globalizada, se dedican a hacer grupo identificando a “los diferentes” como una amenaza. Pero… ¿es la migración un fenómeno tan extraño y perjudicial?.

    La migración es un fenómeno natural que ha permitido la evolución, la diversidad biológica y la construcción del mundo en el que vivimos. No es exclusivo del ser humano El ser humano es exclusivo en  la posesión de un gran cerebro y manos hábiles con pulgar oponible además de poseer un tacto fino. Estas cosas son las que nos dan nuestro particular modo de ser como seres vivos. Otras cosas son comunes con otros seres vivos. Si vemos la dispersión del ser humano en el planeta, lo que se comprueba es la efectividad del movimiento migratorio como un método de supervivencia de la especie. Originada nuestra especie en el continente africano, todas las demás poblaciones son fruto de las migraciones. Desde los inuit hasta los fueguinos, desde los aborígenes australianos a los bosquimanos y los habitantes de islas remotas.

    El ser humano, ha sido capaz de construir embarcaciones de mayor o menor envergadura que los condujeron a través de mares y océanos en busca de nuevos territorios, ya sea por curiosidad o por necesidad, por sobrecarga del ecosistema donde se encontraban buscando nuevos lugares. En la foto principal de la entrada, la “Kon-Tiki”, una embarcación construida con madera y cuerda que viajó 8000 km. desde Perú a la Polinesia. Dirigida por el noruego Thor Heyerdahl, cuyo objetivo era demostrar cómo se pudo llegar desde Sudamérica a las islas del Pacífico. Esas islas, surgidas del fondo de los mares y sin conexión con ningún continente, debieron ser abordadas por navegantes. Y no sólo por navegantes humanos.

    No vamos a necesitar viajar a distancias enormes para hablar de migraciones. Como parte de nuestro actual país, contamos con un grupo de islas oceánicas cuya conquista por los seres vivos es tan emocionante como las de una isla en el Pacífico. De hecho, es la casualidad y no otro motivo, el que Charles Darwin formulase su teoría de la evolución de las especies en torno a las Islas Galápagos y no en torno a las Islas Canarias. Fue la fortuna, una epidemia de cólera en Inglaterra, lo que impidiese que desembarcara en Tenerife en su viaje con el Beagle, ya que se les exigía una cuarentena que el capitán del barco se negó a cumplir, partiendo a otro destino. Fue un tremendo golpe para Darwin, ya que esperaba con ansia ver Tenerife. Había leído a Alexander von Humboldt hablar de las maravillas de la isla.  Tuve la fortuna de viajar a Tenerife, con los ojos de un naturalista y siendo consciente ya de la singularidad de la fauna que puebla las islas oceánicas. Aproveché el viaje en tren hasta el aeropuerto para leer algún texto de Humboldt sobre la isla. Allí tiene uno la fortuna de ver la evolución en pleno trabajo. El trabajo que comienza con la migración. La llegada a Tenerife, no fue tan imponente como la que describen Darwin o Humboldt, pero es que no es lo mismo llegar desde el nivel del mar ante los más de 3.700 metros del Teide, que desde el aire teniéndolo por debajo... 

    Vimos en el museo de historia natural de Tenerife momias guanches, que eran los seres humanos que habitaban la isla antes de que llegaran los Españoles. Estaban adaptados a la vida en las islas, al igual que otros migrantes que pudimos ver, plantas y animales. Cuando las islas surgieron del mar, hace varios millones de años y no de forma simultánea, plantas cuyas semillas son arrastradas por los vientos, llegaron a la lava  ya fría donde pudieron germinar y echar raíces. Seres vivos adaptados al vuelo. Conocemos el mecanismo. ¿Quién no ha soplado un “pompóm” de semillas de diente de león (Taraxacum officinale) para ver las semillas despegar a merced del viento con sus paracaídas?. Pues en Tenerife, aquellos primeros dientes de león migrantes, aislados durante millones de años, acumularon tantos cambios que hoy, constituyen un diente de león único, (Taraxacum guanchicum), cuya distribución mundial sólo es conocida en Tenerife y Gran canaria.

    Aves y muchos insectos llegan también volando. Tomando un café próximo a los últimos pinares de pino canario (Pinus canariensis) antes de entrar en el piso alpino del Teide, donde ningún árbol sobrevive, pude observar a un precioso macho de pinzón del Teide, (Fringilla teydea), que es la especie de pinzón que evolucionó aislada de los demás pinzones en las islas canarias y cuya población mundial se reduce a las mil parejas que viven en los pinares de pino canario que rodean al Teide. Existe una subespecie de este pinzón en Gran Canaria pero se encuentra al borde mismo de la extinción. Entre los insectos, cabe destacar la mariposa tigre, (Danaus chrysippus), que está hora mismo conquistando el litoral mediterráneo. Y menciono esta mariposa porque su pariente americano, la mariposa monarca, (Danaus plexippus), también está presente desde el siglo XIX, al parecer procedente de la migración transatlántica de la especie, que encontró en las Islas Canarias plantas con las que poder completar su ciclo biológico (foto de la izquierda).

    La navegación no sólo llevó a los guanches. Otros seres vivos, tuvieron que llegar navegando, como es el caso de los lagartos, que actualmente pertenecen a un género que ya sólo se da en las Islas Canarias. En Tenerife, hay dos especies vivas y una extinta. (Gallotia galloti), o lagarto tizón, se puede ver en cualquier lugar, es de pequeño tamaño y habita también la isla de La Palma, siendo el más común y que se ve en cualquier lugar. Al igual que conocemos que en las Islas Galápagos hubo tortugas gigantes, también las hubo en las Islas Canarias. La tortuga gigante de Tenerife (Centrochelys buchardi), cuyos ancestros debieron llegar igual que aquellas de Galápagos, a bordo de troncos a la deriva .  Dichas tortugas se extinguieron hace millones de años, y se conocen huevos fósiles (foto de la derecha) y fragmentos del esqueleto. Existen aún tortugas del mismo género en África.

    La rata gigante de Tenerife (Canariomys bravoi) es el único mamífero autóctono de Canarias. (foto de la izquierda) y se extinguió hace más de 2000 años, tras la llegada de las primeras poblaciones humanas. Esta rata de más de 1kg de peso,  según muestran los estudios de ADN, proceden de la  evolución aislada de la población de ratas de la hierba africanas (Arvicanthis niloticusde las Islas Canarias  llegadas sobre maderas o balsas de vegetación flotantes desde el río Draa, en el continente africano. Allí hace más de medio millón de años evolucionaron hacia una nueva especie y se tornaron en verdaderos gigantes comparadas con la especie original.

    

Allí donde hay pinos, aparecen los pájaros carpinteros, y también sus indicios, como en la foto de la derecha. En Tenerife, vive el pico de Tenerife,  (Dendrocopos major canariensis), que es una subespecie diferente del que vive en Gran Canaria (Dendrocopos major thanneri). Se pueden ver encinas en Canarias, que son de la misma especie que las de España,  (Quercus ilex). Pese a que son introducidas, la investigación atestigua que hubo varias especies de robles, pero se extinguieron. Esto ha desconcertado a los investigadores. La paloma rabiche (Columba junionae) y la paloma turqué (Columba bollii), ambas originarias ya sea de un ancestro común o directamente de la paloma torcaz (Colomba palumbus), pudieran haber llegado de forma originaria a las islas con un cargamento de bellotas en el buche del que apareciera esa población originaria de robles ahora desaparecidos en las islas. Sobre el traslado de semillas que pueden germinar y  darse vida tras viajar en el interior de buches de aves,  ya escribí otras entradas al respecto. Dichas entradas, hablan de palomas depredadas por aves rapaces y que al ser desgarrados sus buches, las semillas de su interior son desparramadas por el predador. Hablo en este caso de semillas, como maíz o trigo. Dichas afirmaciones fueron comprobadas por Darwin. También fue documentado por Darwin, que afirma haber capturado una langosta (Schistocerca gregaria) en el Beagle cuando navegaba frente al continente africano, que de sus excrementos obtuvo plantas vivas, ya que contenían semillas aún viables y que dieron lugar a plantas. No es raro que nubes de la langosta africana (Schistocerca gregaria) alcancen las islas Canarias, lo que hace que puedan traer muchas semillas viables en su interior.   

    En resumen, lo que podemos afirmar sin ningún lugar a dudas, es de la necesidad de la migración para la continuidad de la vida en el planeta. Las poblaciones que alcanzan nuevos lugares y prosperan, establecen nuevas costumbres y relaciones ecológicas que permiten la aparición de más biodiversidad y por lo tanto, mayor variabilidad en la vida sobre la tierra, vista dicha variabilidad y diversidad como un seguro biológico de perpetuación de la vida. Hará falta otra entrada para hablar de cosas curiosas y adaptaciones que se dan en estas islas oceánicas, que por cotidianas, no solemos tener en cuenta. 




jueves, 5 de marzo de 2026

Ya llega la primavera

 Ya llega la primavera. El final del invierno ha sido muy húmedo y no permitía realizar las tareas que este año tenía encomendadas en el bosque-jardín. Ya era imperioso el bajado de las cajas nido para limpiarlas y darles una mano de lasur para protegerlas de la humedad. El estanque ya empieza a estar pletórico de vida, aunque no he retirado aún las hojas que han caído del platanero (Platanus hibrida). Se oyen algunas ranas (Pelophylax perezi), y el primer día que vino viento del sur, más cálido, ya tuvimos coro nocturno. Los tritones palmeados (Lissotriton helveticus) andarán ya en celo, pero será necesario salir por la noche para verlos.


Esta accidentada primavera y verano de 2025, no hemos podido estar atentos a lo que ocurría fuera de la casa. Los árboles desnudos durante el invierno nos dan alguna pista de animalicos que han estado reproduciéndose en el bosque-jardín aunque no lo hayamos visto en su tiempo. Hemos visto los restos de un nido de oropéndola (Oriolus oriolus) y otro de moscón, (Remiz pendulinus). En la limpieza de las cajas, hemos encontrado pasando el invierno hormigas carpinteras (Crematogaster scutellaris), en algunas de las cajas, como vemos en la foto. Al hacer un día fresco no me han mordido, porque enseguida que se les molesta, levantan el abdomen y se disponen a morder sin compasión. No creo que sean buenas compañeras de nido, dado que son algo agresivas.



Quien marca el principio de la primavera son las verónicas (Veronica persica), que vemos en la foto y el sauce cabruno, (Salix caprea) que se llena de abejas y abejorros para recoger los primeros pólenes. Y contrariamente a lo que esperamos, son los ciruelos quienes florecen antes incluso que los almendros entre los frutales. Las flores se van tornando a lo largo del año de modo que ofrecen polen suficiente para los insectos y de este modo, mantenemos una buena población que nos asegure la polinización de las judías y calabacines, así como los frutales.



Este año, hemos hecho una poda de ramas bajeras, que se conoce como refaldado. El objetivo, no ha sido tanto el de facilitar el corte de la hierba como el de favorecer la llegada de más luz al suelo y los arbustos. De este modo, el arbolado ocupa el piso de vegetación superior dejando los primeros metros desde el suelo a los arbustos. Las ramas servirán de leña, pues algunas son más gruesas de lo que me gustaría haberlas dejado crecer. Una rama de 10cm de gruesa es ya demasiado, pues tarda más tiempo del deseable en cicatrizar la herida, pero no hemos tenido opción, al ser imposible haber acometido la poda el año pasado. La poda no es una buena práctica para la conservación del arbolado, por lo que lo recomendable es no hacerla. Sólo en casos de ramas que se han tornado molestas al incidir sobre cables o fachadas o que impiden el paso a los vehículos. En nuestro caso, no es ninguno de los anteriores y optamos por dar paso a la luz. La poda de los frutales, tiene otro objetivo, que es el de facilitar la recolección y la maduración homogénea de todos los frutos, al estar expuestos al sol con copas abiertas en forma de vaso. Nosotras no hacemos eso. Nuestros frutales son árboles en primer término y productores de fruta en segundo. Tampoco les hacemos tratamiento fitosanitario ninguno.

Vuelven las aves que se fueron a pasar el invierno lejos o se van quienes lo pasaron con nosotras. Reflexionando sobre los viajes de los animales que vienen y van, prepararé un viaje sobre los emigrantes y como la emigración es un motor clave de la biodiversidad y la evolución. Y hablo de emigrantes, aquellos animales que abandonan su patria para siempre, no de los migratorios cuyos movimientos son estacionales.