Es un “tema de moda” este de las migraciones. Con los movimientos fascistas en pleno auge, al mismo tiempo que sobreviene el colapso de la civilización globalizada, estos movimientos políticos se dedican a hacer grupo identificando a “los diferentes” como una amenaza. Pero… ¿es la migración un fenómeno extraño?.
La migración es un fenómeno natural que ha permitido la evolución, la diversidad biológica y la construcción del mundo en el que vivimos. No es exclusivo del ser humano, que dicho sea de paso, muestra la exclusividad de la especie mediante la posesión de un gran cerebro y manos hábiles con pulgar oponible además de tacto fino. Si vemos la dispersión del ser humano en el planeta, lo que se comprueba es la efectividad del movimiento migratorio como un método de supervivencia de la especie. Originada nuestra especie en el continente africano, todas las demás poblaciones son fruto de las migraciones. Desde los inuit hasta los fueguinos, desde los aborígenes australianos a los bosquimanos y los habitantes de islas remotas.
El ser humano, ha sido capaz de construir embarcaciones de mayor o menor envergadura que los condujeron a través de mares y océanos en busca de nuevos territorios, ya sea por curiosidad o por necesidad, por sobrecarga del ecosistema donde se encontraban buscando nuevos lugares. En la foto principal de la entrada, la “Kon-Tiki”, una embarcación construida con madera y cuerda que viajó 8000 km. desde Perú a la Polinesia. Dirigida por el noruego Thor Heyerdahl, cuyo objetivo era demostrar cómo se pudo llegar desde Sudamérica a las islas del Pacífico. Esas islas, surgidas del fondo de los mares y sin conexión con ningún continente, debieron ser abordadas por navegantes. Y no sólo por navegantes humanos.
No vamos a necesitar viajar a distancias enormes para hablar de migraciones. Como parte de nuestro actual país, contamos con un grupo de islas oceánicas cuya conquista por los seres vivos es tan emocionante como las de una isla en el Pacífico. De hecho, es la casualidad y no otro motivo, el que Charles Darwin formulase su teoría de la evolución de las especies en torno a las Islas Galápagos y no en torno a las Islas Canarias. Fue la fortuna, una epidemia de cólera en Inglaterra, lo que impidiese que desembarcara en Tenerife en su viaje con el Beagle, ya que se les exigía una cuarentena que el capitán del barco se negó a cumplir, partiendo a otro destino. Fue un tremendo golpe para Darwin, ya que esperaba con ansia ver Tenerife. Había leído a Alexander von Humboldt hablar de las maravillas de la isla. Tuve la fortuna de viajar a Tenerife, con los ojos de un naturalista y siendo consciente ya de la singularidad de la fauna que puebla las islas oceánicas. Aproveché el viaje en tren para ir al aeropuerto para leer algún texto de Humboldt sobre la isla. Allí tiene uno la fortuna de ver la evolución en pleno trabajo. El trabajo que comienza con la migración. La llegada, no fue tan imponente como la que describen Darwin o Humboldt, pero es que no es lo mismo llegar desde el nivel del mar ante los más de 3.700 metros del Teide, que desde el aire teniéndolo por debajo...
Vimos en su museo de historia natural momias guanches, que eran los seres humanos que habitaban la isla antes de que llegaran los Españoles. Estaban adaptados a la vida en las islas, al igual que otros migrantes que pudimos ver, plantas y animales. Cuando las islas surgieron del mar, hace varios millones de años y no de forma simultánea, plantas cuyas semillas son arrastradas por los vientos, llegaron a la lava ya fría donde pudieron germinar y echar raíces. Seres vivos adaptados al vuelo. Conocemos el mecanismo. ¿Quién no ha soplado un “pompóm” de semillas de diente de león (Taraxacum officinale) para ver las semillas despegar a merced del viento con sus paracaídas?. Pues en Tenerife, aquellos primeros dientes de león migrantes, aislados durante millones de años, acumularon tantos cambios que hoy, constituyen un diente de león único, (Taraxacum guanchicum), cuya distribución mundial sólo es conocida en Tenerife y Gran canaria.
Aves y muchos insectos llegan también volando. Tomando un café próximo a los últimos pinares de pino canario (Pinus canariensis), pude observar a un precioso macho de pinzón del Teide, (Fringilla teydea), que es la especie de pinzón que evolucionó aislada de los demás pinzones y cuya población mundial se reduce a las mil parejas que bien en los pinares de pino canario que rodean al Teide. Existe una subespecie del mismo en Gran Canaria pero se encuentra al borde mismo de la extinción. Entre los insectos, cabe destacar la mariposa tigre, (Danaus chrysippus), que está hora mismo conquistando el litoral mediterráneo. Y menciono esta porque su pariente norteamericano, la mariposa monarca, (Danaus plexippus), también está presente desde el siglo XIX, al parecer procedente de la migración transatlántica de la especie, que encontró en las Islas Canarias plantas con las que poder completar su ciclo biológico (foto de la izquierda).
La navegación no sólo llevó a los guanches. Otros seres vivos, tuvieron que llegar navegando. Es el caso de los lagartos. Los lagartos, de un género que ya sólo se da en las islas Canarias. En Tenerife, dos especies vivas y una extinta. (Gallotia galloti), o lagarto tizón, se puede ver en cualquier lugar, es de pequeño tamaño y habita también la isla de La Palma. Al igual que conocemos que en las islas Galápagos hubo tortugas gigantes, también las hubo en las Islas Canarias. La tortuga gigante de Tenerife (Centrochelys buchardi), cuyos ancestros debieron llegar igual que aquellas de Galápagos, a bordo de troncos a la deriva, en caso de llegar como tortugas formadas, o bien en forma de huevos en la tierra que queda entre raíces de un árbol y arrastrados con esa tierra adherida al mar. Se antoja más plausible la llegada de tortugas ya formadas a bordo de troncos a la deriva. Dichas tortugas se extinguieron hace millones de años, y se conocen huevos fósiles (foto de la derecha) y fragmentos del esqueleto. Existen aún tortugas del mismo género en África.
La rata gigante de Tenerife (Canariomys bravoi) es el único mamífero autóctono de Canarias. (foto de la izquierda) y se extinguió hace más de 2000 años, tras la llegada de las primeras poblaciones humanas. Esta rata de más de 1kg de peso, según muestran los estudios de ADN, proceden de la evolución aislada de la población de ratas de la hierba africanas (Arvicanthis niloticus)de las Islas Canarias llegadas sobre maderas o balsas de vegetación flotantes desde el río Draa, en el continente africano. Allí hace más de medio millón de años evolucionaron hacia una nueva especie y se tornaron en verdaderos gigantes comparadas con la especie original.
Allí donde hay pinos, aparecen los pájaros carpinteros, y también sus indicios, como en la foto de la derecha. En Tenerife, vive el pico de Tenerife, (Dendrocopos major canariensis), que es una subespecie diferente del que vive en Gran Canaria (Dendrocopos major thanneri). Se pueden ver encinas en Canarias, que son de la misma especie que las de España, (Quercus ilex). Pese a que son introducidas, la investigación atestigua que hubo varias especies de robles (la encina es uno), pero se extinguieron. Esto ha desconcertado a los investigadores. La paloma rabiche (Columba junionae) y la paloma turqué (Columba bollii), ambas originarias ya sea de un ancestro común o directamente de la paloma torcaz (Colomba palumbus), pudieran haber llegado de forma originaria a las islas con un cargamento de bellotas en el buche del que apareciera esa población originaria de robles en las islas. Sobre el traslado de semillas que pueden germinar y darse vida tras viajar en el interior de buches de aves, ya escribí otras entradas al respecto. Dichas entradas, hablan de palomas depredadas por aves rapaces y que al ser desgarrados sus buches, las semillas de su interior son desparramadas por el predador. Hablo en este caso de semillas, como maíz o trigo. Dichas afirmaciones fueron comprobadas por Darwin. También fue documentado por Darwin, que afirma haber capturado una langosta en el Beagle cuando navegaba frente al continente africano, que de sus excrementos obtuvo plantas vivas, ya que contenían semillas aún viables y que dieron lugar a plantas. No es raro que nubes de la langosta africana (Schistocerca gregaria) alcancen las islas Canarias, lo que hace que puedan traer muchas semillas viables en su interior. En resumen, lo que podemos afirmar sin ningún lugar a dudas, es de la necesidad de la migración para la continuidad de la vida en el planeta. Las poblaciones que alcanzan nuevos lugares y prosperan, establecen nuevas costumbres y relaciones ecológicas que permiten la aparición de más biodiversidad y por lo tanto, mayor variabilidad en la vida sobre la tierra, vista dicha variabilidad y diversidad como un seguro biológico de perpetuación de la vida. Hará falta otra entrada para hablar de cosas curiosas y adaptaciones que se dan en estas islas oceánicas, que por cotidianas, no solemos tener en cuenta.







