A pesar de
la fama que los osos tienen como expoliadores de panales, los tejones no lo son
mucho menos. No es raro que en el campo nos topemos con los restos no ya de una
colmena sino de un avispero roto por el tejón para alimentarse de las larvas y ninfas
de las avispas. Su tupido y característico pelaje lo mantiene a salvo del
aguijón de estas, y las tremendas garras de sus manos, similares a las que los
osos presentan salvando la distancia de su menor tamaño, convierten a este
animal en un especialista. El aspecto del avispero saqueado es el de la foto
anterior, y el del agujero de acceso la siguiente fotografía.

El avispero
que os muestro en esta última fotografía había sido ya abandonado. Fue excavado
durante el invierno, pero ese mismo año, durante la primavera hizo que la senda
en la que estaba fuese intransitable. Ver a un ratón entrando por el mismo
agujero que meses antes era un continuo entrar y salir de avispas me animó a
abrir el interior y echar un vistazo. Aquí tenéis lo que reveló el interior. El
tamaño de la cavidad podría haber albergado un balón de baloncesto sin
problemas, para que os hagáis idea de su tamaño. El avispero, en su origen está
suspendido de las paredes, o del techo mejor dicho, y no tocando el fondo como
se ve en la foto.
Tenemos uno de estos en el huerto y me encantaría que se lo cargase un tejón, pero claro. Antes destrozaría el propio huerto.
ResponderEliminarEstupendas fotos y explicación, me apunto tu blog para volver.
El nuestro es www.casaldearte.com
Gracias
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