Hace quince años, parte de esa materia estelar se organizó para traer al mundo a Lia. Hoy, los átomos de los elementos que dieron forma e impulsaron la vida dentro de su cuerpo, se comienzan a liberar para tomar nuevas formas, continuando el viaje de la materia en el universo. A los pies de un Almez del bosque-jardín, bajo el que paseaba en sus últimos días de este verano tan complicado, comienza ese viaje. Vino de las estrellas, vuelve a ellas... Un día nosotros mismos tomaremos ese camino. Es el destino que a todas nos hace iguales. Al rey y su esclavo. Al arquitecto afamado y al peón de albañil. Al ser humano y a la lombriz. Toda la materia retornará al ciclo formando nuevos compuestos, vivos, o no.
Tuvimos suerte de compartir 15 años de nuestra vida con ella. Son buena gente los perros.

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