miércoles, 19 de septiembre de 2012

Los invasores


            Esta de “moda” o por lo menos de actualidad el tema de las especies exóticas invasoras. En primer lugar, y a título personal, puedo decir que a mí no me gusta lo de especies invasoras, porque ninguna ha invadido nada en absoluto. Las especies exóticas, primeramente, son eso, exóticas únicamente, y están aquí porque nosotros las hemos traído. Por otra parte, en ningún caso se trata de invasoras, ya que si ocupan un lugar determinado alejado de su lugar de origen, es porque se ha alterado su distribución. Estas especies sólo hacen aquello para lo que todos los seres vivos están en el mundo, y esto es reproducirse. El término invasión es aplicable al hombre, pero creo que no es aplicable a los demás seres vivos. Es bien cierto que al denominar invasores a estos organismos parece que nosotros no tengamos culpa de la situación.
            La traída de especies de otros lugares, muchas veces se ha realizado con un fin concreto, ya sea pescar peces de mayor valor deportivo, tener abejas que den más miel, tener un jardín más florido… en cualquier caso, esto ha venido motivado porque no se han sabido aprovechar los recursos autóctonos, porque han decidido aumentar los beneficios que reportaban las especies autóctonas, o por falta de sensibilidad naturalística. En casos de supervivencia, estas cosas pueden estar justificadas, pero que esta situación se haya  producido por capricho en muchos casos, es un auténtico disparate.  Plantas, peces, aves, invertebrados, todos tienen representantes en esta categoría.
            El hombre ha cometido estos atropellos desde siempre. Las islas han sido pobladas con plantas y animales ajenos a ellas y han producido extinciones de otros seres vivos desde que el hombre pone el pie en cualquiera de estos paraísos. Que esto sea un tema estudiado y documentado no supone limitación a que en la actualidad se siga realizando sin ningún reparo.
            En algunos casos de forma intencionada para jardinería, caza o pesca y en otros de forma involuntaria como en el caso de invertebrados; el hecho es que es algo frecuente. Los actos que se cometen de forma voluntaria tanto por particulares como por recomendación de “Tecnicos” de la administración, tienen idéntica base científica: Ninguna.
            No obstante, algunos defensores de la naturaleza, aseguran que estos animales amenazan ecosistemas y especies autóctonas. En algunos casos es cierto, pero hay que decir que algunos ecosistemas no son lo que se pretende por parte de sus defensores, y la desaparición de las especies autóctonas no son del todo provocadas por los “invasores”. El hecho de no considerar al cerdo ibérico como una especie invasora traída por el hombre que destruye el encinar y el alcornocal conviertiéndolo en una dehesa es un ejemplo. La dehesa es un medio antropizado en el que viven muchas especies, pero es en detrimento de otras que se desenvuelven quizá mejor en el bosque primigenio. Esto no significa que la dehesa sea buena ni mala, ya que para unos es buena, y para otros mala. Si cesa el manejo, el aspecto de la dehesa cambiará de forma radical. La mecánica de uno y otro es diferente. El bosque mediterráneo se perpetúa hasta que lo destruimos. Pero destruimos el bosque mediterráneo para construir la dehesa, y esta desparece si dejamos de actuar.
            La naturaleza no está sujeta a juicios de valor. La vida es la vida y “se abre camino”, si no queremos que ocurra así lo que debemos de modificar son nuestras actuaciones.
            Los pastos pirenaicos son resultado del fuego y el pastoreo sobre el bosque. La desaparición del bosque cambió el ecosistema. La introducción de la marmota después fue exitosa por que el Pirineo ya no era el Pirineo. La marmota tuvo su oportunidad en el Pirineo, y cuando los pastos alpinos naturales fueron sustituidos por los bosques de pino negro, la marmota se extiguió. Fue necesario cambiar el Pirineo para que la marmota tuviese su oportunidad, aunque el objetivo primero fuera el pastoreo.
            Un embalse es otro ejemplo. Primero suscita polémicas por la destrucción que supone del río y su valle. El resultado es un medio antropizado y que no existe de forma natural. Las especies típicas del río donde se produce el embalse no viven en el mismo al no ser iguales las condiciones del fondo, ni del agua. Aguas abajo, las condiciones del agua también cambian al llevar menos sedimentos y también se cambia el régimen del río por lo que los peces pueden adaptarse, pero también pueden no hacerlo. Especies lacustres importadas se desarrollan en un medio vacío de competidores o con ventaja sobre las especies autóctonas que ocupan un lugar que no les es propio. La multiplicación de una especie alóctona en los ríos no es el único problema, el problema mayor es que el río primitivo no existe, por lo que las especies invasoras quizá no estén invadiendo nuestro río sino un río diferente que nosotros hemos construido. Pero también algunas autóctonas pueden convertirse en “invasoras” a los efectos.
            Los depredadores como la nutria y algunas aves, pueden encontrar un buen territorio de caza y aumentar su número. Las “especies invasoras” como los cangrejos americanos en el embalse pueden sustentar a una buena población de garzas o nutrias, y los alburnos aguas abajo de la presa, sustentar igualmente nutrias, garzas, martines pescadores, gaviotas… las especies autóctonas de peces o invertebrados se han hecho tan raras que no pueden mantener a estos depredadores que viven una época dorada gracias a las especies invasoras. Esto indica que quizá los depredadores como la nutria o las garzas no son especies indicativas de la calidad de un ecosistema, tan sólo informan de la presencia de comida.
            El galápago de Florida se extiende a buen ritmo por nuestros ríos, pero no antes de que los galápagos autóctonos se hubiesen rarificado hasta el extremo de desaparecer completamente en muchos ríos. El primer galápago que yo ví en el río fue un galápago de Florida. No hacía falta la aparición del galápago de florida en los ríos para acabar con los autóctonos, nosotros solitos fuimos capaces de extinguirlos en muchos lugares. Otro problema es que en los pocos lugares donde todavía los había ahora se vean amenazados por el galápago de Florida. Si bien la amenaza es cierta, el problema de fondo era bien otro. Los galápagos de florida, en muchos casos están conquistando ríos vacíos de galápagos o casi vacíos por que ya nos los hemos cargado con nuestra gestión hidráulica.
            El aumento de la población de nutrias y garzas que viven a costa de “especies invasoras” nos indica que lo que en realidad está ocurriendo es que algunas especies autóctonas del antiguo ecosistema natural se están aclimatando a vivir en el nuevo creado por el hombre, que ha resultado inhabitable para otras especies autóctonas que compiten en desventaja con los seres importados. El drama de los barbos y madrillas, peces autóctonos en el valle del Ebro cada vez más raros, al igual que los tramos de río en el que vivían, es el contrapunto de la época dorada de cormoranes, gaviotas, siluros, nutrias, garzas, plantas e invertebrados varios.
            Es por esto que pienso que el problema de las “especies invasoras” no se soluciona con decretos o listas, sino con un cambio en el modo de manejo del medio natural, evitando la introducción, pero siendo conscientes de que las profundas modificaciones que realizamos son tremendamente dañinas para las especies autócotonas.
            El lucio, pez capaz de colonizar los ríos europeos y de América del Norte por sí mismo, fue sin embargo incapaz de colonizar la Península Ibérica, quizá por el diferente régimen que presentan sus ríos. O en caso de haberlo hecho, se llegó a extinguir, (ya que se ha citado por Morales, en 1980, la presencia de una vértebra de lucio en el registro fósil ibérico) cuando los ríos pasaron a tener el típico régimen Mediterráneo.
            Quiero decir con esto, y sin quitarle importancia a la nociva introducción de especies alóctonas invadan o no, que cuando son introducidas, en muchos casos se hace en ecosistemas inexistentes, es decir son medios degradados que buscan un “equilibrio” y esto proporciona ventajas al invasor.
            La introducción del alburno sin duda ha sido mala para la madrilla, pero antes de esto la madrilla ya se había rarificado muchísimo por que los ríos en los que vivía habían sido sustituidos por otros debido a la regulación, los encauzamientos, los dragados y la extracción de áridos.
            La capacidad “invasora” de las especies se pone de manifiesto especialmente en el caso de dar crédito a la cita de Longinos Navás, sobre la captura de un tiburón (  una pintarroja Scyliorhinus canicula creo recordar) en el río Huerva, en Zaragoza. El hecho de que no fuera capturada por él, ya que le fue entregada por dos niños, que esta especie y las afines no toleren el agua dulce y que esta especie venga acompañando a las cajas de pescado con cierta frecuencia, hacen que yo no de crédito a esa cita, pese a haber visto en el museo al citado ejemplar. No obstante, hay que tener en cuenta que el río actual no tiene nada que ver con el de hace 200 años.
            Los casos de cormoranes, estorninos negros y gaviotas que ocupan nuestros cambiantes medios naturales son más que claros ejemplos de “invasión” por parte de especies sin mediación de transporte humano en medios naturales modificados.
            Con este potencial de expansión, tres cosas son ciertas:
Primero, que la venta de especies vegetales o animales foráneas en los distintos países es una actividad de riesgo de introducción de especies que pueden ser invasoras en potencia,.
Segunda, que la degradación y rarificación de las especies y ecosistemas autóctonos facilitan que especies foráneas puedan ocupar sus lugares y competir con ellas.
Tercera, que una vez que una especie ha sido calificada como invasora y ha sido incluída en la lista de especies invasoras, el esfuerzo para erradicarla puede tener un costo enorme, y en algunos casos el daño causado puede ser irreparable, por lo que es tan importante el control de las especies que figuran en la lista como las que no figuran, para evitar que estas listas crezcan en el futuro.

sábado, 15 de septiembre de 2012

REPRODUCCIONES DE FÓSILES


            A continuación os muestro algunas reproducciones de fósiles realizadas por El Grumete y que podréis adquirir a un precio creo que bastante razonable. Están fabricadas mediante colada de escayola sobre molde y pintadas una a una de un modo que parezca realista. Intentaré colocar copias de ejemplares llamativos que no se puedan recolectar por aficionados. Estas son copias de otras réplicas y han sido modificadas ligeramente para que no sean idénticas al original. El precio que figura es el precio final de la pieza más el transporte en paquete ordinario de correos en España, (Península y Baleares). A la tienda se accederá mediante el enlace que figura con la etiqueta TIENDA junto al resto de etiquetas de las diferentes entradas. La tienda se irá aumentando, y  la oferta de réplicas de fósiles aumentará poco a poco. Los encargos y consultas se harán mediante correo electrónico a: grumetedelbeagle@gmail.com

Cráneo en matriz de roca de Velociraptor mongolensis. Cretácico 
PRECIO 25 EUROS


Falange unguinal del dedo en forma de hoz de Velociraptor mongolensis. Cretácico 
PRECIO 20 EUROS


Impresión de un Homeosaurus pulchellus, un reptil esfenodóntido del período Jurásico.
PRECIO 15 EUROS

jueves, 6 de septiembre de 2012

Tras el rastro del ciervo


           Pocas cosas gratifican tanto un paseo por el monte como es encontrar alguna cuerna. Generalmente es un “trofeo” que cualquiera recoge y se lleva a casa, incluso si no es un naturalista o cazador. Nos parece una curiosidad.
            Algunas personas, tras encontrar esa cuerna, contarían las puntas que esta tuviese y deducirían los años que tenía el ciervo al que se le “rompió”. Esto, que es la creencia más difundida, no es la interpretación correcta. La historia real de esa cuerna es más difícil de creer por lo sorprendente.
            Lo primero que hay que saber, es que los cuernos de los ciervos son renovados todos los años, y por eso, por no ser cuernos “verdaderos” es por lo que reciben el nombre de cuernas. Estas cuernas son utilizadas por los machos para entablar combates por las hembras en el periodo del celo. El tamaño de estas cuernas representa el estado de salud del ciervo, de modo que facilita que aquellos más fuertes sean los que posean mejor cornamenta. La evolución ha dotado a estos animales de un mecanismo sorprendente. Cada año las cuernas viejas caen y son sustituidas por unas nuevas. De este modo, un animal que por cualquier motivo esté débil un año y sus cuernas sean pequeñas, tendrá ocasión de volver a probar suerte al año siguiente si está fuerte, sano y se ha alimentado bien.
            A pesar de que parezca extraño, esto es así y voy a colocar algunas fotos para explicar mejor este fenómeno. En primer lugar y como vemos en la foto de arriba, decir que las cuernas crecen sobre unos salientes del cráneo que se llaman pivotes. Es justo en este punto donde las cuernas se separan cuando han de ser renovadas y a partir del cual crecen las nuevas. Estas cuernas nuevas crecen muy deprisa, y alcanzan su tamaño definitivo en tres-cuatro meses.  Este desmesurado ritmo de crecimiento necesita un gran aporte nutricional por lo que el tejido en crecimiento tiene un copioso riego sanguíneo. Algunos de los vasos dejan su impresión en las cuernas definitivas como puede verse en la pala de alce de la foto de la izquierda. 
Este tejido en crecimiento no está al aire, sino que aparece cubierto de piel. Esta piel tiene un pelo corto lo que hace que se le denomine borra o terciopelo. En la foto podemos apreciar un fragmento de una cuerna de reno con la borra característica en el período de crecimiento.
            Cuando la cuerna termina su crecimiento, deja de recibir el suministro de sangre, y el ciervo retira la borra frotando los cuernos contra los arbustos del bosque. Se cree que el color final de las cuernas depende en gran medida de los arbustos disponibles sobre los que el ciervo las frote. Por este motivo, algunos arbustos de la zona donde habitan los ciervos aparecen con cicatrices en la corteza de las ramas y algunas de ellas aparecerán rotas. Ciertos arbustos pueden quedar prácticamente destrozados. Este acto de frotar los cuernos para quitar la borra se denomina escodadura, y el sitio donde se realiza escodadero.
   
             Recientes estudios del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en 2005, aseguran que el tamaño y ramificación de las cuernas tiene relación directa con la cantidad y movilidad de los espermatozoides del que la porta, por lo que podría suponerse que la cuerna también ofrece información a las hembras sobre la "calidad" reproductora del macho. También se sabe, (Santiago Moreno et al. 2001), que la castración de cervatillos a los que no les había salido todavía la cuerna provoca que nunca la desarrollen, y que la castración de adultos provoca su caída prematura. Del mismo modo se asegura que la cuerna que se regenera tras esa caída es deforme y de crecimiento anómalo además de permanecer siempre con la borra y estar menos calcificada.
          Obsevaciones de campo de cazadores manifiestan que la cojera de un ciervo provoca la deformidad en uno de sus cuernos. Si la cojera es transitoria, el animal puede generar una cuerna normal al año siguiente, pero se es permanente, nunca sus cuernas volverán a tener un desarrollo normal.
 Una pregunta surge. Si tantas cuernas son mudadas cada año, ¿cómo es que no se encuentran con más frecuencia?. La respuesta es que las cuernas permanecen poco tiempo en el bosque. Los roedores e incluso los propios ciervos las roen para obtener un aporte de calcio suplementario. En la foto apreciamos un cuerno de ciervo del que sólo queda un pequeño fragmento.




lunes, 20 de agosto de 2012

Los dientes de los mamíferos


            Es bien cierto que una de las características que identifican a los mamíferos, glándulas mamarias aparte, es el pelo. Prácticamente todos poseen pelo, aunque sea poco y de carácter residual. Pero si hay otro carácter identificativo de los mamíferos  son los dientes. Los dientes son estructuras altamente especializadas, y tan características que en muchos casos se puede identificar la especie a la que pertenece un diente determinado hallado suelto en algún lugar.
            No pretendo hacer aquí una guía identificativa de dientes, pero si mostrar grosso modo algunos característicos. Vamos a ver fotografías de dientes diversos que están adaptados al diferente tipo de alimentación de los mamíferos. En primer lugar decir, que un mismo individuo posee diferentes tipos de dientes con relación a su edad. Unos los llamados dientes de leche, salen cuando el individuo es muy joven y el tamaño de su boca no se corresponde con el definitivo, de modo que suelen ser más pequeños. Como el individuo está en pleno crecimiento los dientes de leche salen al ritmo que crece la boca del individuo joven. El cometido es poder masticar los primeros alimentos  desde que el animal tiene capacidad de digerirlos  hasta que el desarrollo de la boca alcanza un tamaño definitivo.  Entonces podrá albergar el siguiente juego de dientes que le servirá para procesar el alimento el resto de su vida. Los dientes definitivos salen debajo de los dientes de leche, y los empujan hasta sacarlos de sus alojamientos y así ocupar su lugar. Es por eso que a los niños se les “caen” los dientes de leche cuando les salen los definitivos. También la salida de los dientes definitivos es progresiva y se retrasa mucho en algunos casos. Basta recordar nuestra “muela del juicio”, que en algunos casos sale en la vejez y en otros no llega ni a salir.
            Por otra parte, decir que  los dientes son de varios tipos también en cuanto a funciones y estructura, de modo que cada uno cumple una misión diferente. Los incisivos están situados en la parte delantera de la boca. Según el animal del que se trate, desempeñarán una función característica en la boca de dicho animal,  como roer en el caso de roedores, (foto de la izquierda) cortar la hierba en el caso de algunos herbívoros, arrancar el pelo o plumas de las presas en el caso de los carnívoros, o servir como defensas en el caso de los elefantes.
            Por detrás de estos, en algunos casos existen otros denominados caninos, que son lo que denominamos familiarmente como colmillos, y que están desarrollados de forma especial en el caso de los carnívoros (foto de la derecha). Algunos herbívoros también los tienen desarrollados como el caso de los jabalíes o algunos ciervos, que los utilizan como defensas. Otros herbívoros que los poseen, o no tienen funcionalidad siendo residuales o bien se suman a la batería de incisivos delanteros adquiriendo la forma de estos de los que no se distinguen.
            Por último y en l aparte posterior de la boca aparecería la batería de masticación formada por premolares y molares propiamente dichos. Los premolares, en algunas ocasiones han desaparecido como en el caso de algunos roedores, se han reducido como en el caso de algunos carnívoros, o pasan a formar parte del elemento triturador de la materia vegetal como en el caso de muchos herbívoros. En el caso de los cérvidos (foto de la izquierda), tanto premolares como molares se asemejan mucho debido a que son utilizados para el mismo cometido. Los insectívoros también presentan esa similitud entre premolares y molares, si bien su superficie está constituida de una sucesión de cúspides que sirven para romper los caparazones de los insectos con los que se alimentan.
En el caso de los jabalíes (a la derecha), que mastican frutos, bulbos e incluso pequeños animalillos, los molares son de forma tubercular y redondeados, para poder moler tanta diversidad de alimentos como suelen consumir. Los premolares, están reducidos en número y en algunos casos son sólo residuales. En entradas posteriores, veremos los dientes de los mamíferos con más detalle, centrándonos en especies en concreto.

miércoles, 1 de agosto de 2012

El kiwi y la becada


Recuerdo un día en el Vedado de Peñaflor (Zaragoza) en que salió una becada (Scolopax rusticola) casi debajo de mis mismos pies. Al ir yo pensando en mis cosas, me dio un pequeño susto. Estaba yo más acostumbrado a que esto mismo fuese protagonizado por alguna liebre (Lepus granatensis), a pesar de que conocía la existencia de becadas por las plumas que había encontrado tiempos atrás. Esta cualidad de aguantar hasta el último momento para levantar el vuelo creo que es lo que les ha valido el nombre de “sordas” en algún lugar.
Es enigmática la vida de este ave que recolecta su alimento bajo la hojarasca del suelo. Con su pico  recolecta los animalillos que viven bajo el mantillo y entre las hojas en putrefacción. Según numerosas publicaciones, recoge su comida gracias a la sensibilidad táctil de su pico. Igual que hace el kiwi (Apteryx spp) en nueva Zelanda y con quien no guarda ningún parentesco. Como nosotros y el ratón.
Sentía mucha curiosidad por ver de cerca un pico como el de la becada. El primer paso fue el de solicitar a algunos cazadores conocidos que me guardaran cabezas de becadas si es que cazaban      alguna. El día que tuve una cabeza de becada en mi mano, quedé sorpendido no por el pico, sino por el lugar donde tiene ubicada la abertura del oído. Se puede observar lo visto en la foto de arriba a la derecha. Era la primera vez que veía una cosa semejante. Cuando retiré la carne del hueso todavía quedé más sorprendido, pues el conducto auditivo pasaba “a caballo” de la mandíbula, por un canal especial, hecho este que convertía su pico en un fonendoscopio. Este aparato introducido en la hojarasca le ha de prestar seguramente puntual información del más leve sonido producido bajo la misma. Si nosotros rozamos ligeramente uno de nuestros dientes, comprobaremos que percibimos el sonido magnificado a través de la mandíbula y su conexión articular con el cráneo, articulación que se encuentra próxima al oído. Imaginad si nuestro conducto auditivo no sólo estuviese cerca de la mandíbula sino que pasase “a través de la misma”.


Comprobé si en el caso del kiwi, el oído tiene una configuración parecida, y en una foto lateral de un cráneo de kiwi, veía el sospechoso paso del oído a través de mandíbula inferior que se aprecia en el cráneo de la becada, si bien es algo más rudimentario.

Empecé a cuestionarme la extrema sensibilidad del pico frente a semejante aparato auditivo. Busqué imágenes de picos de kiwis, ya que no tengo acceso a ninguno. Aparecen aquí a la derecha. Las fotos de los picos del kiwi me motivaron para comprobar paralelismos en los de la becada. Allí estaba. El pico de la becada era extremadamente parecido al del kiwi, y los huecos donde se aloja el sentido del tacto en el pico (corpúsculos de Herbst) tenían idéntica apariencia. Si el pico del kiwi es muy sensible, el de la becada no lo es menos. La foto es algo borrosa pero es que las hago por el ocular de la lupa con mi cámara compacta.
En cuanto a que las aves localicen la comida por medio del olfato, encontré referencias en la que se podía comprobar cómo las narinas (agujeros de la “nariz”) del kiwi llegaban hasta la parte distal del pico, lo que confirma que probablemente utilicen activamente el olfato en su busca de alimento. Parece estar documentado el buen olfato en algunas aves como el buitre americano, (Cathartes aura) y el kiwi a pesar de que este sentido no parece estar muy desarrollado en la mayoría de las aves. Con respecto al olfato de estas aves, he encontrado referencias en: http://rapacesdelmundo.blogspot.com.es/2011/10/el-olfato-en-las-aves-rapaces.html. 

Hay que destacar que Darwin hizo una pequeña prueba para comprobar el olfato del buitre (C. aura) envolviendo carne en un papel y no comprobó que su olfato fuese nada prodigioso. Este experimento fue realizado anteriormente por Audubon y por Mr Buchman con idéntico resultado. Darwin pensaba que quizá los buitres se ven entre sí y cuando unos encuentran la comida y descienden, estos llaman la atención de los otros. (No sé si ya lo había leído o si fue una predicción suya sin saberlo). Da clara referencia de este hecho en su libro "Un naturalista alrededor del mundo", donde narra hechos vividos en su viaje en el Beagle.
El gran tamaño de los lóbulos olfatorios del cerebro de la becada apunta a que también su olfato está bien desarrollado y que podría usarse en la localización del alimento, según aseguran en el enlace: http://ret007ie.eresmas.net/OLFATOBECADA/sentido_del_olfato_en_la_becada1.htm
La diferencia entre ambas aves es enorme. El Kiwi no puede volar, y no posee las adaptaciones en el esqueleto relacionadas con el vuelo. El esqueleto de la becada en cambio, es como el del resto de las aves. El kiwi es nocturno. Sus ojos son pequeños y su visión es pobre Los ojos de la becada son muy grandes, y con ellos domina todo el entrono a su alrededor. Es difícil que un depredador la pueda sorprender incluso cuando está con el pico introducido en el interior del suelo. La foto de la parte distal del pico de la becada con su funda (a la derecha), muestra el sorprendente parecido con el del kiwi (arriba a la derecha, parte superior de la foto).
Parece sin embargo maravilloso, que en dos aves tan diferentes, los aspectos en que ambas coinciden, que es la necesidad de recoger lombrices y animalillos del suelo es lo que ha tallado los sorprendentes paralelismos morfológicos entre ambas. El hecho de esta convergencia evolutiva entre especies que evolucionaron aisladas durante millones de años hace que la naturaleza nunca deje de sorprender.

domingo, 22 de julio de 2012

Esqueletos de gigantes en la India.



He estado una semana de vacaciones y al volver he encontrado una gran cantidad de e-mails sin leer. Uno de ellos, es el de un Power-point que dice que se han hallado unos esqueletos de gigantes en la India. A pesar de que a mí me parezca imposible tal hallazgo, he mirado el correo para ver si podía identificar el fraude y el truco de las fotos para que cualquiera que pudiese creer que es cierto comprobase por él mismo el fraude de estas imágenes. Cuatro son las imágenes que he observado y os las traigo a este blog para compartirlas con vosotros. Siempre he pensado que si bien la Red tiene cosas buenas, también alberga peligros como el de correos falsos que pueden hacer que la gente crea cosas inverosímiles. Las fotos que os pongo, están comparadas dos a dos para que se vea que una misma foto de un esqueleto ha sido utilizada y colocada en diferentes escenarios para falsificar dos fotos diferentes. La primera pareja de fotos, las del esqueleto entero, basta con fijarse en la rotura de la zona delantera del cráneo para ver que se trata del mismo esqueleto en ambas fotos, pero si esto no bastase, la pierna derecha, a la izquierda de la foto, a la altura de la rodilla aparece exactamente igual en ambas fotos. Si luego vais comprobando más detalles os daréis cuenta de que son el mismo. En la foto de debajo, además se le ha puesto una pistola, no sé si para "hacerlo más creible...  falta la retroexcavadora en la parte superior de la foto. Solo se ve la pala y parte de la cadena.

En la siguiente pareja de fotos, en la que sólo se aprecia el cráneo, vemos como es el mismo en ambas fotos. Me he tomado la libertad de girar la foto de la parte superior para que la comparación sea más fácil. Basta fijarse en la falta de los dos incisivos inferiores, en las suturas de los huesos nasales y en la fisura en el frontal que parte de la sutura con los nasales. En una de las fotos, la inferior, se trata de una excavación real de huesos de dinosaurio a la que se le ha añadido el cráneo.

jueves, 5 de julio de 2012

Repuestos originales para seres vivos


La regeneración de miembros amputados es algo atribuible únicamente a supuestas sanaciones milagrosas. Miles de personas peregrinan a determinados lugares donde se asegura que ha aparecido alguna divinidad esperando sanaciones de este tipo. No obstante, en la naturaleza no es necesaria la fé ciega ni los milagros para que esto se lleve a cabo. En el caso de los artrópodos, pongamos por caso, la regeneración de un miembro es algo natural. En los avatares de la azarosa vida de un insecto o crustáceo, hay ocasiones en las que la pérdida de una pata es un mal menor. Al fin y al cabo, todavía le quedan suficientes patas para poder desplazarse. Como quiera que previamente a la muda de una piel se reestrucutura de nuevo parte del tejido del animal, una nueva pata, rudimentaria, puede surgir en la muda siguiente a la pérdida. Si la pata se ha perdido en la juventud, la pata regenerada puede llegar a ser muy parecida a las restantes al final de la vida, ya que crece algo con cada muda, pero si esto ocurre en las últimas mudas, la pata quedará definitivamente de menor tamaño. Esto es lo que podemos apreciar en la foto de esta araña.
Otro tipo de regeneraciones son las que se dan en algunos lagartos. La que vamos a contemplar en esta foto es la regeneración de la cola de una salamanquesa. A la izquierda, fotografía de una salamanquesa común (Tarentola mauritanica) con la cola "original". Estos animales, al igual que las lagartijas, cuando se sienten acosados pueden desprenderse con cierta facilidad de su cola. Una fisura especial en algunas vértebras y la existencia de músculos especiales permiten tal desprendimiento. La arteria que riega la cola se queda pinzada de modo que se evita la pérdida de demasiada sangre.

En pocos días la nueva cola empieza a crecer hasta que alcanza finalmente un tamaño ligeramente menor  que la cola original. La ornamentación de esta cola, también es diferente como podemos advertir en la fotografía de la derecha.
En algunos casos, la rotura y desprendimiento de la cola no se produce completamente y esto puede conllevar que la regeneración se produzca de forma defectuosa, apareciendo una cola o dos a los lados de la cola original. Durante algún tiempo rondó por la fachada de mi casa una salamanquesa con dos colas, pero no os puedo ofrecer ninguna fotografía. Os tendréis que conformar con la de la salamanquesa con una sóla cola regenerada